• Romper los límites

    06-Octubre-2008

    ¿Qué tiene que pasar en tu vida para que la cambies?

    Hay quienes han enfrentado graves crisis, transformaciones derivadas de una desgracia, de la muerte de un ser querido, o de una pérdida personal.

    Pero no hay que esperar que eso pase. La mayoría de las veces nos acostumbramos a la comodidad de la situación, recibimos un sueldo, o no atenemos a las cosas materiales que tenemos, pero no resolvemos, no intentamos, ni siquiera definimos lo que queremos, pareciera que simplemente corremos con los ojos cerrados y esperamos que las cosas cambien, que algo nos saque de esa realidad, que algo suceda mientras seguimos y que al abrir los ojos las cosas vayan mejor, que el mundo no sea lo mismo.

    Sin embargo, las cosas no pueden ser así. Debemos tener en mente lo que queremos, definirlo bien, darle forma a nuestro sueño y entonces planear una estrategia para hacerlo realidad.

    Hay que tener determinación, ser constantes, ser pacientes y no abandonar por ningún motivo.

    Como en los deportes. Si queremos correr 10 kilómetros, empezaremos por darle la vuelta al parque, a la cuadra, o trotar 2 kilómetros, pronto la distancia aumentará, hasta que no sea problema y entonces trabajaremos en la velocidad, en dominar la prueba.

    La idea es dejar los límites atrás, sin que haya un evento que nos haga cambiar abruptamente, y aún así hay quienes son capaces de soportar tales embates.

    Te contaré una pequeña historia:

    Una tarde en brandemburgo. Alex Zanardi lidera la carrera en las últimas vueltas en el Lausitzring, al sur de Alemania.

    Zanardi, de entonces 34 años, iba a salir de los pits como líder para llevarse la victoria, pero no fue así.

    El italiano perdió el control de su bólido y quedó atravesado en la pista. Alex Tagliani, segundo lugar del evento, que venía a más de 300 kilómetros por hora, no pudo frenar e impactó con violencia y de lleno, en el costado de Zanardi.

    Las terribles imágenes (video en youtube) dejarían perplejos a millones de televidentes que vieron la carrera, o a quienes se enteraron por los noticieros.

    Horas más tarde, los médicos tuvieron que amputarle ambas piernas por encima de las rodillas. El piloto luchó entre la vida y la muerte por varios días en un hospital de Berlín, y milagrosamente, fue dado de alta unas semanas después.

    Nietzche decía que lo que no te mata te hace más fuerte. Y Zanardi es el ejemplo vivo. El bicampeón de la CART enfrentó la adversidad desde pequeño cuando perdió a su hermana, una promesa de la natación italiana, en un accidente automovilístico, y más tarde, había regresado para ganar en varias ocasiones cuando nadie apostaba por él.

    La pérdida de sus piernas significaba para muchos el fin de su carrera, pero no para Alessandro. Él no tiene límites, él tomó sus prótesis y regresó a la actividad. Y no sólo a la de la gente normal, sino a la de gente extraordinaria, la de los héroes, la que sólo unos pocos pueden contar.

    En 2003 regresó a la pista en que casi muere y completó, a más de 300 kilómetros por hora, las 13 vueltas que le faltaron en aquella ocasión.

    Para 2004, y ante la sorpresa del mundo, el italiano firmó para competir en el campeonato mundial de autos turismo y se ha mantenido hasta la fecha en el serial con buenos resultados.

    Zanardi es un ejemplo de vida, un hombre sin límites, que en 2006 corrió de nuevo un Fórmula 1, en una sesión de prueba en valencia.

    Y por si fuera poco, en 2007 corrió el maratón de Nueva York en silla de ruedas, para entrar en el cuarto lugar del evento.

    Los límites que nos imponemos no son más que pretextos, mismos que podemos dejar atrás con mucho trabajo, con dedicación y con paciencia. Las soluciones mágicas no existen, si no, pregúntenle al América, o a los tantos equipos de futbol que esperan que un nuevo entrenador los saque del agujero. No. Así no, mejor veamos otros ejemplos, por lo pronto yo les dejo este de Alex Zanardi.

    Hasta la próxima.

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  • Hoy es el día

    29-Septiembre-2008

    Ha pasado ya un mes desde que terminaron los Juegos Olímpicos, y la euforia por el deporte parece haber terminado.

    Sin embargo, es tiempo de empezar de nuevo, de saber que no hace falta que haya un evento de dimensiones olímpicas para hacernos empezar a correr, a nadar, a andar en bicicleta, o simplemente salir al parque a dar una caminata. Lo importante es activarnos.

    ¿Cuántas veces nos han dicho que tenemos todo y no lo aprovechamos? ¿Cuántas veces te lo has dicho tú mismo? ¿Cuántas han sido las ocasiones en las que hemos desaprovechado nuestros dones o talentos?

    Hoy es el día.

    Hoy empezamos, hoy buscamos un pretexto, algo que nos dé un motivo.

