Señor director:
No basta con anular el voto. ¿Qué acciones se requieren para tener una nueva clase política a la altura de las necesidades de la sociedad?
No obstante el rechazo de gran parte de la sociedad a la trictadura PRI, PAN, PRD (sin que esto quiera decir que los demás no son igualmente rechazados), esta triranía sabe que, por ahora, con el voto o el no voto, seguirá disfrutando del espectacular botín que constituyen las gubernaturas, las delegaciones políticas, las diputaciones, etcétera, sin que la sociedad pueda frenar el permanente saqueo, porque en estos momentos de crisis esa sociedad está ocupando su mayor tiempo y esfuerzo en sobrevivir económicamente.
porque las élites han creado el marco jurídico y las instituciones a modo para conservar el poder y sus beneficios, así como con el fin de garantizar la impunidad para cualquier acto corrupto de esa hermandad gobernante.
Es esa corrupción e impunidad lo que verdaderamente causa enojo e impotencia a la sociedad. De tal forma que una parte de ella ya decidió anular su voto.
Pero tal vez con hacer eso no es suficiente. Todos debemos manifestar las acciones urgentes que consideremos que contrarresten la corrupción de la actual clase gobernante. En tal sentido, recopilo unas y propongo otras:
Acciones urgentes: autonomía constitucional a las contralorías estatales, Secretaría de la Función Pública y Ministerio Público, leyes, procedimientos e instituciones que permitan a la ciudadanía juzgar de manera pronta y expedita a la clase política deshonesta (gobernantes, funcionarios y legisladores), así como a corruptos integrantes del Poder Judicial; además, plebiscito, referéndum, propuestas popular; leyes que garanticen a la sociedad audiencias públicas con gobernantes y legisladores; espacios seguros y suficientes en los medios de comunicación para que la sociedad exprese propuestas y denuncias; consejos ciudadanos contra la corrupción y la impunidad. Así como establecer, en los estatutos de los partidos políticos el derecho de sus militantes a competir, por oposición, para cualquier cargo público o candidatura. Con esas necesarias e imperiosas reformas se evitará que las enquistadas y corruptas camarillas partidistas y gubernamentales que hoy administran la corrupción y dan candidaturas y puestos públicos en función de garantizar la sobrevivencia de esa corrupción, no puedan más intimidar, reprimir y despedir a los subalternos que no se agreguen a las cadenas de corruptos.
Sólo así se podrá generar una nueva clase política que rompa los obligados pactos de complicidad, corrupción y permanencia de la hasta hoy impune clase gobernante.
Manuel Guerrero Ramos
Represalias por carta en diario
Señor director:
En días pasados, con motivo de la emergencia sanitaria, me dirigí a un periódico de circulación nacional, para denunciar la falta de sensibilidad de las autoridades del Colegio de Bachilleres al no permitir que las madres en periodo de lactancia, embarazadas, o con hijos menores, pudieran faltar al centro de trabajo, bajo amenaza de sanciones administrativas y levantamientos de actas (Sección Lectores. Acentos. Milenio Diario 01-05-2009).
Pues es el caso que, al darse cuenta de esta “afrenta”, las autoridades del Colegio reaccionaron en mi contra. Solicitaron al Departamento Jurídico asesoría con el fin de encontrar “razones” para correrme y, al no hallarlas, se optó entonces por “ponerme a disposición de personal” (todo esto lo tengo documentado).
Ante esto, pregunto a usted y a sus lectores: ¿Es justo que, por expresar mi descontento, se me haya separado de mi puesto de trabajo?, ¿en dónde está nuestra libertad de expresión?, ¿qué podemos esperar de quienes utilizan su fuerza para acallar las voces en desacuerdo?
Beatriz Galván Rivera
Escríbenos
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yo.lector@nuevoexcelsior.com.mx
la corrupción y dan candidaturas y puestos públicos en función de garantizar la sobrevivencia de esa corrupción, no puedan más intimidar, reprimir y despedir a los subalternos que no se agreguen a las cadenas de corruptos.
Sólo así se podrá generar una nueva clase política que rompa los obligados pactos de complicidad, corrupción y permanencia de la hasta hoy impune clase gobernante.
Señor director:
En días pasados, con motivo de la emergencia sanitaria, me dirigí a un periódico de circulación nacional, para denunciar la falta de sensibilidad de las autoridades del Colegio de Bachilleres al no permitir que las madres en periodo de lactancia, embarazadas, o con hijos menores, pudieran faltar al centro de trabajo, bajo amenaza de sanciones administrativas y levantamientos de actas (Sección Lectores. Acentos. Milenio Diario 01-05-2009).
Pues es el caso que, al darse cuenta de esta “afrenta”, las autoridades del Colegio reaccionaron en mi contra. Solicitaron al Departamento Jurídico asesoría con el fin de encontrar “razones” para correrme y, al no hallarlas, se optó entonces por “ponerme a disposición de personal” (todo esto lo tengo documentado).
Ante esto, pregunto a usted y a sus lectores: ¿Es justo que, por expresar mi descontento, se me haya separado de mi puesto de trabajo?, ¿en dónde está nuestra libertad de expresión?, ¿qué podemos esperar de quienes utilizan su fuerza para acallar las voces en desacuerdo?
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