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29-Oct-2009

El pelón en sus tiempos de cólera

Héctor S. Gomís

Una familia ejemplar


el pelón en sus

tiempos de cólera

Sentarme a comer en la casa de cualquiera de mis amigos siempre me deprimió. Todo era perfecto. ¡Nadie gritaba! A todos les gustaba lo que comían y ninguno se quejaba. El papá siempre le sonreía a la mamá y los hermanos convivían en total armonía. Todo lo pedían por favor y además antes de comer se tomaban de las manos (incluyendo al pobre del invitado) y agradecían a un “señor” que nunca estaba ahí.

La primera vez que la familia Torreblanca me invitó a pasar el fin de semana a su casa de Acapulco; fue la última vez que les permití a mis papás que me dieran permiso de viajar con esa familia.

Imagínate: después de cenar, los hermanos cantaban canciones de Cri-Cri y los papás les tomaban video, mientras que yo muerto de miedo, me escondía en el cuarto de lavado. ¡Qué familia más rara!

En cambio salir de fin de semana con mi familia sí era divertido. A mi papá le encantaba que en la carretera mi hermana y yo fuéramos cantando y bailando con él en su coche… Eran los años 70 y lo que escuchábamos era música disco. Los Bee Gees, Abba, Donna Summer. Era mucho más divertido cantar Tragedy, Bad Girls o Mamma Mia que cantar: “Toma el llavero abuelita y enséñame tu ropero”.

Nunca olvidaré que en cuanto salíamos de la casa, mi hermana y yo recibíamos nombres nuevos por parte de mi papá. Ella era: “MALDITA SEA” y yo era: “CARAJA MADRE”.

—Papá: Apenas salimos de la casa y ya quieres saber cuánto falta para llegar ¡MALDITA SEA! Baja la ventana, ya te dije que cuando te sientas mareada bajes la ventana. ¿Vomitar? ¿Quieres vomitar MALDITA SEA? Pues saca la cabeza por la ventana y vomita… A ver CARAJA MADRE, ayuda a tu hermana a que saque la cabeza para que no me manche las vestiduras de mi Ford Galaxy.

Y si los viajes eran totalmente sui géneris, no te imaginas lo que era la hora de la comida.

—Mamá: Acaban de comprar tortillas, están recién hechas Chulito, ¿quieres que te las traigan?

—Papá: ¿Para qué Pepita? Toda la vida es la misma historia: me traen las tortillas, y nunca hay una pinche salsa que pique, y cuando finalmente llega la salsa que pica, las tortillas ya están sobaqueadas.

Mi mamá que es astróloga y numeróloga le respondía:

—Mira Chulito, Mercurio, que es el planeta de la comunicación, lo tienes retrógrado y Plutón el día de hoy no te favorece y no te favorece porque estamos entrando a la era de Acuario… y por culpa del eclipse del 91, del temblor del 85 y del error de diciembre, tú, tienes muy malos números.

—Papá: Si quisiera saber mi horóscopo le llamo a Giovanita que es muy amiga mía. ¿Quién te crees que eres? ¿Señorita Cometa?

Mi mamá también es educadora y por eso siempre me hacía la tarea. Recortaba letras del periódico y las pegaba con resistol en mi cuaderno y cuando ella no estaba; lo único que yo hacía, era oler el resistol…

En cuanto salíamos de la casa, mi hermana y yo recibíamos nombres nuevos por parte de mi papá.

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