    Hoy terminamos un proyecto, o comenzamos uno nuevo. Tal vez hoy es nuestro primer día en el trabajo, o bien es el último de un ciclo en una empresa, en algún lugar, o de alguna forma.

    Si aún no tienes un motivo o pretexto para salir a hacer ejercicio, busca uno, hay muchas opciones, y te comentaré las más comunes entre los atletas amateur.

    La más común es el deseo de bajar de peso. Y es que cada carrera que hagas de más de 30 minutos, quema en promedio 300 calorías, lo que puede ser la diferencia entre tener sobrepeso o estar bien.

    Es muy sencillo, sólo hay que definir qué queremos, qué podemos hacer y comenzar a hacerlo.

    Para otros, el ejercicio es una forma de meditación, de lidiar con el estrés del trabajo o los estudios. También es una forma de estar solo, de olvidarse por un momento del mundo, de las obligaciones, de los problemas, o tal vez es una forma de pensar para encontrar la solución.

    Por el contrario, hay quienes encuentran en el ejercicio una forma de socializar, de encontrar amigos que no nos son impuestos por el trabajo o la escuela, de formar círculos sociales con intereses comunes.

    La salud suele ser uno de los mejores motivos, y es que el ejercicio, además de ayudarnos a bajar o mantener nuestro peso, también mejora nuestra respiración, nuestro sistema cardiovascular y nos mantiene en forma.

    Al final, el ejercicio nos llena de energía, nos da bienestar, nos motiva a pensar, a meditar y enfrentar problemas de la vida diaria, nos impulsa a vivir de una manera diferente, a encontrar ese momento donde somos invencibles.

    Y tal vez, la mayor motivación, sería pensar que podría llegar un día en el que no podamos seguir haciendo lo que nos gusta, pero ese día... no es hoy.

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  • A colgarse el milagro

    20-Agosto-2008

    Sí. El esfuerzo, el coraje, la valentía y la gran actuación de Guillermo Pérez nos dejaron sin aliento, nos despertaron con una gran noticia.

    Porque la historia la hacen grandes hombres, grandes atletas que nos dejan una enseñanza, que además de brindarnos emoción, de compartir su triunfo con nosotros, nos motivan, nos crean una imagen mental de que todo es posible cuando le dedicamos el esfuerzo necesario.

    Pero no nos equivoquemos. La medalla es de él. Y aunque Guillermo Pérez reciba una beca, y tenga apoyo del gobierno, sabemos que el esfuerzo más grande al final, es de él.

    Porque su medalla de oro no es de México, no es de nosotros, los que cuando falla un atleta pensamos que es una vergüenza que no haya ganado.

    Porque el oro no es de los medios, que le pusieron toda la atención a otros atletas, y ahora que gana se dedican a enaltecer su triunfo como si ellos siempre hubieran sabido que ganaría.

    Porque tampoco es de los políticos que se cuelgan el milagro cuando hay oportunidad.

    La medalla es de Guillermo Pérez, a quien ya en algunos lugares le dicen “Memo”, como si se lo dijeran de cariño, como si esto los emparentara con él, como si los acercara un poco a haber reconocido su esfuerzo antes o a pesar de la victoria.

    Por supuesto es admirable, por supuesto es de gran alegría, porque alguien que vive en el mismo lugar que nosotros, que respeta la misma bandera que nosotros y que se sabe el mismo himno que todos los que le aplaudimos, se gana algo con su propio esfuerzo, porque triunfa a pesar de los uniformes prestados, de los directivos que pasean y hacen como que trabajan, de los diputados que van en comisión a vigilar el desempeño de los atletas, de la falta de atención cuando más se necesita y de todos los vicios que existen en el deporte mexicano.

    Ahora que ya pasaron las mayores decepciones, con Éder Sánchez, con Yahel Castillo, con otros que se decía (me incluyo), que iban a hacer un gran papel y no lograron siquiera terminar con dignidad, nos queda aplaudir a Pérez, y a los que faltan por competir, para que saquen la casta, para que la participación mexicana no quede en dos medallas, para que ojalá se escuche de nuevo el Himno Nacional, que tan hermoso se escucha donde sea.

    Le deseamos toda la suerte a María del Rosario Espinoza, ojalá nos dé otra gran noticia al despertar, y esperamos una actuación decorosa de los que aún están por participar.

    Ojalá que esta medalla de oro nos inspire, nos lleve a pensar que sí se puede, que no importa que estemos rodeados de basura, siempre hay oportunidad para sacar lo mejor de nosotros, para prevalecer a pesar de quienes ensucian nuestra patria.

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  • Los más grandes momentos

    18-Agosto-2008

    Nuestra vida está hecha de grandes momentos. Por eso luchamos, nos preparamos, hacemos planes, giramos en torno a ellos, con el objetivo de alcanzarlos. Y es que mentalizar un gran momento nos da un motivo de vida. Desde pequeños pensamos en terminar bien el año escolar para tener la satisfacción de un buen promedio y luego de unas buenas y merecidas vacaciones.

    También están los grandes momentos de pequeño, como el primer beso, los cumpleaños, las navidades, las fiestas de día de muertos, los días festivos que no hay que ir a la escuela. Todos ellos eventos que esperamos con ansia.

