Nacional
Buscar a un Autor

  •  De:  
     Para:  
     Email Amigo:
    CERRAR x

07-Sep-2009

El búho no ha muerto

Pedro Ferriz

César… o la traición


Las jóvenes democracias, antes de hacer crecer a sus pueblos, entran de manera natural —casi obligada— a un proceso de demolición. La calidad de los nuevos demócratas no va acorde con el sistema que evocan. Habrá que tomar en cuenta que los dirigentes que llevan a sus pueblos a esa pretensión, vienen de una cultura de regímenesautoritarios y por ello, no saben lo que significa ya en la práctica ejercer un perfil de gobierno basado en consensos y disensos. Ignorar la mecánica de aquello que se pretende, radicaliza la convivencia para entrar en un terreno de inevitable división. La antigua Roma de Julio César, Pompeyo y Craso no entendió la necesaria suma de esfuerzos para llegar a consolidar a La República y una vez que Julio César se entroniza, el Senado Romano sentencia a su líder. Lo recibe para después matarlo. El poderoso grupo, no aceptó una fuerza por encima de ellos. Si bien Julio César representaba la más clara expresión de la unificación de las aspiraciones expansionistas del Imperio, La República no supo entender la convivencia de poderes. Muerto Julio César; Octavio, Lépido y Marco Antonio forman un segundo triunvirato sobre el charco de la sangre fresca de su antecesor. Pero éste vuelve a contener un error de base. La división de La República es de nuevo la marca, lo que orilla al Imperio Romano a encontrar, en una vuelta al absolutismo, a Julio César Augusto (figura de Octavio divinizado). La República sucumbe y con ello se inicia el camino de la caída de Roma… Para la “bota italiana” sería mucho más larga y sinuosa la calzada a la democracia. Entenderla implicaba la evolución de su gente para aceptar la convivencia de poderes. Dejar la mezquindad y egolatría de sus componentes era un proyecto que debía abrazar el tiempo. Los siglos hicieron entender a Roma y todas las otras democracias que de ahí derivaron, el necesario camino de la idea compartida de crecer a base de la búsqueda de acuerdos. La inevitable división. La tentación totalitaria. Otra vez el arrepentimiento. La nueva búsqueda por la democracia… y así. Infinitamente hasta llegar a despojarse de sectarismos y entender lo que realmente significa el concepto. Democracia es compartir, sumar, entender la visión del otro. Abonar en un camino común. No apostar al fracaso de un poder equivalente, hasta encontrar caminos de éxito y bienestar del pueblo que se pretende “bendecir”.

México no es excepción. Venimos de un cesarismopresidencialista. Lo repudiamos. Todos rechazamos esa forma de gobierno vivida por siempre. O fue don Porfirio o Calles, don Adolfo o don Gustavo. Luis o José. De la Madrid o Salinas. Hasta que llegó el momento en que los hombres del poder se empezaron a bajar del trono. Primero fue Ernesto. Lo veíamos más humano. Luego Fox con quien muere el Tlatoani. Entra Felipe. La figura totalitaria queda atrás. Los poderes de La República entran en acción. La fuerza del Estado se segmenta hasta llegar al punto en el que cada quién tiene su feudo. El Senado y su parcela. Los diputados y su terreno. Nace el deseo de apuñalar a César. El Poder Judicial y su tribuna. Los gobernadores y sus provincias. El Presidente y su soledad. La sociedad y su orfandad… La confusión hace su trabajo para entrar al país del aturdimiento. ¿Dónde está el liderazgo? ¿A quién ver? ¿La ruta? Los empujones por el poder hicieron que la brújula se extraviara.

Por eso hoy se agradece la energía. Hablar con claridad, unifica. Los diez puntos de Calderón para cambiar a México, pueden ser buenos o malos. Pertinentes o no. Totales o parciales. El hecho es que su valor radica en el llamado a la unidad de la República. Rescatar el sentido. Empujar al mismo lado. Unificar —insisto— fue su valor.

Habrá quien jale o quien no. Todo depende de la calidad de los demócratas… líderes de nuestro pueblo. Sólo espero que salgamos de este tramo de demolición, para meter a México en una madurez que no acaba por llegar. Evitemos construir sobre la toga ensangrentada de César y la franca división de los poderes.

¿Dónde está el liderazgo? ¿A quién ver? ¿La ruta? Los empujones por el poder hicieron que la brújula se extraviara.

ENVÍA TUS COMENTARIOS

Envíanos tus opiniones y si quieres contar con todas las funcionalidades de comentarios como responder a tus los participantes, necesitas accesar tu cuenta en el LOGIN

Si eres NUEVO USUARIO, da click aquí para Registrarte.

Te recordamos que es GRATIS y tendrás acceso a todo el sitio del nuevo EXonline, entre otros beneficios.

Nombre:
Comentarios:
Filtrar
Loading...