LUNES 23 de noviembre del 2009

Obama vuelve a México por Plan Mérida

José Carreño Figueras

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, regresa a México. Su visita está programada para principios de agosto y el principal tema a tratar con su homólogo Felipe Calderón es la posibilidad de ampliar la vigencia de la Iniciativa Mérida, estrategia bilateral de colaboración contra la delincuencia organizada que originalmente estaba planeada para durar tres años.

El encuentro Calderón-Obama se dará en el marco de la “cumbre” de líderes de América del Norte, a realizarse en Guadalajara, alrededor del segundo fin de semana de agosto, dijeron fuentes enteradas.

La Iniciativa Mérida, tal como está considerada ahora, concluirá en 2010, con una aportación estadunidense de mil 400 millones de dólares en asistencia, distribuidos en equipo, mantenimiento y entrenamiento para las fuerzas de seguridad mexicanas.

De acuerdo con fuentes consultadas en México y Washington, hay interés por parte de los dos gobiernos de prolongar el lapso de colaboración, pero hasta el momento no ha habido negociaciones formales. Sin embargo, en las últimas semanas se han reportado visitas de funcionarios del gobierno estadunidense a México, incluido el general Eugene Renuart, jefe del Comando Norte de las Fuerzas Armadas estadunidenses, así como personal del Departamento de Estado y del de Seguridad Nacional.

Los propósitos parecen correr paralelamente en los dos países. En uno, porque se considera importante que el compromiso estadunidense continúe en tanto que la delincuencia organizada, en especial el narcotráfico, se mantenga como un desafío al gobierno mexicano. En el otro, por argumentaciones de seguridad nacional.

En México se afirma que la iniciativa deberá prolongarse. La lucha contra el crimen organizado parece tener un cierto éxito, pero pasará algún tiempo antes de que esos avances, reflejados en el quebrantamiento del poderío de los cárteles, sean perceptibles públicamente.

En Estados Unidos, fuentes vinculadas con el proceso puntualizaron que “es muy probable que la Iniciativa se prolongue”, y que “es posible que el Congreso busque garantizar mecanismos de cooperacion y apoyo que trasciendan los tres años originalmente planteados en el plan Mérida”.

Sin embargo, una fuente mexicana advirtió que “todo es muy especulativo, prematuro, y no hay nada definido ni mucho menos consultado” con la administracion del presidente Barack Obama.

Otro informante legislativo hizo notar que del lado estadunidense, la idea se reflejará seguramente en el debate sobre el presupuesto para el año fiscal 2010.

En cualquier caso, sin embargo, Estados Unidos probablemente no podrá mantener el actual nivel de financiamiento, señalaron las fuentes. Pero hicieron notar que la mayor parte de la inversión en equipo ya se realizó y lo más costoso sería la eventual reposición o mantenimiento del material.

La prolongación de la Iniciativa Mérida tendría un eco favorable entre congresistas de los dos partidos políticos estadunidenses, incluidos algunos influyentes demócratas liberales, como el senador Richard Durbin, líder adjunto de la mayoría, y el diputado Howard Berman, presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la cámara baja.

De cualquier manera hay una creciente presión de grupos de derechos humanos en los dos países para frenar lo que consideran como abusos masivos por parte de militares mexicanos envueltos en la lucha contra el narcotráfico.

En marzo pasado, se anunció que el gobierno estadunidense buscaba una estrategia “integral” para enfrentar la violencia delictiva en ambos lados de la frontera y que se esperaba plantearla al gobierno mexicano durante las visitas de la secretaria de Estado, Hillary Rodham Clinton, y del presidente Barack Obama.

También en marzo último, durante una audiencia en el Senado, el general Gene Renuart, jefe del Comando Norte estadunidense, señaló que “la mayor respuesta es una aproximación integrada... estamos trabajando en eso agresivamente”.

En opinión de varias fuentes, una ampliación de la Iniciativa Mérida tendría necesariamente que incluir formalmente a Centroamérica y el Caribe, donde varios gobiernos han hecho notar que el incremento de la presión en México contra el tráfico de drogas probablemente se traducirá en una mayor actividad ilícita en esas regiones, lo que simplemente cambiaría las rutas pero no reduciría el problema.

Algunas voces en México y de hecho en Estados Unidos han subrayado la importancia de ayudar a esas naciones y de hecho se considera que la alianza Colombia-México-Panamá anunciada hace unos días en México tiene esa intención.

La Iniciativa Mérida fue planteada en 2007 por el gobierno mexicano como una forma de subrayar el compromiso estadunidense contra el narcotráfico, e incluye compromisos de aquel país como la reducción del tráfico ilegal de armas y del flujo de dinero en efectivo hacia los capos mexicanos.

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