    Después queremos terminar la primaria, secundaria, preparatoria, la universidad, y el esfuerzo se ve coronado con grandes momentos: recibir el certificado o título, la fiesta de graduación, y demás alicientes.

    Grandes momentos también vienen con el matrimonio, con el nacimiento de un hijo, de un nieto, y al ver que los que nos preceden siguen la cadena que establecimos.

    Sin embargo hay que aprender a disfrutar esos grandes momentos que son más cotidianos, que suceden aún cuando no hay un esfuerzo descomunal, aún cuando no son planeados o mentalizados como un objetivo de vida. El problema es que al crearnos siempre objetivos que tienen que ser alcanzados por fuerza, y el hace que toda nuestra vida y nuestro esfuerzo giren en torno a ellos, nos quedamos a la deriva, naufragamos en libertad cuando no tenemos que preocuparnos por lograr un gran momento, y cuando nos llega uno “gratis”, no sabemos disfrutarlo.

    Lo único obligatorio debería ser disfrutar la vida.

    Ahora hemos sido testigos de grandes momentos en el olimpismo. Tuvimos la oportunidad de ver (aunque sea por televisión), a Usain Bolt correr los 100 metros en 9.69, para establecer un nuevo récord olímpico y mundial, o a Michal Phelps lograr 8 medallas de oro, o bien a Yelena Isinbayeva con el oro, y el récord olímpico y mundial de 5.05 metros. Esos son grandes momentos, tal vez prestados, pero nos inspiran, nos llenan de emoción, empatía, y nos hace saltar de alegría aunque sea por un momento.

    También sufrimos cuando alguien no logra el objetivo, pero le aplaudimos el gran esfuerzo, porque el éxito no sólo es la medalla de oro, de plata o de bronce, el éxito es dar nuestro máximo, aunque haya alguien más fuerte o más rápido que nosotros. No hay nada mejor que caer cansado y satisfecho después de dar lo mejor que pudimos.

    Pero que no se confunda. También hay grandes decepciones, también hay grandes fracasos. Ahí está Tyson Gay, que al principio del año se perfilaba como una de las estrellas a vencer, y que no pasó siquiera a las finales de los 100 metros planos, y que por lesión no pudo siquiera clasificar para los 200. Liu Xiang, el chino que levantó grandes expectativas, y que apenas corrió un metro para abandonar en la salida en falso debido a una lesión, que más que física se veía como de miedo.

    Una de las más grandes decepciones fue la de Éder Sánchez. No porque llegara en el lugar 13, no porque hubiera andarines con mucha más capacidad, sino porque quiso excusarse, porque le echó la culpa a algo que comió, a la deshidratación, al clima tan caluroso y húmedo de Beijing.

    Y es que eso sólo habla de una fuerte falta de disciplina, porque no es posible que un día antes de lo que podría ser el día de tu vida, arriesgues todo por una comida muy condimentada, porque no es posible que no consumas suficientes líquidos y electrolitos para estar listo, porque no es posible que digas que las condiciones fueron extremas cuando el que se llevó el oro también padeció el clima.

    Hay que ir por todo, hay que dejar el corazón en cada cosa que hacemos y disfrutar el resultado sin importar que sea más o menos de lo que esperábamos. Hay que aceptar nuestros límites y no avergonzarnos, no frustrarnos ni excusarnos.

    Aún veremos muchos momentos increíbles, y aunque Arturo Santos ya no puede ir por medalla, aún tenemos la esperanza con María Espinosa, Guillermo Pérez, Yahel Castillo, Everardo Cristóbal y Manuel Cortina (que entran hoy en acción), y otros más.

    Disfrutemos todo de lo que somos testigos, desde los olímpicos, hasta cada momento que vivimos, que muchas veces dejamos pasar porque los calificamos muy bajo. Todo cuenta, todo vale, y hay que disfrutarlo porque no sabemos cuándo llegará otro.

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  • Las mexicanas hacen milagros

    14-Agosto-2008

    La mujer mexicana es milagrosa. Desde Coatlicue, que engendra cada día un nuevo amanecer, pasando por Tonantzin, madre amorosa, hasta la venerada Guadalupana, llegando a cada casa, a cada familia de la que son pilares, de la que son proveedoras de cariño, cuidados, regaños, pero que a la vez son cómplices y consejeras, además de hermanas, madres y esposas.

    Las mujeres mexicanas sacan agua de las piedras en tiempos de sequía, alimentan a sus hijos (y a veces a los maridos) en las condiciones más extremas, venden lo que sea con tal de aparecer el sustento que no se tiene, hacen rendir el dinero hasta lo inimaginable, sonríen y nos hacen sonreír aun en los momentos más difíciles, y siempre dejan el corazón cuando se trata de una tarea imposible.

    Son inteligentes, nobles, saben aguantar como una roca y ser flexibles sin doblegarse, además de formar parte importante en la construcción de nuestro país y nuestra sociedad, y como dijera en alguna ocasión Juan José Arreola, “la salvación del mundo se ve en la aparición de la mujer en todos los ámbitos de la vida “.

