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06-Jun-2009
La memoria del futbol
Ricardo Salazar
Ni tan salvadores
Contra los ticos se juega un clásico, frente a los catrachos existe un rivalidad que ellos llaman “guerra”, ante los chapines un encuentro especial por compartir fronteras y contra los cuscatlecos resulta una incomodidad, ya que siempre hay problemas, insultos, patadas y toda clase de marrullerías.
Ya en los Centroamericanos de 1938, la delegación mexicana protestó el arbitraje y las rudezas de los salvadoreños. En su duelo de la Copa del Mundo de 1970 escenificaron un tongo monumental al negarse a reanudar el partido después de recibir el primer gol en el último minuto del primer tiempo. Resulta que el árbitro marca una falta de Saturnino Osorio sobre Mario Pérez, pero el juez de línea señaló saque de banda a favor de los visitantes. El Pichojos cobra haciendo el típico madruguete, sirve a Aarón Padilla, desborda, centra, Enrique Borja falla el remate, pero Javier Valdivia llega a segundo poste, controla y fusila al guardameta Raúl Magaña.
En duelo del Premundial de 1977, Ramírez Zapata es expulsado por darle una patada sin balón a Javier Cárdenas. En juego amistoso celebrado en el estadio Municipal de Texcoco, en 1979, fue suspendido definitivamente a los 82 minutos. El zafarrancho empezó con un puñetazo de Gilberto Quinteros sobre Montes de Oca; se negaron a seguir jugando. Luego de 20 minutos se reanudó, pero se dedicaron a dar patadas y fueron expulsados otros cuatro jugadores culminando todo con una batalla campal.
En otro amistoso celebrado en el Memorial Coliseum de Los Ángeles, en 1984, también fue suspendido por la indisciplina y violencia de los cuscatlecos, entonces, la Federación Mexicana de Futbol decidió no jugar jamás contra los salvadoreños. Semanas después, la propia FIFA multó con seis mil francos suizos a esa Federación por el numerito.
En el duelo eliminatorio en el inicio del cuadrangular rumbo a la Copa del Mundo de 1994, se reanudaron auténticamente las hostilidades bélicas. En lugar del himno nacional, el sonido local del Cuscatlán puso otra música. Hubo sobrecupo y presión excesiva, faltas e indisciplinas al por mayor. Eso mismo sucedió cuatro años después en el juego del Hexagonal previo al Mundial de 1998.
Las dos veces que El Salvador le ha ganado a México dentro de las eliminatorias mundialistas, fue por cometer errores decisivos. En el Premunadial de Tegucigalpa, en 1981 no había extremos y los únicos centros fueron los saques de banda de Leonardo Cuéllar. Hugo Sánchez estrelló la mejor posibilidad en el poste y fue amonestado por protestar. Gustavo Vargas estrelló el balón en Wendy Mendizábal, el rebote le cayó al Mágico González, quien lo condujo 50 metros, nadie lo detuvo, disparó, Prudencio Cortés rechazó y Francisco Hernández anotó.
En 1993, el equipo mexicano dominó, pero sin tener puntería. El Salvador abrió el marcador con un penal polémico y García Aspe empató con un golazo al disparar cruzado fuera del área, pero dos minutos después Jorge Campos hace de la suyas: una finta que no se traga William Iraheta, quien no tiene problemas para anotar.
Por sexta vez en la historia, la Selección Mexicana se mete al estadio Cuscatlán, inaugurado en 1976 y cuyos planos son los mismos que sirvieron para construir el Nuevo Campo de León en 1967. En esa cancha, el equipo Tricolor ha ganado cuatro y perdido uno en cinco visitas. Su única derrota fue propiciada por ese error de Campos.
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