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13-Oct-2009
Archivos del poder
Martín Moreno
Luz y Fuerza y partidos
Será el sereno, pero, en sólo cuatro días, el gobierno de Calderón asestó dos golpes estratégicos al PRD, a AMLO y al PRI. Primero, con la propuesta de reducir a la mitad los dineros de partidos políticos. Segundo, con la extinción de Luz y Fuerza del Centro (LyFC) y el consecuente descabezamiento del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).
LyFC. Calderón mata dos pájaros de un tiro: elimina a ese sindicato —rival político para 2012— y responde a un reclamo popular inaplazable: acabar con un organismo corrupto, de tratos humillantes hacia los usuarios, cobros desproporcionados y arbitrarios, repleto de privilegios para sus dirigentes y que, por despilfarro y fraudes, perdía la tercera parte de la electricidad que generaba. Cierto: este año recibiría casi 42 mil millones de pesos, equivalentes a lo que se destina al combate a la pobreza mediante Oportunidades.
“Hoy, ya no era posible seguir así”, machacó Calderón en su mensaje nocturno del domingo pasado.
Tiene razón. Pero tampoco es posible seguir así con una dictadura encabezada por su amiga, Elba Esther Gordillo, quien tiene arrodillada a la educación básica y al SNTE a su servicio, al recibir más de mil 400 millones de pesos anuales en cuotas, sin rendirle cuentas a nadie. Sus manejos antidemocráticos generan que legiones de niños y adolescentes salgan con una educación deficiente. La famosa alianza educativa es mera anécdota. Si Calderón es congruente, hoy mismo empezaría por despedir al yerno de Elba Esther, Fernando González Sánchez, subsecretario de Educación Básica.
Y como las cosas no pueden seguir así, deberían encargarse igualmente del sindicato de Pemex, caja chica del PRI, anulando al multimillonario Carlos Romero Deschamps y a su cuadrilla de bandoleros. Si hoy fue LyFC, mañana deberá ser Pemex.
Usted marcó la pauta, ciudadano Presidente. Ahora a seguir con los demás. Y, si no lo hace, parecerá que sólo fue revancha política contra el SME, apoyador de AMLO.
A todo esto, el PRD queda mal parado. Defender a un sindicato que tenía sometidos a millones de usuarios, implica cobijar corrupción e ilegalidad. “Vamos por la controversia constitucional”, dice Alejandro Encinas. “No la van a liquidar”, amenaza Fernández Noroña. A ver cómo le hacen.
Recordemos que, gracias al SME, AMLO pudo mantener con luz regalada su plantón en Reforma. A oscuras hubiera fracasado. Hoy, el tabasqueño seguramente encabezará la resistencia y mucho cuidado deberá tener al abogar contra una decisión que respaldan las mayorías.
Patética resulta también la postura del falso izquierdista Marcelo Ebrard. Decir que fue “inadecuado el método”, cuando hay que reconocer que la operación fue limpia e impecable, es caer en la manipulación. ¿Acaso quería Marcelo que fuera una maniobra como la del New’s Divine? “Estaremos atentos a que no haya apagones en el Metro”, dice, en una actitud engañosa. Vaya que le dolió.
Ahora, el reto del gobierno es doble: hacer eficiente a LyFC y controlar posibles desbordamientos políticos y sociales. Aunque era inevitable la eliminación de la empresa, se hizo en un momento en que el desempleo está a tope y la situación económica es desalentadora. Gasolina al fuego.
La empresa, dice el gobierno, no se privatiza. ¿Y la red de fibra óptica que tiene bajo su administración, seguirá concesionada a particulares?
DIPUTADOS. El líder nacional del PAN, César Nava, propuso ante el pleno de la Cámara baja reducir los dineros de los partidos políticos tanto a nivel federal como local, lo cual generaría un ahorro por tres mil 300 millones de pesos anuales. No es poca cosa. Basta saber que es casi 10% del programa Oportunidades. Es, además, fuerte reclamo de millones de mexicanos. Nava dio en el clavo.
¿Qué respondió el PRI? “Es un ahorro mínimo. Nosotros tenemos un plan mejor”, comentó el coordinador de sus diputados, el salinista Francisco Rojas. Mentiroso.
“Es una propuesta demagógica”, señaló el presidente de los amarillos, Jesús Ortega. Encubridor.
Lo cierto es que el PRI y el PRD quedaron, al rechazar la propuesta de Nava, como mezquinos a los ojos de la opinión pública, harta de vivir en un país pobre con partidos y líderes políticos enriquecidos. Ese es el PRI: reacio a sacrificarse en aras del beneficio popular. Ese es el PRD: izquierda convenenciera que baila al ritmo de sus intereses.
Recordemos que gracias a ese sindicato, AMLO mantuvo con luz regalada su plantón en Reforma. A oscuras hubiera fracasado.
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