    También las mexicanas que van a los olímpicos han hecho milagros.

    La primera mujer que encendió un pebetero fue mexicana y se llamaba Enriqueta Basilio.

    Luego fue Pilar Roldán, que en 1968 se llevó la plata en esgrima; Maritere Ramírez, la única que le ha dado una medalla a las nadadoras mexicanas, venciendo en los últimos 500 metros a una australiana que a la que le sacó sólo una décima de segundo; de ahí pasaron 32 años de sequía hasta que Soraya Jiménez ganara el oro en la halterofilia, y en Atenas, fueron 3 las que consiguieron presea, Ana Guevara, Belem Guerrero e Iridia Salazar.

    Ahora las mexicanas sorprenden de nuevo, con el primer bronce en los clavados para las mujeres, pero la delegación está llena de mujeres de bandera, de casta y entereza sin igual. Dejemos de lado a las multilaureadas Paola y Tatiana para huir un poco del oportunismo, sin dejar de reconocerles su logro, y veamos a las que sobresalen aún sin reflectores.

    Las primeras milagrosas, Mayra García y Bibiana Candelas, que sin apoyo calificaron apenas al volibol de playa, y que a pesar de ya estar eliminadas, y jugar con uniformes prestados, lograron emocionar con su buen juego, además de exhibir a las brasileñas y darles una buena pasada a las griegas.

    Susana Escobar merece ser recibida como heroína. Si a Phelps le dieron la llave de la ciudad cuando llegó a Baltimore, después de un quinto lugar como mejor resultado, ¿por qué no habría que reconocerle a Escobar el haber roto el récord mexicano en los 800 libres?

    Luz Acosta también quedó dentro de las 8 primeras del mundo con un gran esfuerzo en la halterofilia. Las remeras Pérezrul y Huertas, la esgrimista Angélica Larios, Deyanira Angulo en el Badminton, todas ellas merecen un reconocimiento por representar al país en China.

    Aida Román hizo un gran esfuerzo y quedó como una de las mejores 16 del mundo. Mariana Avitia, con sólo 14 años ya está en las primeras 8 y aún falta ver si puede lograr una hazaña sin precedentes a su corta edad.

    Ahora hay que apoyar a las que faltan. Rosario Espinoza, una de las favoritas para el oro en el Taekwondo, Paola Espinosa (aunque no sea mi favorita), Yadira Silva (nacida cubana, mexicana por deseo), Delgado y Cifuentes en nado sincronizado, Zambotti en el judo, y todas las que por falta de espacio, y memoria, no voy a nombrar.

    Todas ellas harán un gran papel, todas ellas pueden hacer un milagro, pueden crear de la nada como tantas mexicanas, como tantas mujeres que proveen lo necesario en cada una de nuestras casas, de nuestras vidas.

    PD

    También hay que estar atentos al milagro chino, que a pesar de ser el país con más ejecuciones al año, más condenados a pena de muerte, más acusados por violar derechos humanos, en el que niños, mujeres, ancianos y hombres son víctimas de esclavitud legal, y que además no pudieron ocultar su gran problema de contaminación, van a terminar sus Juegos Olímpicos con grandes ganancias.

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  • Esperanza de medalla

    11-Agosto-2008

    La esperanza, es el estado de ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos.

    Esta palabra tiene también tiene otras connotaciones. En matemáticas, significa el valor medio de una variable aleatoria, mientras que en religión, es una de las virtudes teologales, por la cual esperamos que Dios nos dé lo que queremos, muchas veces, a cambio de nada.

    Tal vez la que más nos conviene es la primera, en la que lo que mentalizamos es posible gracias a un esfuerzo, en el que la esperanza se vuelve un resultado del trabajo y no una falsa expectativa, una palabra hueca para hacer sentir mejor a quien ve perdido el objeto de su deseo.

    Desear es un comienzo. Y el deseo nos mueve a lo imposible, nos obliga a lograr lo que se antoja fuera de la realidad, lo que desde el punto de vista pesimista es un consuelo temporal, es un esfuerzo vano, una flecha tirada al viento.

    Habrá quien diga que los mexicanos sólo tienen esperanza, y están en lo correcto, aún sin que su intención sea justa. Todos los atletas que van a los Olímpicos sueñan con la medalla, la desean, y algunos la consiguen. La esperanza nos mueve en la vida, tal vez por eso vemos con tanto interés las competencias, y recordamos como una página de nuestras vidas el momento en el que uno de los compatriotas se alza con la victoria, con una victoria que hacemos nuestra, que nos unifica, porque sabemos que también nosotros podemos colgarnos una de oro de vez en cuando, porque terminamos un proyecto, porque logramos hacernos de ese objeto que visualizamos tanto tiempo, porque por una vez dijimos lo que pensamos, porque a pesar de perderlo todo prevalecimos hasta el final.

    En este tenor, todos los mexicanos en Beijing tienen esperanza de medalla. Pero si se trata de hacer una predicción (aunque muchas veces fallen), podemos pensar en los siguientes Atletas.

