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16-Jul-2009
Juegos de Poder
Leo Zuckermann
Tres crisis y distracción política
México vive momentos aciagos. Tres crisis están presentes. Ni remotamente se vislumbra para cuándo pueden solucionarse. Nuestros políticos, mientras tanto, están distraídos en otros asuntos. Lejos, muy lejos, estamos de tener un gobierno que sirva: que resuelva los problemas de una sociedad agobiada.
La primera crisis es la de inseguridad. La guerra en contra del crimen organizado ha escalado estos días. Hemos sido testigos de una serie de eventos donde la violencia de la delincuencia ha sembrado decenas de muertos de las fuerzas públicas. Atentados en diversas localidades, al parecer bien planeados. En Michoacán, el cartel de La Familia ha pasado a la ofensiva como si le hubieran perdido el miedo al Ejército y a la Policía Federal. La imagen es pavorosa: la fuerza pública replegándose. No es gratuito que en los medios aparezcan críticas en contra de la estrategia del gobierno de Calderón en la guerra contra el crimen organizado.
La segunda crisis es la económica. Por todos lados llegan malas noticias. El trimestre pasado fue terrible, quizás el peor en la historia contemporánea del país. Se espera una caída de más de diez puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB) anualizado. La pérdida de empleos ha sido brutal. En un año se han esfumado más de 600 mil empleos formales, de los registrados en el Seguro Social. La industria automotriz, uno de los motores de la economía, está en picada. El turismo no ha logrado recuperarse después de la emergencia de la influenza. Todos los economistas siguen bajando sus expectativas de caída del PIB para 2009. El consenso ya está en -7%, es decir, la caída de 2009 sería peor que la de 1995.
La tercera crisis es la de las finanzas públicas, una derivación natural de la crisis económica. La caída del PIB ha generado un derrumbe de los ingresos provenientes de los impuestos. Esto se ha agravado por el desplome en la producción petrolera. México se está quedando sin petróleo y, a menor crudo extraído, menores los ingresos del gobierno. Bien a bien no se sabe de cuánto es el hoyo que hoy tienen las finanzas públicas pero se calcula que por lo menos será de 300 mil millones de pesos. El gobierno se está endeudando para cubrir este déficit. Todavía tiene margen para hacerlo, pero el deterioro de los ingresos, sin un ajuste en los gastos, tendrá un límite que llegará entre 2010 y 2011.
Los desafíos son enormes. México necesita un gobierno fuerte que pueda resolver los graves problemas que enfrenta el país. Pero, en lugar de eso, tenemos un gobierno estructuralmente débil que quedó más debilitado en las pasadas elecciones. Y, peor aún, todos los políticos, de todos los partidos, lejos de estar pensando cómo solucionar las tres crisis, están concentrados en otros asuntos.
El Presidente y los distintos grupos políticos de su partido están en pleno ajuste de cuentas. Todos pensando en quién sustituirá a Germán Martínez como dirigente nacional. Los calderonistas en el ánimo de no perder el control del PAN. Los no calderonistas en el de aprovechar la coyuntura para hacerse del partido.
La izquierda, por su parte, está viendo cómo salva un matrimonio de dos grupos que se odian a muerte. Están tratando de tejer acuerdos y reglas que los permitan salvarse del divorcio. Se ve muy difícil que tengan éxito, pero en eso están concentrados.
En el PRI, el ganador de las pasadas elecciones, están en plena repartición del botín. La dirigencia nacional y los gobernadores quieren colocar a sus alfiles en las distintas comisiones en la Cámara de Diputados. Amén de la preocupación del futuro de Beatriz Paredes. ¿Se queda a dirigir al PRI o se va a coordinar la bancada tricolor en San Lázaro? Si se va, ¿quién se queda en el tricolor? Si se queda, ¿quién coordina? En eso están los priistas.
Mientras el país atraviesa por tres crisis durísimas, los políticos andan en otras cosas. No esperemos que nuestras dolencias se curen pronto.
Amén de la preocupación del futuro de Beatriz Paredes. ¿Se queda a dirigir al PRI o se va a coordinar la bancada tricolor en San Lázaro?
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