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07-Jul-2009
Razones
Jorge Fernández Menéndez
Calderón y la lectura del 5 de julio
Los resultados del domingo deben ser abrumadores para el panismo y el gobierno. El triunfo del PRI fue mucho más allá de las estimaciones previas y obligará a tomar medidas de fondo. El presidente Calderón debe recordar en estos días los errores que cometió su antecesor en 2003, en unos comicios que tuvieron resultados menos dolorosos para el panismo que los de anteayer: ahora se perdieron unos 70 diputados, casi todos las entidades federativas, así como ciudades que desde hace años estaban en poder del PAN, esta vez con alguna ganancia adicional en el DF y el triunfo en Sonora, que supo a muy poco. En aquel momento, el presidente Fox cayó en un estado de abatimiento porque había sido convencido, con encuestas mal realizadas en Los Pinos, de que podría ratificar la mayoría en el Congreso y tardó varios meses en replantearse una estrategia que jamás dio frutos. También olvidó que al día siguiente de la elección intermedia comienza la búsqueda de la Presidencia y el gobierno se limitó a impulsar la candidatura de Santiago Creel, opciones que fueron superadas por un Calderón que aparecía entonces como un outsider en la lógica foxista. Finalmente, no apostó con toda la fuerza posible por la búsqueda de acuerdos y quedó como rehén de la disputa interna del PRI. Y tampoco hizo una suerte de refundación de su gobierno con base en las nuevas necesidades políticas, a base de realizar cambios de fondo en su gabinete.
Felipe Calderón no es Vicente Fox y no creo que vaya a caer en el abatimiento. Su sicología política es otra: ante los desafíos suele actuar con más enjundia que en la administración sin sobresaltos. Y precisamente eso deberá cuidar: que la enjundia no supere la visión de largo plazo. Tendrá que actuar en los terrenos que abandonó hace seis años Vicente Fox. Tiene que haber una estrategia clara de gobierno para los próximos tres años. Lo comenzó a plantear la semana pasada, durante la gira por Quintana Roo, y en la cumbre sobre la influenza y lo ratificó el domingo. Pero hay que ir más allá, debe haber una estrategia del gobierno para trabajar con el Poder Legislativo, tenderle una mano y buscar reciprocidad y es necesario avanzar en las reformas políticas y económicas. Debe haber una línea para asumir sus desafíos y explotar sus atribuciones en temas que no necesitan pasar por el Congreso y, otra, con miras a trabajar claramente con los gobernadores y los grupos empresariales y de poder. Esas líneas deben estar definidas desde ahora, porque otro error de la administración de Fox fue haber dejado pasar el primer periodo ordinario del Congreso, los meses posteriores a las elecciones, sin presentar propuestas de fondo y apostando a los posibles acuerdos que se pudieran establecer en el Poder Legislativo con Elba Esther y confiando en Madrazo. Ahora no será así, la hegemonía del PRI, aliado con el Verde en San Lázaro, podrá imponer una agenda propia. El gobierno debe buscar compatibilizarla con la suya.
Para ello deberá haber cambios en el gabinete. Hace ya muchos meses que hablamos de funcionarios de primer nivel que viven y trabajan en una zona de confort. Las cosas no pueden continuar así: sin un trabajo político intenso de los funcionarios de primer nivel, en sus distintas áreas de responsabilidad, las cosas no saldrán adelante. Y hoy, salvo Fernando Gómez Mont, los responsables de las áreas de seguridad (con todas las contradicciones que los enfrentan, pero quizás este sea el momento menos adecuado para hacer cambios en esa estructura cuando por primera vez parece que se puede trabajar en forma más coordinada y eficiente), y Agustín Carstens, así como en menor grado Javier Lozano y José Ángel Córdova Villalobos, el resto del equipo gubernamental cumple con su responsabilidad, pero no hace política. ¿Por qué no tienen un rol más protagónico Cordero, Molinar Horcasitas, Lujambio? ¿Dónde están Cárdenas, Elvira, Escobar, Espinosa, Elizondo, Ruiz Mateos, Kessel, entre otros? No sé si se deben ir o no, si hacen o no su trabajo, pero el hecho es que hay tanto por hacer y tan poco que se refleje en resultados políticos que el Presidente debe modificar esquemas, responsabilidades y cambiar a integrantes de su equipo. No lo hizo Fox y dio la impresión de que no había entendido el mensaje de las elecciones. No debería el presidente Calderón repetir el error ante un mensaje más contundente aún.
Ello se relaciona también con la inevitable mirada hacia 2012. La actual administración debe contar con una estrategia clara para afrontar ese proceso, mostrar alternativas, opciones, nombres, que dentro o fuera del gobierno puedan comenzar a tener ese valor agregado que implican las expectativas futuras de poder. Calderón se benefició del vacío que dejó Fox en ese ámbito y del trato desigual que le dio a Creel respecto a otros aspirantes, comenzando por Calderón, mas se debe comprender que el PRI tiene tres o cuatro aspirantes con uno de ellos, Peña Nieto, muy bien posicionado por los resultados del domingo, y con Beltrones como una opción de recambio; que en el PRD está Marcelo Ebrard con amplia exposición y manejo político; que ahí se encuentra también un López Obrador que no escatimará esfuerzos para regresar, aun a costa de su partido. El PAN no tiene hoy figuras para jugar en ese terreno, debe hacerlas crecer, desde Gómez Mont a Josefina Vázquez Mota, u otros. Lo que no puede ser es que el tema quede de alguna manera flotando en el aire sin una estrategia definida. No tenerlo claro no fortalece al gobierno ni da una imagen de control, sino de debilidad, de falta de opciones.
Si, como dijimos, el presidente Calderón trabaja mejor en las crisis que en la cotidianidad, es momento de que explote esa cualidad y ese estilo de trabajo comience por arrancar de la zona de confort a su equipo de colaboradores, porque con la actual distribución del poder se requerirá menos burocracia y más política en todos los niveles.
Hay tanto por hacer y tan poco que se refleje en resultados políticos que el Presidente debe modificar esquemas, responsabilidades y cambiar a integrantes de su equipo.
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