    María Espinoza. Entrena como nadie en el mundo. Es una taekwondoín sinaloense de 20 años (cumple 21 en noviembre). No tiene ningún complejo y en cambio tiene un palmarés de miedo, incluyendo el oro en el campeonato mundial de Beijing el año pasado y en los Panamericanos y 6 campeonatos más. Su principales rivales pueden ser, la sudcoreana Lee In Jong, la británica Sarah Stevenson, y la griega (superagresiva) Kyriaky Kouvari.

    Compite en los más de 67 kilos el sábado 20 de agosto.

    Eder Sánchez. Andarín mexiquense de 22 años que va por una presea en los 20 kilómetros. Ganó medalla de oro en los challenger de Chihuahua y Cracovia este año, además de un bronce en el de Beijing (con todo y contaminación) y un cuarto lugar en el Mundial de Atletismo en Osaka. Sí, es sobrino de Joel Sánchez

    Tiene que vencer al español Paquillo Fernández, al veteranísimo Jefferson Pérez, y al Irlandés Heffernan, que viene con todo.

    Compite el 15 de agosto.

    Juan René Serrano. Ya lo vimos en acción, quedando en primer lugar en la eliminatoria del Tiro con Arco recurvo. El “pelón” Serrano, clasificado número 7 del mundo, verá acción el miércoles ya en la fase de enfrentamiento, y si todo marcha bien, lo veremos el viernes 15 en la lucha por las medallas.

    Guillermo Pérez. El taekwondoín michoacano fue medalla de plata en el Campeonato Mundial de Beijing en 2007, y podría colarse a los primeros 3 lugares de la categoría de menos de 58 kilos.

    Es muy seguro, técnico y agresivo. Sus principales rivales, Gabriel Mercedes, de República Dominicana, Chu Mu Yen, chino y además campeón en Atenas, y el experimentadísimo Juan Antonio Ramos, de España. Compite el 20 de agosto.

    Everardo Cristóbal. El muchacho michoacano que sorprendió al mundo en el mundial de Hungría de 2006 al llevarse el oro, tendrá que demostrar que ha recuperado el nivel luego de quedar en sexto lugar en el mundial de Alemania en 2007. Participa en Canoa individual en los 1000 y 2500 metros. Las finales de la especialidad son el 22 y 23 de agosto. El rival a vencer es el húngaro Attila Vadja.

    Arturo Santos. Es uno de los mejores pugilistas jóvenes de México. Tiene 22 años, es de Tamaulipas y competirá en Peso Pluma. Su derechay es rápida, certera y muy fuerte. Los más peligrosos serán los rusos y los chinos. Compite el 11, 15, 18, 22 y 23 de agosto si avanza paso por paso. Históricamente, el boxeo es el que más medallas le ha dado a México, así que no dejemos de seguir a los otros clasificados: Francisco Vargas y Óscar Valdez.

    Manuel Cortina. Este joven de 25 años compite en Kayak individual de 500 metros. Dio la sorpresa en los panamericanos de Río de Janeiro 2007 al ser el mexicano con más medallas de oro (3). Su principal rival es el canadiense Adam Van Koeverden. Compite el 19 de agosto, luego el 21 y la final es el 23. Una gran ventaja es que tiene un gran momento anímico.

    Los clavadistas. Aunque los clavados le han dado muy buenas medallas a México, en realidad son pocos los que han brillado: Joaquín Capilla, Juan Botella, Álvaro Gaxiola, Carlos Girón, Jesús Mena y Fernando Platas. Aunque Paola Espinosa es la abanderada y parece ser una gran promesa, es posible que los nervios y otras limitantes mentales se crucen en su camino. Rommel Pacheco también ha sido de los más publicitados por los mismos de siempre, pero la realidad es que su mejor momento pasó ya. Yahel Castillo parece muy seguro de sí mismo y le puede ayudar mucho. Tal vez sea el de más posiblidades. El rival más fuerte de los tres, son los clavadistas chinos, que además son locales.

    La esperanza es una herramienta para vivir, un catalizador que nos ayuda a pensar que lo que deseamos es posible, es el resultado de un esfuerzo, de una metodología y la acción en el momento justo. No dudemos que los atletas mexicanos tienen esperanza. Y aunque al final todos se quieran colgar la medalla, casi siempre, el triunfo es resultado de un esfuerzo individual.

    Estén atentos porque publicaremos también una nota sobre a quién seguir, qué atletas mexicanos pueden dar una sorpresa, y sobre los que hacen un buen papel a pesar de no traer medalla.

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  • Corre por tu vida

    07-Agosto-2008

    Dedicado a Diego

    Corre porque no sabes si mañana podrás hacerlo. Porque hoy estás aquí, porque estás completo, porque quieres sentirte vivo, porque quieres tener el dulce sufrimiento de quien termina cansado y contento, porque estás completo y respiras, y porque en cada respiro, en cada paso, el aliento te recuerda que hay algo más allá de tu cuerpo.

