Global
Buscar a un Autor

  •  De:  
     Para:  
     Email Amigo:
    CERRAR x

28-Oct-2009

Tal cual

Ángel Verdugo

Aquí, al igual que allá, el problema es de pesos y centavos


Estas últimas dos o tres semanas han sido ricas en enseñanzas acerca de la visión que nuestros políticos tienen de su papel. Aquí incluyo, por supuesto, a funcionarios, dirigentes de partidos y a legisladores.

En los tiempos que corren, el indicador rey de la conducta de un político —en México como casi en todos los países— es la visión que rige aquélla en materia de obtención de recursos para alimentar ese ente insaciable que es el erario, ese Moloch reloaded.

Hoy, en vez de niños quiere el ingreso del ciudadano; es el tributo con el cual —nos dicen los propaladores de la nueva religión que tiene al gasto como deidad— está contento y tan lo está, repiten, que aquél no se cansa de repartir dones entre los desposeídos y miserables.

Su bondad es infinita pero para que se concrete, los nuevos sacerdotes deben alimentarlo constantemente dada su sed de recursos.

Los sacerdotes que ayer le rendían tributo al Moloch original, han mutado en los políticos que han edificado un nuevo objeto de adoración y culto: el Presupuesto de Egresos, deidad insaciable que cada día quiere más y más de lo nuestro. Para estos nuevos sacerdotes —repito, aquí y allá— el gasto público es la cura de todos los males de la sociedad; es salvación y felicidad eterna y regala los boletos al paraíso.

Hoy, el problema no es “quitarle” recursos a la sociedad para ofrendarla al nuevo Dios sino más bien, cómo hacerlo; ¿cómo llevar a cabo esta acción que aún cuando necesaria, debería tener límites claros? Tan los debe haber, que uno de los problemas materia de estudio en desarrollo económico es determinar —en cada caso particular— cuál es la tasa óptima en materia de impuestos que además de estimular la inversión y no coartar la iniciativa de los particulares financiaría la operación sana de un gobierno eficiente.

En muchos países —México entre ellos— se dejan de lado estos detallitos los cuales, sin rubor alguno son sustituidos por algo que podríamos calificar de cínico: ¿Cómo mantener el dispendio gubernamental y el despojo del cual es objeto el contribuyente para mantener vigente la idea que los políticos salvan a los que menos tienen?

Aquí y ahora estamos en medio de uno de esos episodios vergonzosos —“vergonzantes” diría el que “observa” declaraciones— que no dejan espacio para el optimismo; por un lado, los que quieren más y más sin dar algo a cambio y enfrente los que buscan —por todos los medios a su alcance, legales e ilegales; justificados o egoístas, y abiertos y cínicos o encubiertos y disfrazados de “estrategias fiscales”— evitar que lo que consideran suyo, sea objeto de un despojo así venga éste disfrazado de combate a la pobreza y apoyo a “los que menos tienen”.

También, debe decirse, hay países que han hecho de los impuestos y su cobro, todo “un arte”; sus políticos han entendido que en la medida que los bienes y servicios que el gobierno entrega a cambio del “despojo civilizado” son de calidad y esta labor se realice con eficiencia, “el despojado” reduce su rechazo al despojo pues se considera “compensado” con aquellos.

Esta visión no es bien vista por estas latitudes; por el contrario, entre más se obtenga del despojado y menos servicios se le den a cambio y de pésima calidad, mejor. Dicen los políticos para justificar el despojo, “por eso son impuestos”; además, nos conminan a pagar y a callar pues “esto lo hacemos por el bien de los que menos tienen”.

Diría, “cuéntenme a mí que sé su historia”.

ENVÍA TUS COMENTARIOS

Envíanos tus opiniones y si quieres contar con todas las funcionalidades de comentarios como responder a tus los participantes, necesitas accesar tu cuenta en el LOGIN

Si eres NUEVO USUARIO, da click aquí para Registrarte.

Te recordamos que es GRATIS y tendrás acceso a todo el sitio del nuevo EXonline, entre otros beneficios.

Nombre:
Comentarios:
Filtrar
Loading...