27-Oct-2009
La memoria del futbol
Ricardo Salazar
Clásico a la medida
Por octavo clásico consecutivo dentro de la liga, hay un ganador y lo hace por un gol de diferencia. Dato contundente de la paridad de fuerzas, que puede tener diversas interpretaciones porque ya no se registran los clásicos empates. Desde hace tres años que, uno de los dos contrincantes no gana por dos tantos de ventaja, la última victoria por ese margen le correspondió a las Chivas, dos a cero, en el partido de ida de semifinales del Apertura 2006.
Desde el escandaloso, espectacular y engañoso marcador de tres a tres en el Clausura 2005, se han anotado 21 goles en los 13 recientes clásicos dentro del campeonato para un bajo promedio de 1.6 tantos por partido. En consecuencia, el resultado, rendimiento, estrategia, emoción y espectáculo de la edición 206 del clásico nacional fue el mismo de los últimos años.
Más allá de las estrategias especulativas y miedosas de los técnicos, sobresale la incapacidad e incompetencia de varios jugadores. Una muestra de ello, las tres fallas ofensivas, dos de Ángel Reyna y una de Omar Bravo. De haber concretado alguno de ellos, estaríamos hablando de otro tipo de partido. Sin embargo, se siguen privilegiando las pifias del árbitro o las estrategias temerosas de los técnicos, por encima de la calidad de los futbolistas.
Los jugadores mexicanos del América sumaron 396 minutos sin anotar un gol en el clásico, desde que Juan Carlos Silva lo hizo en el Apertura 2007. En ese mismo encuentro, Omar Bravo le anotó por última ocasión a Las Águilas. En otro dato curioso y revelador, desde el 5 de octubre de 2004 un delantero nacional del América, Jesús Mendoza, no festeja una anotación en el juego más esperado del certamen.
Ese bajo rendimiento y productividad es directamente proporcional al nivel y calidad que tiene la liga. Si el sistema de competencia es mediocre, obvio que está organizada por directivos de semejante nivel, en consecuencia está integrada por equipos, jugadores y hasta analistas de dicha categoría, lo mismo que los representativos nacionales de todas las categorías.
Tal y como ha sucedido en los últimos años en la liga, los equipos limitados en presupuesto y plantel, están mucho más cerca de los que invierten jugosas sumas y que en teoría tienen a los mejores jugadores. Una muestra fue la victoria del Querétaro sobre Cruz Azul en esta jornada. Ese tipo de resultados son más comúnes en el campeonato mexicano que en una verdadera liga competitiva compuesta por algunos equipos de buena calidad con tendencia a la excelencia.
El clásico estuvo a la medida del campeonato mexicano. El campeón defensor es una muestra de lo que produce la liga. Las humillaciones constantes a nivel de clubes y selecciones en Concacaf, es una sintomatología de lo que padece nuestro balompié. Si la conclusión del clásico 206 es lo que hicieron o dejaron de hacer Jesús Ramírez o Raúl Arias, es como estar parados en el mismo lugar sin evolucionar, cobrando impuestos a los mismos contribuyentes y ofreciendo un mundo gratis. Como los electricistas que formaron el Necaxa y que ahora desaparecieron, el futbol mexicano necesita de ese tipo de cambios estructurales.
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