Buscan superar la sierra y el desánimo
Jaime Contreras
YOHUALICHÁN, Pue. También aquí, en la parte más alta de la sierra poblana, miles de indígenas tienen severas dudas acerca de eso que se llama democracia.
También aquí han padecido miseria, acarreos, manipulación y clientelismo político. Siglos de poder caciquil los han hecho reticentes. Pero saben que ahora, de frente a las elecciones, tienen que estar ahí, en la toma de decisión. Aceptan: “No tenemos otra”.
En este sentido, como orgullosa integrante de la etnia náhuatl, la ahora capacitadora electoral Concepción Seferino Pérez, Conchita, advierte: “Como le digo a mi hijo, a sus 24, si no votas estás dando lugar a que otras personas que no conoces, que nunca las has visto, te gobiernen. Entonces, mejor vota”.
En efecto, en el corazón y espesura de la sierra poblana, en el centro del bosque que niega a vencerse ante el cambio climático, en el municipio de Cuetzalan del Progreso, vecino de Veracruz, centenares de ciudadanos de origen nahuatlaco y totonaco han capacitado en nueve mil kilómetros y dos lenguas a sus hermanos, hijos, vecinos y amigos, para que el 5 de julio participen todos en la jornada electoral.
Con más experiencia a sus 39 años, nueve de los cuales ha apoyado comicios estatales y federales, Victórico Sebastián Medina Hernández, quien se ufana en esta ocasión de haber capacitado a más de 200 de sus paisanos, serranos, reconoce que ahora “la participación de los ciudadanos fue un pocodesanimada, por lo mismo de la migración... No existen medios para sobresalir aquí, por la falta de participación de los gobiernos, tanto el federal como el estatal”.
Hombres y mujeres humildes, con poca experiencia y muchas ganas, trabajan para instalar poco más de 400 casillas en nueve mil kilómetros cuadrados de este cuarto distrito poblano, el segundo en superficie en el estado, y han tenido que vencer, además de la orografía y las distancias, factores como la suspicacia hacia lo que viene de fuera.
Victórico Medina recuerda algo que ocurre en el sector campesino, indígena, entre los que menos tienen, pues “hasta aquí nada más vienen los candidatos cuando necesitan el voto y ya cuando están en el poder pues ya no vienen, ya no nos visitan los rincones másapartados”.
Pero estos campesinos, que una vez terminada la etapa electoral regresarán a sus surcos, saben que no participar es perder.
Y así lo externan, que “una vez más quedarse al margen representa atraso, menos educación, más necesidad, más hambre”, sostiene Conchita Seferino.
Sobre el particular, uno de los 17 supervisores electorales de la zona, José Carmen Diego Molina, también náhuatl, enfatiza que “si no salimos a votar, estaríamos dejando que otros emitan el voto por nosotros”, e incluso habla de las mujeres que “en algunas partes” de la sierra tratan de impedir que sus esposos participen ya no sólo como funcionarios de las casillas electorales, sino que acudan a las urnas.
A sus 28 años y padre de un niño de tres, Diego Molina apunta que la migración es un problema importante para las elecciones, porque mucha gente está fuera de esta población (tiene apenas 525 habitantes, según el último censo) buscando trabajo. Y aunque no necesariamente se van a Estados Unidos, sí se van al Puerto de Veracruz, a la capital del país o del estado,“a Xalapa”.
Eso sí, en esta parte del país, y lo dicen molestos estos campesinos, ya no quieren playeras, un vaso de pulque, un refresco, una mala despensa, cemento o láminas de cartón por su voto.
A los candidatos, a sus partidos, les exigen resultados para sus familias y su gente ante eso que ven desde lejos: políticos que se llevan “comaladas de riqueza”, quitándoles, además de todo, la esperanza, “que es lo único que nos quedatodavía”.
Casi un experto en estos menesteres, luego de tres procesos electorales, con su 1.50 metros de estatura Victórico Medina pide a sus hermanos indígenas “que no cambien el voto por despensas o materiales para construcción, que nos los engañen con que les van a dar objetos o cualquier cosa, sino que razonen el voto, que cada ciudadano tiene la forma de decidir por sí solo. En definitiva, que no les compren el voto”.
Al final, los mismos entrevistados proclaman que este próximo domingo en todo el país y no sólo en la sierra, será central la participación de los jóvenes en la jornada electoral federal para que, apunta Victórico Medina, “nuestra democracia, como pregonan en el IFE, efectivamente, crezca”.