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28-Ago-2008

Mirada al mundo

Guadalupe González

Denver: en busca de la unidad perdida


La tarea inmediata más importante y urgente que enfrenta el Partido Demócrata en su Convención Nacional en Denver es restablecer su precaria unidad interna antes de poder imprimir el impulso necesario a la campaña de su candidato, Barack Obama, en una contienda electoral reñida y cerrada. En las últimas semanas, el nerviosismo ha comenzado a cundir entre las filas demócratas ante la ligera caída de Obama en las encuestas y el repunte de su adversario, Jonh McCain en las preferencias electorales. En esta etapa del proceso electoral cuando están a punto de arrancar las campañas oficiales, hay una verdadera situación de empate entre los dos candidatos a la presidencia.

No sucede lo mismo en el terreno de la competencia por el poder legislativo donde los demócratas tienen altas probabilidades no sólo de mantener su mayoría legislativa sino de ampliarla en ambas cámaras. Según datos del Pew Research Center, el 57% del público estadunidense tiene una opinión favorable del Partido Demócrata frente al 43% de opiniones favorables sobre el Partido Republicano.

Entre los votantes registrados, la identificación partidista demócrata es más fuerte (35%) que la republicana (29%), aunque exactamente igual al segmento de independientes, donde 51% se inclinan más hacia el bando demócrata y sólo 38% al republicano.

Lo que preocupa a la maquinaria partidista demócrata es la brecha que existe entre la clara ventaja que tienen en la carrera electoral a nivel del congreso y lo apretado de la contienda a nivel presidencial. Es decir, a pesar de la enorme popularidad y visibilidad mediática de Obama, hay elementos de su perfil personal y político que si bien encantan a la opinión pública mundial, generan dudas entre sectores clave del electorado estadunidense, incluyendo a un tercio de los 18 millones de demócratas que votaron a favor de la senadora Hillary Clinton en las primarias y que en la antesala de la Convención Nacional Demócrata siguen expresando que jamás votarían por Obama.

Es en este complejo contexto que conviene analizar la decisión de Obama de invitar como compañero de fórmula al senador por Delaware, Joseph Biden. ¿Qué aporta Biden a la campaña de Obama? No se espera que la candidatura de Biden a la vicepresidencia vaya aportar votos adicionales por el posible efecto de arrastre que pueda tener en su estado, donde los candidatos demócratas a la presidencia han ganado las últimas cuatro elecciones. Se trata, además de un estado pequeño en términos de peso electoral con sólo tres votos en el Colegio Electoral.

Lo que aporta Biden son ciertos equilibrios que mitigan las debilidades y los flancos más vulnerables de Obama, como son su total inexperiencia en política internacional, su falta de canales de comunicación directa con las bases sociales tradicionales del partido demócrata y su lejanía con las características del estadunidense promedio. Para ganar las elecciones, Obama tiene que conectarse la “América Profunda” tan distinta a su base electoral más dura donde predominan los jóvenes y los negros.

Al elegir a un político veterano blanco, con 35 años de experiencia en el Congreso, de 65 años de edad y con profundas raíces populares, el equipo de campaña de Obama pretende compensar las dudas que genera el propio perfil tan sui generis e inédito del primer candidato de color a la presidencia en la historia de Estados Unidos.

Desde el punto de vista de la necesidad de equilibrar su candidatura frente a las ventajas de su rival republicano, la decisión de nombrar como compañero de fórmula al actual presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado parece ser una estrategia inteligente y correcta, pues como bien ha señalado el periódico español El País, Biden es la versión demócrata de John McCain.

El problema, sin embargo, es que Biden también es la versión masculina de Hillary Clinton, por lo que muchos de los seguidores de la senadora demócrata que esperaban que ella fuera la mancuerna de Obama se sienten no sólo decepcionados sino indignados con la decisión. Ni siquiera el discurso a favor de la unidad que pronunció Hillary en Denver ha logrado cerrar las profundas heridas y divisiones al interior del partido demócrata. ¿Qué dirá Obama el día de hoy, en lo que muchos consideran el discurso más importante de su carrera política, para lograr reestablecer la unidad de su partido?

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