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18-Jul-2008
Consumo conspicuo
Adina Chelminsky
La ventaja de los mercados en picada
Estimados lectores: esta semana debía escribir la segunda parte de cómo sobrevivir la cuesta de agosto, pero dado el estado de los mercados y la incertidumbre que esto genera, incluso entre las personas que no tienen ni un centavo invertido en la Bolsa, decidí hacer un paréntesis y hablar de qué es lo que se tiene que hacer en estos momentos (los consejos sobre el ahorro vacacional y el regreso a clases continuarán las próximas dos semanas).
Los mercados a la baja, sobre todo cuando vienen acompañados de un panorama económico incierto, son la pesadilla de todos los que estamos interesados en hacer crecer nuestro dinero al máximo (y me imagino que si estás leyendo esta columna eres uno de ellos). Los consideramos el acabose de nuestra riqueza. El hecho de ver números rojos y perspectivas negativas tiende a agriar conversaciones, quitarnos el sueño y a hacernos tomar decisiones poco óptimas. No es una cuestión menor. En el momento en que escribo esto, el índice de la Bolsa Mexicana de Valores se ha perdido 16% desde su máximo histórico y, aunque muy probablemente los mercados se recuperen durante la semana, es innegable que la montaña rusa seguirá por los próximos meses.
Con números así se vuelve irónico hablar del lado positivo e incluso un poco cruel denotar las lecciones que pueden aprenderse (¡qué me importan las lecciones cuando el valor de mi portafolio ha perdido tanto y las perspectivas a futuro son inciertas y mediocres!). Siempre hemos mencionado que invertir en Bolsa es una inversión de “largo plazo”, pero ante estas pérdidas pensar en el largo plazo para recuperarnos se vuelve algo así como esperar la llegada del Mesías.
Después de más de cuatro años en donde las inversiones en México nos habían malacostumbrado por los altos rendimientos que generaban, hoy nos encontramos en un momento en donde no hay para dónde voltear. Por un lado, la renta fija (por el nivel de tasas reales, las que toman en cuenta la inflación) son poco atractivas; por el otro, la renta variable no es apta para los nerviosos. Las opciones para invertir parecen un volado entre lo malo y lo peor. ¿Qué hacer? ¿A qué dedicar nuestra planeación financiera en estos momentos y en el futuro próximo? ¿Existe algún punto positivo dentro de la incertidumbre?
Benjamín Graham, el maestro de las inversiones (que cuenta entre sus discípulos a Warren Buffett), solía decir que el principal error de cualquier inversionista —su peor enemigo— es él mismo. El problema del panorama financiero que vivimos hoy en día no es la caída y variabilidad de los mercados, o la tasa de inflación o los rendimientos reales (situaciones que están más allá de nuestro control), sino las malas decisiones que por pánico, nerviosismo o mala asesoría tomamos frente a ellos. Este es justamente el mejor momento para sentarnos y reevaluar lo que estamos haciendo no con el fin de encontrar el instrumento ideal (¡me recomendaron el mercado chino!), sino de hacer un análisis claro, profundo y contundente de la manera en que estamos invirtiendo, de las bases que sustentan nuestro patrimonio. Hoy por hoy, hay cuatro cosas que debes evaluar:
1. ¿Estoy ahorrando lo suficiente? El éxito principal de un buen inversionista no depende de encontrar inversiones que me den uno, dos o tres puntos porcentuales de más, sino en el estar creciendo el capital por medio de inyecciones constantes de dinero. Entre más puedo ahorrar cada mes, mejores van a ser mis resultados a futuro.
2. ¿Cuánto debo? El optimismo de los mercados alcistas y estables nos pueden hacer olvidar que el buen manejo de las deudas es tan importante como la manera en la que invierto. Intereses pagados de más son equivalentes a dinero perdido. Este es el mejor momento para sentarte y organizar tus deudas, para empezarlas a pagar lo antes posible.
3. ¿Tengo un portafolio de inversiones adecuado a mí? No hay inversionistas iguales y tu estrategia de inversión debe estar hecha con base en tu situación, tu carácter y tus necesidades. Si estás sudando la gota gorda ante esta crisis, lo más probable es que tu portafolio esté diseñado para otra persona. ¿Estás bien diversificado? De entre todas las recetas secretas para hacerse millonario, la única probada y comprobada para maximizar el rendimiento y minimizar el riesgo es justamente NO PONER TODOS LO HUEVOS EN LA MISMA CANASTA.
4. ¿Qué tan buena es la asesoría que recibo? Puedes levantar el teléfono y consultar con tu agente todas tus dudas, las explicaciones y recomendaciones que te dan son claras, entendibles y objetivas (no importa si tienes que hacer la misma pregunta 100 veces). Si no cuentas con asesoría que te dé calma en vez de angustia, probablemente sea momento de evaluar el servicio que te están brindando y que, a fin de cuentas, se refleja en los resultados que tienes en pesos y centavos y en tu nivel de tranquilidad.
Por último, recuerda no tomar decisiones de pánico. Este ya no es el momento de hacer cambios radicales y al aventón. Si puedes aguantar el momento, enfócate mejor en hacer cambios en estos puntos fundamentales que te hagan salir de esta crisis como un mejor inversionista. Como bien dice el dicho, lo que no nos mata nos hace más fuertes.
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