Global
Buscar a un Autor

  •  De:  
     Para:  
     Email Amigo:
    CERRAR x

21-Oct-2009

Tal cual

Ángel Verdugo

El conocimiento, ¿dónde adquirirlo?


¿Imagina usted que el conocimiento pudiere ser adquirido en la tienda de la esquina y en los autoservicios?

De ser posible esta fantasía, el “muy buen equipo económico” de la señora Paredes —y ella misma, a no dudarlo— destinarían buena parte de sus dietas —y por qué no, un porcentaje no despreciable de sus riquezas— a adquirirlo en OXXOs, Extras y demás cadenas de tiendas de conveniencia así como en Superamas, Cómers, Sumesas, Walmarts, Sorianas y Chedrauis.

Sin embargo, el conocimiento en general —no sólo el que tiene que ver con la economía y su crecimiento- no es posible adquirirlo de esta manera; en consecuencia, aquel “muy buen equipo económico” (junto con tanto experto Nescafé que pulula por los corredores y cubículos de San Lázaro y Xicoténcatl sin saber de economía, pero opinando y asesorando a ingenuos que los escuchan y plasman en ordenamientos legales sus baratijas de mediados del siglo pasado) deberá encontrar otro medio para acercarse al conocimiento en materia económica que parece estar muy escaso en los días que corren.

Al ver los éxitos y cambios registrados en decenas de países en materia de crecimiento económico y desarrollo, combate a la pobreza y reducción —en algunos casos sensible— de la marginación, es obligado preguntarse: ¿Dónde adquirieron esos gobernantes y legisladores que han tomado medidas y aprobado leyes que en verdad han venido a estimular el crecimiento e inversión, el conocimiento que lo hizo posible?

¿Dónde aprendió economía el presidente Da Silva? ¿Dónde las señoras Bachelet y Merkel? ¿Dónde lo hizo Hu Jin-tao, Óscar Arias y Lagos? ¿Dónde, hace años, adquirieron conocimientos económicos la señora Thatcher, Teng tsiao-ping y Felipe González? ¿A qué escuelas de economía asistieron y qué libros iluminaron en su debido momento a los gobernantes de Irlanda, Corea, Taiwán, Vietnam y Singapur?

Por otra parte, ¿en qué escuelas estudiarían economía y qué autores leerían López, los Fernández —el de aquí y la de Argentina-, los Castro, Chávez, Ortega, Correa, “el muy buen equipo económico”, Encinas, Ortega —el que confunde prepucio con occipucio no el tirano de aldea de Nicaragua—, Paredes, Nava y Calderón?

Estas preguntas deben ser resueltas a la brevedad posible, dado el espectáculo triste y penoso que hoy vemos en México y en algunos países cercanos a nosotros; las consecuencias de las pésimas decisiones que hoy toman nuestros legisladores deben ser juzgadas frente a los resultados que decisiones similares generaron y generan en Venezuela, Argentina, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y Cuba.

Por si hiciere falta, juzguémoslas también frente a las que han tomado y toman Cardoso y Da Silva, Lagos y Bachelet y el producto de las mismas.

Ahora bien, ¿el problema se deberá sólo a la carencia de conocimientos económicos o teniéndolos, al pernicioso “me vale” que parece ser —desde hace decenios— la regla que norma el quehacer político de gran parte de nuestros legisladores, de no pocos funcionarios y buena parte de la clase política que desde hace decenios nos gobierna?

¿Qué tipo de legislador, funcionario y político exige México para abrigar esperanzas en su desempeño? ¿Qué conocimientos —en materia económica— deberían tener para esperar la aprobación de leyes que vinieren a estimular el crecimiento e iniciativa individual a la vez que permitir la inversión que genera empleos?

Urgen respuestas antes que los actuales logren su objetivo que es, no tengo duda, llevar a México a la ruina total.

ENVÍA TUS COMENTARIOS

Envíanos tus opiniones y si quieres contar con todas las funcionalidades de comentarios como responder a tus los participantes, necesitas accesar tu cuenta en el LOGIN

Si eres NUEVO USUARIO, da click aquí para Registrarte.

Te recordamos que es GRATIS y tendrás acceso a todo el sitio del nuevo EXonline, entre otros beneficios.

Nombre:
Comentarios:
Filtrar
Loading...