    Hoy tienes la oportunidad, otros la añoran. Hoy prefieres quedarte inmóvil, y no sabes que la muerte lenta más dolorosa es la de aquél que vive toda su vida sin pasiones. Levántate, vive cada minuto como si fuera el último, llámale a tu madre, a tu hermano, a ese amigo que no has visto en siglos, y dile que lo quieres, y que a diario piensas en él como lo haces con todos tus seres queridos.

    Haz de la pasión una forma de vida. Que la tierra tiemble a tu paso, que sepa que un titán camina entre los muertos y que es capaz de lograr cualquier cosa.

    Las oportunidades que dejamos pasar nunca regresan, y la vida es la oportunidad suprema. Seremos testigos de los Juegos Olímpicos, un evento que sólo ocurre cada 4 años, y del cual podremos ser espectadores.

    El 8 del 8 a las 8 PM (hora local de Beijing) empieza oficialmente la justa veraniega.

    Utilizar la fecha y la hora 8 no es una coincidencia ni una puntada de los chinos. Una cultura milenaria como la de ellos no podría darse el lujo de dejarle a la casualidad un evento tan importante.

    Y es que el 8 tiene un significado muy grande, no sólo para la cultura china, sino para muchas en el orbe. La numerología señala al 8 como el equilibrio perfecto entre el cuerpo y el alma, como el balance que permite al hombre resolver sus necesidades materiales para estar en condiciones para realizar las tareas propias del espíritu.

    En Beijing, podremos admirar a quienes hacen del cuerpo un santuario para el alma. Veremos a seres que se han dedicado con todo su ser a una sola pasión, que han aprovechado el momento de ser, de estar vivos para realizar lo que más les gusta, y con suerte llevarse una medalla.

    Las competencias serán descomunales, los miles de atletas que se darán cita en una sola ciudad, son la élite del deporte mundial, son quienes dominan las pruebas, quienes lucharán por romper las marcas, por dar la sorpresa, por vencer a Goliat, por convertirse en una página brillante en la historia del olimpismo.

    La delegación mexicana lleva más de 80 atletas, de los cuales, según los federativos, sólo 16 tiene esperanza de lograr una medalla.

    Las críticas no se han hecho esperar, y preguntan para qué van los otros 64. Como si el simple hecho de participar en los Juegos Olímpicos no fuera ya un triunfo, como si cualquiera pudiera dar las marcas mínimas para poder asistir, como si ponerse un traje, un short, o una playera dejando el corazón en cada paso, en cada brazada, en cada tiro, fuera cualquier cosa. Como si representar al país y mostrar orgulloso la bandera mexicana ante millones de personas, no alcanzara para ser considerado un triunfador.

    Ganar no lo es todo. Pero las ganas de ganar sí lo son.

    Ellos, los que nos representan, han dedicado su vida al deporte, a su pasión, y han aprovechado este instante fugaz para pasar a la historia, sin importar lo que los demás digan, porque saben que lo más importante es la historia personal, la que nos hace dueños de nosotros.

    No importa cuan larga o corta sea nuestra vida, vivirla con pasión es obligatorio.

    Dedicado a Diego, porque en pocos años, su pasión marcó a una gran familia.

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  • Voluntad es la facultad de decidir y ordenar la propia conducta

    04-Agosto-2008

    Voluntad es elegir algo sin precepto, es la disposición, las ganas de realizar algo sin que nadie, más que nuestro propio deseo, nos obligue.

    Muchas veces nos preguntamos por qué es bueno hacer ejercicio. La respuesta es sencilla: Nos hace mejores.

    Aunque esta afirmación pueda parecer una simple frase motivacional, tiene un fondo mucho más profundo. Correr, nadar, escalar, hacer algún deporte individual o de conjunto, nos lleva a conocernos, a concentrarnos, a poner nuestra energía en un objetivo que habremos de alcanzar. Una vez que lo hacemos una forma de vida, sabemos que cada cosa que queremos en la vida requiere de un gran esfuerzo, y podemos identificar 3 elementos clave para realizarlos.

    Necesitamos el deseo, la decisión de comenzar, el valor para comenzar. Cuando ya hemos comenzado, lo que necesitamos es la fuerza para soportar. En nuestra recta final, lo único que nos falta es la resolución para terminar.

    Y es que el deporte se parece a la vida, porque todos los días nos enfrentamos a un reto, al reto de levantarnos para ir a la escuela o al trabajo, al de comenzar un año escolar más, empezar un proyecto laboral o un negocio. Cuando hemos iniciado, nuestra fuerza de voluntad nos hace despertar con el objetivo de iniciar un nuevo día, pero también de continuar en el camino, de vencer al marasmo, al aburrimiento, a la cotidianeidad, al hastío de la rutina.

    Terminar lo que comenzamos es difícil, y la falta de resultados nos lleva a la duda, a pensar que el final está lejos. Es ese momento en el que hay que dar el último esfuerzo, sacar las reservas de energía y lograr nuestro objetivo. Eso es lo que nos lleva a hacer historia, nuestra historia. A veces también hay que saber cuándo debemos cerrar un círculo, cuando ya dimos todo de nosotros, cuando el trabajo ya no nos satisface, o nuestra relación dejó de ser hermosa y pasó a ser costumbre.

