22-Jun-2009
30-30
Lucero Solórzano
Celuloide refrito
No. No se trata de una nueva clase de platillo hollywoodense. Es más, ni siquiera es nuevo. Es una antigua práctica muy explotada en los últimos años por la que los grandes estudios han optado por no asumir riesgos e invertir sumas millonarias en proyectos cinematográficos que se basan en películas y series de televisión ya existentes, algunas de comprobado éxito, para llevar a la pantalla lo que en inglés se conoce como remakes.
Todo parece indicar que es más viable que los productores den luz verde rápidamente a un remake que a una idea original, novedosa y ciertamente de posible riesgo. No cabe duda de que cuando la creatividad está en crisis esa práctica funciona, si no que le pregunten a los realizadores de telenovelas de Televisa.
Según consigna un artículo de El País de diciembre de 2008, en Hollywood siempre se han vivido crisis las cuales se tapan con “un montón de billetes” y las ideas frescas, conceptos atrevidos y los proyectos arriesgados no resultan bienvenidos.
El remake no es un recurso nuevo pero, sin duda, en los últimos diez años se ha abusado de él. El propio Hitchcock se repitió a sí mismo cuando hizo una segunda versión de El hombre que sabía demasiado, de 1934, con aquel actor de rostro clásico, emblemático del cine hollywoodense, Peter Lorre. Con su remake de 1956 consigue superarse en una película que hasta resulta mejor que la primera esta vez estelarizada por James Stewart y Doris Day. Esto sólo lo logra el “amo del suspenso”.
Además de los remakes que mencionaremos más adelante ya se preparan otros que están en preproducción, algunos hasta con el reparto resuelto. Entre los títulos hay unos que se pueden considerar todo un atrevimiento además de un gesto de arrogancia al pensar en que se puede, ya no superar sino siquiera igualar a un gran clásico. Sin duda hay películas únicas e irrepetibles.
Entre las segundas versiones que se nos vienen encima: La fuga de Logan, Los 7 samuráis, 12 del patíbulo (está por estrenarse Bastardos sin gloria de Tarantino), Robocop, Los pájaros (qué diría Hitchcock), El show del terror de Rocky, Conan el Bárbaro, Furia de Titanes, etcétera.
Entre la literatura que cita El País en ese artículo se mencionan varias coincidencias para clasificar de alguna manera los refritos:
-Se toma una obra antigua y se le actualiza.
-Al hacer la readaptación se transforman parte de sus ingredientes para hacerla más atractiva.
-Se realiza la readaptación con la intención de hacer un homenaje a la original.
-La segunda versión se hace como copia fiel de la primera.
Suele haber coincidencia entre los críticos y los fans para enumerar malos refritos. A continuación, algunos que nunca debieron hacerse según esta servidora:
-Psicosis: Gus Van Sant se nos alocó en 1998 y se puso a hacer un intento de fotocopia del clásico de Hitchcock. No sé si como homenaje, ejercicio cinematográfico o por darse el gusto de recrear la famosa escena de la regadera
Pero es todo un fracaso. El original de Hitchcock es irrepetible.
-La pantera rosa: Shawn Levy quien después dirigiera Una noche en el museo y su secuela, creyó que con tener a Steve Martin ya podía resucitar al Inspector Clouseau. Error, sólo Peter Sellers cabe en esa gabardina además de que la gracia y elegancia de Blake Edwards en la dirección son únicas.
-Alfie: Lo mismo. Jude Law es un buen actor además de que está bonito pero, ¿cómo igualar el sex appeal, la picardía, la ironía, la inteligencia de Michael Caine?
-El planeta de los simios: Se dice que Tim Burton hizo este refrito de la original de 1968 por encargo. En ese caso mejor no la hubiera hecho; sólo ha servido para poner un negrito en el arroz de su atractiva filmografía. Por otro lado cómo pensar que Marc Whalberg le iba a dar siquiera un “airecito” al Charlton Heston de la primera.
-El día que paralizaron la Tierra: La original de 1951 dirigida por Robert Wise es una de mis películas favoritas. Encierra toda una filosofía plena guerra fría no sólo para los estadunidenses que veían enemigos en cada esquina, sino para el mundo que vivía en un frágil estado de calma “chicha”. Klaatu, la criatura extraterrestre que desciende de la nave para alertar a la humanidad contra la destrucción del planeta, está interpretado en la primera por un espléndido Michael Rennie. Es un ser con aspecto humano, pero evidentemente superior al hombre sediento de guerra y poder, lo cual está muy lejos de representar el inexpresivo Keanu Reeves.
Hay más remakes “imperdonables” que revisaremos en unos días más.
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