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27-Oct-2009
Consejería
Pedro Alonso
De los alrededores...
Ayer por la mañana se armó tremendo alboroto en el noticiero de Imagen Informativa, en su primera emisión que conduce mi compañero Pedro Ferriz de Con y en la que participo con él y Carlos Mota, en el espacio que llamamos Rueda Financiera.
La razón del alboroto fue la convocatoria que Pedro hizo a partir de su columna, que apareció ayer en Excélsior en donde propuso directamente la eliminación de los llamados “legisladores plurinominales” (diputados y senadores; le sugiero lo lea) a partir de la idea que no son necesarios para el desempeño del Poder Legislativo, en la idea de avanzar hacia los horizontes que favorecerían un mejor desempeño de nuestra sociedad, a partir de las normas jurídicas que emanan de ese órgano de gobierno en nuestra incipiente democracia mexicana.
Desde luego que Ferriz tiene sus opiniones y su peso en la sociedad —al menos en la parte en la que él puede influir— y las respeto. Como él sabe, no necesariamente las comparto todas, quizá más en la forma que en el fondo, pero celebro que alguien con su capacidad de convocatoria haga que muchos se movilicen, al menos al nivel de la internet, alrededor de una convocatoria concreta: no más legisladores plurinominales. O más o menos.
Más allá de lo que cada quien perciba de la convocatoria —para mí es claro que supone mucho más que lo enunciado, que de por sí requiere un proceso largo de instrumentación— lo interesante es que muchos respondan a ello. Habla de la carencia de liderazgos y de la necesidad que la sociedad —al menos una parte— tiene de expresar lo que piensa, y de su carencia de medios para hacerlo, a fuerza de su (de)formación durante un largo periodo de “dictabalanda”, del que de una u otra forma todos tomamos algún beneficio individual.
El que se sienta libre de culpa que arroje la primera piedra o lo que tenga a la mano, dijo aquel, acotado por un servidor.
En mi intervención sugerí que no bastaba —partiendo de las respuestas de la audiencia— decir que los legisladores, que se señalan como “inútiles” (creo que muchos están en el caso) son “malos, feos, tontos e ineficientes”, lo que es una traducción “libre y sintética” de lo que dijo la audiencia. Algo más hay que hacer al respecto si queremos modificar la forma de conducción del país y sus instituciones. Expresé también que sin hacer menos la respuesta a la convocatoria, me preocupaba que al menos de manera parcial, escuchaba algo similar por parte del auditorio de nuestro programa de radio desde hace tiempo, por lo que me parecía que había que dar, por parte de todos, un siguiente paso. Esto se refiere a una participación más directa de la sociedad en los asuntos que nos competen: política, más inteligente, organizada y activa que emocional, individual y reactiva.
Pregunta: ¿Usted, amigo lector, está afiliado a algún partido político? La participación ciudadana desde el interior de donde se hacen las decisiones políticas, es lo que puede dirigir las acciones hacia donde uno quiere.
Las pláticas de sobremesa, me parece que tienen un efecto limitado, si bien las charlas intrafamiliares, pienso que tienen mejor efecto. En cualquier caso, pienso que las palabras convencen, pero los ejemplos arrastran. El movimiento se demuestra andando.
Algo más que dije con Ferriz es que somos una sociedad joven en participación política y en llamarnos “una sociedad democrática”, al menos en mi caso (y de muchos) desde 2000 tenemos evidencia que ganan los que reciben más votos, a partir de la voluntad ciudadana, incluidos los gritos y pataleos que hemos atestiguado.
Eso, es también parte de la democracia que decimos aspirar a tener. No se gana todo, ni se pierde todo. Se lucha con todo por el poder, pero al filo de la legalidad, que es el límite y referencia de un sistema político que se presuma democrático, al que por las evidencias, aún estamos en la etapa aspiracional, pero ahí vamos. Ahora no he escrito de economía y mercados, pero sus alrededores les dan forma.
Agradezco a mi tocayo haya incluido algunas de mis ideas en su mensaje. No te dejo solo. Suerte.
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