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17-Ago-2009
Pizarrón empresarial
Gerardo Aparicio Yacotu
Antes de pensar
Recientemente el titular de la SHCP explicaba, ante el Senado de la República, el surgimiento de un “shock financiero”, evidenciando tanto una fuerte subida como una abrupta caída de los agregados monetarios y, por consecuencia, un desequilibrio en las partidas tanto de gasto como del ingreso públicos que, en una primera diferencia, asciende a alrededor de 300 mil mdp para 2010 en el presupuesto federal del gobierno.
Sin embargo, con esta ola de posibles reformas a la legislación mexicana en varios temas coyunturales por parte de la nueva Legislatura, sería sumamente recomendable el pasar por este mismo mecanismo de corrección y aumento, hacia una mejor eficiencia del presupuesto federal en cuanto al bienestar para la sociedad.
Conocemos perfectamente que la situación económica no es nada tersa y agradable, pero también es cierto que la legislación presupuestaria incentiva a gastar innecesariamente y a evitar el ahorro. Ejemplos, muchos de los que día a día observamos el armado del presupuesto que se realiza de forma en la que participe cada área funcional de una firma y se solicita el reporte de necesidades para el próximo periodo, en función de lograr su eficiencia, indicador sumamente importante porque será el termómetro de ver qué tan cercana está nuestra proyección de variables corporativas y así poder lograr un mayor reparto de la utilidades de la misma hacia los accionistas. Sin embargo, en la actividad gubernamental nadie les reconoce el esfuerzo a los responsables de cada secretaría de gobierno, ya que ni las gracias les dan.
A caso no es absurdo y contrario a toda lógica prudente que si una entidad gubernamental no gasta todo su presupuesto (subejercicio) porque consideró que no había una racional necesidad, recibe generalmente la recriminación de los medios de comunicación y de los congresistas. Además, al año siguiente le asignan menos presupuesto, porque gastó menos, mientras a los que inventan gastos, normalmente le dan más porque, suponen, le hace falta, teniendo como única medida el ejercicio de dicho importe otorgado.
En algunas ocasiones, cuando está próximo el envío de información a Hacienda por parte de dichas entidades, de los recursos que utilizó, por arte de magia se comienza a dar en cascada el otorgamiento de contratos o pedidos fuera de todo plan de suministro. Los presupuestos son rígidos, en ocasiones sobra en un renglón y falta en otro, pero por ley no se permite redistribuir racionalmente el presupuesto.
*Escuela de Ciencias Económicas y Empresariales.
Universidad Panamericana
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