- Apto sólo para mayores de 50 05-Nov-2009 De avestruces y borregos 29-Oct-2009 Ya ni mentadas 22-Oct-2009 Extraños compañeros de cama 15-Oct-2009 Huele a mal, huele a mal 08-Oct-2009 No quiero escribir de Juanito 01-Oct-2009 Contar con los dedos 24-Sep-2009 Al congreso sin mojarse 17-Sep-2009 Lo que se quiere, lo que se debe, lo que se puede 10-Sep-2009 Comamos caviar 03-Sep-2009
11-Jun-2009
El hilo negro
Victoria Schusseim
Tacho, no tacho, tacho
Así me siento, como si estuviese deshojando margaritas. O, para ser más precisa, como si todo el mundo a mi alrededor fuese deshojándolas (supongo que sería más correcto, aunque menos eufónico, decir “despetalándolas”: abstenerse, ir y anular, marcar un candidato independiente, existente o no (Sergio Aguayo propone uno imaginario y precioso “Esperanza Marchita”).
Dicen que en México el voto no sirve de nada. Perdón. El voto sirve, y muchísimo. Vean si no cómo se pudo sacar al PRI de Los Pinos. Claro, para reemplazarlo por el PAN, que es todavía peor, si cabe.
En realidad lo que no sirve de nada en México son los partidos políticos. O los políticos, a secas. Parecen todos graduados de alguna misérrima universidad de la transa, la decepción, el populismo barato. La hez de la tierra. (Por si no lo tiene claro, “hez”, con cuyo plural “heces” nos encontramos más frecuentemente, quiere decir “excremento”.)
Pero en medio de ese mar de inmundicias hay ciertas diferencias. Y creo que si escarbamos un poco en los periódicos o en la memoria todos podremos encontrar algo que nos ayude a tomar una decisión. No pienso que vayamos a toparnos con un acto glorioso de algún partido que nos incline a votar definitiva y enérgicamente por él. Ni siquiera algo que nos ayude a elegir entre lo malo y lo menos malo. Más bien se trata, como tantas veces en la vida, de negociar; para decirlo con acento vernáculo, de escoger entre lo pior y lo más pior.
Para mí este dilema, en el que me debatía desde hace meses, se aclaró en forma radical el día que la Suprema Corte de Justicia rechazó la demanda de anticonstitucionalidad de la ley que permite la interrupción del embarazo en el Distrito Federal. Demanda presentada ni más ni menos que por nuestro ombudsman, que tiene el alma, si es que no el porte, de uno de esos monjes dominicos que redimían a los herejes con la tortura y la hoguera, junto con el procurador de justicia de la nación, al que por lo visto le resulta más fácil meterse con una adolescente babosa que salió embarazada que con los capos del narcotráfico.
En el momento en que se hizo público el anuncio, empezaron a sonar, en protesta contra el máximo tribunal, supongo, las campanas de la Catedral de la Ciudad de México, y sonaron sin interrupción durante tres horas. Esa insolencia, ese desacato contra las instituciones civiles de un estado laico, que me resultan inimaginables hasta en el Vaticano, me hicieron tomar una decisión a la que pienso apegarme fielmente por lo menos hasta 2012: no voto a favor de nadie, voto en contra de quien defienda una postura de ese tipo. Y contra quienes han logrado ya hacer que el aborto, incluso como consecuencia de una violación, sea delito en 11 o 12 estados de la República. Y por todos los que atenten contra el juarismo y la laicidad del Estado mexicano, ese logro inconcebible a mediados del siglo XIX que hizo que incluso un siglo más tarde México fuese visto como paladín de la democracia en todo el resto de América Latina.
Sé que seguramente tendré que taparme la nariz con asco para poder votar por los inmencionables que aparezcan en la boleta y que, en mi opinión, puedan contribuir a ese voto en contra del oscurantismo. Pero también sé que a veces hay que negociar con lo malo para evitar lo abyecto. Por esta vez, estoy dispuesta.
No pienso que vayamos a encontrar algo que nos ayude a elegir entre lo malo y lo menos malo. Más bien se trata, como tantas veces en la vida, de negociar; para decirlo con acento vernáculo, de escoger entre lo pior y lo más pior.
El hilo negro
Envíanos tus opiniones y si quieres contar con todas las funcionalidades de comentarios como responder a tus los participantes, necesitas accesar tu cuenta en el LOGIN
Si eres NUEVO USUARIO, da click aquí para Registrarte.
Te recordamos que es GRATIS y tendrás acceso a todo el sitio del nuevo EXonline, entre otros beneficios.