    La voluntad la podremos ver en 17 maravillosos días que comienzan el 8 de agosto y terminan el 24 del mismo mes. En ella, cientos de atletas perseguirán su momento de gloria, su paso a la historia.

    Uno de los mejores ejemplos de fuerza de voluntad, es aquella que tuvo Elizabeth Robinson, la primera Campeona Olímpica del atletismo, que ganó los 100 metros planos en Amsterdam 1928, con un tiempo de 12 segundos y dos décimas, en la que era una de sus primeras competencias.

    Robinson tenía apenas 16 años y batió a las canadienses Fanny Rosenfeld y Ethel Smith para llevarse la medalla de oro. Un día después, se colgaría la plata con el equipo estadounidense en el relevo 4x100.

    Lo sobresaliente de la joven estadounidense, es que en 1931 sobrevivió a un accidente aéreo, aunque se pensó que había muerto. Después de varios días inconsciente, los médicos dijeron que no podría caminar de nuevo.
    Pero su fuerza de voluntad la llevó a superar una dolorosa rehabilitación, y luego de 3 años, estaba de nuevo en pie, lista para volver a correr.

    En los juegos de Berlín 1936, Betty Robinson, no pudo participar en los 100 metros planos individuales, debido a que el accidente le dejó una lesión en la rodilla que le impedía hacer su salida desde la posición de arranque. Sin embargo, sí participó en el relevo 4x100, dado que en dicha competencia la salida de los relevos se hace de pie, por lo que pudo estar con su equipo en el tercer relevo, dándole una ventaja grande a las estadounidenses que se llevaron el oro, por encima de las alemanas, descalificadas por tirar el testigo (la barra que se pasan los relevos), británicas y canadienses.

    Robinson regresó de entre los muertos para reclamar su momento de gloria, para colgarse un oro conseguido con una fuerza voluntad inquebrantable.

    Los Olímpicos están a la vuelta de la esquina, por ello, nos veremos en este blog más frecuentemente, además de pronto estrenar el podcast con historias sorprendentes de hombres y mujeres, de grandes momentos en el deporte.

    Ahora nos ponemos a tu disposición si quieres alguna historia, o si quieres opinar y discutir sobre las posibilidades de medalla de la delegación mexicana, o algún otro tema relacionado con el deporte, o los Juegos Olímpicos.

    Hasta pronto.

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  • El Tibio Muñoz, una leyenda olímpica

    28-Julio-2008

    El 8 de agosto comienzan los Juegos Olímpicos. Uno de sus mayores atractivos, es ver a los grandes atletas que harán historia, más aún porque seremos testigos del suceso, porque la emoción nos invadirá con el disparo de salida, o con los últimos metros en los que se decidirá quién pasará a los libros de récords, quién quedará plasmado en una imagen gloriosa que se quedará en nuestra mente.

    No hay emoción más grande que ver cómo gana un hombre o mujer que se identifica con nosotros porque es de nuestro país, porque vive en el mismo espacio, con las mismas costumbres, tradiciones, problemas y política que nosotros, y aún así es capaz de lograr una medalla olímpica.

    Su triunfo es el nuestro, es el que por un momento, por un instante mágico nos hace superiores, los mejores del mundo. Su esfuerzo, su victoria nos inspira, nos motiva y nos impulsa a levantar la cabeza, a escuchar una y otra vez el “sí se puede” que tanto nos caracteriza.

    Después de Tokio 1964, en la que la delegación mexicana sólo obtuvo una presea de bronce en el box con el peso gallo Juan Fabila, los Juegos Olímpicos de México trajeron 3 medallas de oro, 3 de plata y 3 de bronce.

    De entre ellas, la que tal vez tuvo mayor impacto fue la del Tibio Muñoz.

    Era el 23 de octubre de 1968. La Alberca Olímpica Francisco Márquez está abarrotada y los nadadores se preparan para la final de los 200 metros estilo pecho. Los favoritos son el soviético Vladimir Kosinsky y el estadounidense Brian Job.

    En el carril 4 está el Felipe Muñoz, el mexicano, que está listo para nadar hasta su momento de gloria. La competencia empieza con el dominio de Kosinsky en los primeros 100 metros, y apenas una brazada atrás viene el estadounidense.

    Faltan menos de 75 metros, y la guerra fría se interrumpe al paso del Tibio, que viene con todo, que deja el corazón en cada brazada, que acelera sabiendo que no hay mañana, que su nombre estará por siempre en ese lugar, inscrito en letras de oro si logra ganar.

    En sus brazos y piernas va la primera medalla de oro de los juegos para México, con un público que se vuelve loco, que eufórico se para de sus asientos para gritar enaltecidos, para impulsar al Tibio a que no pare y llegue primero.

    Muñoz lleva la delantera, Kosinsky acelera, pero el mexicano toca primero.

