- Defectos al nacimiento 08-Nov-2009 ¿Qué es humanizar la medicina? 01-Nov-2009 ¿Qué es enfermar? 25-Oct-2009 Infecciones y desnutrición 18-Oct-2009 Bioquímica y medicina 11-Oct-2009 Infecciones en hacinamientos 04-Oct-2009 La influenza no es gripe 27-Sep-2009 Día mundial del Alzheimer 20-Sep-2009 Síndrome de Guillian-Barré 13-Sep-2009 El manejo de las pandemias 06-Sep-2009
03-May-2009
Salud...os y tres
Alfonso Aguilar
¿Suficiente, deficiente o exagerada?
Algunos días las cifras de personas afectadas y fallecidas por influenza, que ya no quieren que se le denomine porcina, son muy dispares, no cuadran.
SALUD. Todo brote epidémico, toda epidemia, particularmente si deriva en pandemia, suele desencadenar consecuencias sanitarias, sociales y económicas, que pueden crear problemas de seguridad nacional o internacional. Afrontar exitosamente un conflicto de salud pública necesita de una rigurosa planeación y de una cooperación inmediata y total de la ciudadanía en riesgo de ser afectada. A escala nacional requiere de un gran esfuerzo intersectorial en todos los niveles de gobierno, para generar una respuesta lo más inmediata, e incluso anticipatoria, que permita mitigar las consecuencias inherentes a la aparición de cualquier enfermedad infectocontagiosa que inciden en los determinantes sociales de la salud.
Ante ello, los objetivos de promoción de la salud se ubican en promover y fortalecer las medidas de higiene que atenúen la transmisión que en el presente caso de la actual influenza es un virus ya detectado. Es imprescindible informar y sensibilizar a la población en general y a grupos específicos con respecto a qué es, cómo se previene y cómo se sospecha que haya sido adquirida. Muchos se preguntan sobre si en esta influenza —a la que ya no quieren que se le denomine porcina la información ha sido suficiente, deficiente o exagerada.
Pienso que sí ha sido suficiente, aunque ha tenido varias deficiencias, dado que en algunos días las cifras de personas afectadas y fallecidas por influenza son muy dispares; no cuadran, y no ha sido exagerada, al menos no de parte de las autoridades del sector salud, que se han abocado a poner énfasis sobre cuáles son las manifestaciones clínicas de ese padecimiento y las precauciones que hay que tomar para no contagiarse. La exageración está llevando al pánico que, entre otras cosas, está dando paso a que se efectúen innecesarias compras masivas de productos alimentarios y a que en el extranjero se nos está viendo más que como unos potenciales transmisores de dicha influenza, como ciudadanos indeseables y únicos causantes de esta pandemia.
OS refiero que con el propósito de evitar proliferación de informadores y, por ende, de variadas declaraciones, no siempre bien sustentadas, José Ángel Córdova no sólo está informando en cadena nacional de televisión hasta dos veces al día sobre esta epidemia, sino que se ha presentado en varios programas radiofónicos y televisivos para contestar preguntas y dudas al respecto, y ha pedido a dos médicos de la Secretaría que encabeza, Guillermo Ruiz Palacios y Miguel Ángel Lezana Fernández, expertos en el tema, que sean los únicos que den información sobre el mismo. Lezana es director general del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades, con honestidad y conocimiento ha puesto énfasis en que el uso de cubrebocas, recomendado para evitar el contagio de la influenza, ha provocado que se agoten en farmacias y centros comerciales; no es necesario usarlo en espacios abiertos, dado que la mayoría de aquéllos (a excepción hecha del cubrebocas N95, que sí es de alta seguridad) permiten el paso del virus, aunque, por otra parte, esos virus no perduran mucho tiempo en el medio ambiente y la saliva expulsada, al hablar, no se proyecta mas allá de 50 centímetros.
El secretario de Salud del gobierno de la Ciudad de México ha dicho (oh, my God!, lo que hace el desconocimiento) que la saliva expulsada al hablar alcanza los siete metros (¿?). OS comento que el presidente Calderón pidió asesoría a los ex secretarios de Salud, Guillermo Soberón, Jesús Kumate y Juan Ramón de la Fuente. Soberón instaló, en 1998, las Semanas Nacionales de Vacunación. Kumate controló rápidamente el brote de cólera que irrumpió cuando era titular de la Secretaría, amén de que en su gestión se consiguió la erradicación de la poliomielitis y De la Fuente controló bien los brotes de dengues, y reforzó prevenciones para muchas infecciones y para enfermedades crónico- degenerativas.
TRES APOSTILLAS, De la Fuente sugirió la necesidad de ordenar la información sobre las cifras de la actual epidemia y que la sociedad sepa toda la verdad sobre la misma… Tal vez, como buen taurófilo que es, recomendó que a cualquier epidemia, como en la buena lidia de un toro, hay que citar (hacerle frente), templar (tomar medidas sensatas y efectivas) y mandar (controlarla y eliminarla con eficacia)… También el rector Narro Robles, que ya fue subsecretario de Salud, además de instalar en la UNAM, con expertos en la materia, un centro universitario para atender la emergencia sanitaria, en una entrevista para CNN señaló que para superar cualquier epidemia hay que “apostar a la ciencia, a la investigación (¿dónde ha estado últimamente el Conacyt, que entre sus funciones torales está la de pugnar porque la inversión federal en ciencia y tecnología sea mayor?) y la solidaridad”. SALUD Y SALUDOS.
Envíanos tus opiniones y si quieres contar con todas las funcionalidades de comentarios como responder a tus los participantes, necesitas accesar tu cuenta en el LOGIN
Si eres NUEVO USUARIO, da click aquí para Registrarte.
Te recordamos que es GRATIS y tendrás acceso a todo el sitio del nuevo EXonline, entre otros beneficios.