    El Tibio sabe que hizo su mejor esfuerzo y que lo hizo bien, pero es hasta que voltea a ver el tablero que entiende la alegría de la gente, que comprende que es él quien gana el oro por encima de los favoritos.

    El festejo no se hace esperar, es el momento del Tibio, que escucha el Himno Nacional en lo más alto del podio, que llora ante la gente que canta al unísono y que se convierte en el héroe de los Juegos para México.

    Ese fue uno de los más grandes momentos en el olimpismo mexicano. Si quieres ver un video sobre que tiene la narración original, da click aquí:

    http://www.youtube.com/watch?v=e9jzAhJKXqU


    En China, la delegación mexicana lleva más de 80 atletas, más de 80 esperanzas de sentirnos superiores, de llenarnos de alegría, de hacernos creer que todo vale la pena, que al final es esfuerzo, el sudor y las lágrimas, siempre son recompensadas.

    Hasta la próxima.

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  • Pekín a la vista

    21-Julio-2008

    El deporte es placer, diversión, pasatiempo, esfuerzo, una actividad física que supone recreación. Y recrearse significa crearse de nuevo (en buen español, resetearse), es la diversión que nos alivia de las cargas del trabajo, de la cotidianeidad, de los problemas que a diario nos aquejan, es una cura maravillosa al alcance de la mano que a veces olvidamos, que dejamos de lado y realizamos en contadas ocasiones.

    En este blog te contaré historias de hombres reales, de titanes modernos, de gente común que un día se levantó del sillón, se paró de la cama para ponerle un toque distinto a su vida y en el camino consiguió vivencias increíbles.

    El objetivo es claro, divertirte, recrearte, hacerte pasar un buen rato con un poco de la historia del deporte, rivalidades épicas, relatos de proporciones bíblicas sobre gladiadores y sus némesis, sobre leviatanes y los guerreros que fueron capaces de vencerlos.

    Y tal vez ya las conozcas, porque seguro que disfrutas cuando corres, cuando nadas, cuando andas en bicicleta o juegas una cascarita en el parque, en un club, o en un aparato fijo en tu casa. Y si no las conoces, a lo mejor te motivan a salir, a por fin dejar la inactividad y caminar hoy, correr mañana, y un día completar un maratón.

    El momento es el indicado, estamos a unos días de que comiencen los Juegos Olímpicos en Pekín, y como pretexto hablaremos de momentos relevantes en la historia olímpica, de los mexicanos y sus oportunidades de medalla, de las estrellas a seguir, y de las competencias que no te puedes perder. En el trayecto surgirán hazañas, historias de valentía, de honor, datos fascinantes y muchas cosas más para comentar.

    Porque el deporte nos inspira, nos mueve, nos llena de vitalidad, nos hace ser competitivos, nos vuelve invencibles, nos lleva a tomar las cosas con más decisión, con más confianza. Por eso creamos este blog, para que leas, participes, para que con base en las historias de quienes ya hicieron su recorrido, de quienes ya marcaron un hito, traces tu propio trayecto, hagas tu ruta, tu propio camino al olimpo.

    Para terminar, te contaré una pequeña historia.

    Atenas 1896. Los primeros Juegos Olímpicos duraron 9 días, con sólo 9 deportes, 43 eventos, 14 países participantes y 241 atletas, sólo varones.

    El irlandés John Pius Boland de 26 años, visitaba a un amigo en Grecia, miembro del comité organizador, quien lo inscribió para participar en el tenis.

    Boland pasó de turista a contendiente, y avanzó sobre el alemán Friedrich Traun en la primera ronda, Evangelos Rallis de Grecia en la segunda, en la semifinal dio cuenta de Kostas Paspatis y ganó el oro al ganarle al egipcio Dionysios Kasdaglis.

    Para el torneo de dobles, hizo mancuerna con el alemán Traun, a quien había ganado en la primera ronda del torneo individual. Lo curioso es que el germano en realidad competía en los 100 metros planos, pero no avanzó a la final y fue a probar suerte en el tenis.

    Los dos tenistas improvisados avanzaron y llegaron a la final de dobles, para ganar la medalla de oro al vencer de nueva cuenta al egipcio Kasdaglis, que tenía como pareja al griego Demetrios Petrokokkinos.

    Por hoy es todo, pero no dejes de leer el próximo blog. Mándanos tus comentarios, tus sugerencias o quejas a:

    hmaguey@gmail.com

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Hugo Martínez Maguey

Periodista de corazón, amante de los deportes, encuentro en ellos las historias, los relatos de rivalidades épicas, de titanes modernos, de semidioses que inspiran a hombres y mujeres a cumplir sueños, la materia prima de la literatura, otra de mis pasiones.

Defensor de la lengua por convicción, melómano, y crítico de todo cuanto hay en la tierra, intento rescatar todo tipo de información, desde curiosidades, datos inútiles y conocimientos científicos para lograr charlas y escritos con la pretensión de entretener y en un momento sorprender al lector.

Entrenado en la inmensa fe de ya no negar nada, abro los ojos para ver a quienes hacen del deporte una experiencia increíble. Ese soy yo.

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