El paisaje antes de la batalla
Jorge Fernández Menéndez
El próximo domingo, salvo situaciones muy especiales, no nos encontraremos con demasiadas sorpresas, excepto una confirmación de que el sistema de doble representación distorsiona la verdadera presencia de los partidos. Es muy probable que no sea muy amplia la diferencia entre el PRI y el PAN en las elecciones federales para renovar la Cámara de Diputados: se quedará entre los tres y cuatro puntos a favor del tricolor, pero la misma va a ser mucho mayor cuando analicemos el número de diputados, ya que el PRI ganará más distritos y podría tener, finalmente, una diferencia de hasta 70 diputados más que el PAN, aunque obviamente ninguno alcanzará a tener la mayoría absoluta en la Cámara baja, una posibilidad que se podría abrir, solamente, con un fuerte voto para el Partido Verde que permitiera, a su vez, una alianza entre ambos partidos (misma que podría ampliarse en algunos temas, si mantiene el registro, con el PSD). Pero el hecho es que no habrá novedades en la elección federal.
Están mucho más interesantes las elecciones locales, aunque la que se esperaba con mayor competencia, la de Nuevo León, parece, a una semana de los comicios, estar definida: todas las últimas encuestas dan como ganador al priista Rodrigo Medina por encima del panista Fernando Elizondo por un margen, que parece muy difícil de remontar en unos días, de entre seis y diez puntos. De ser así estaríamos ante un fracaso del PAN en ese estado y que no viene de la campaña sino de mucho más lejos: de la falta de renovación de sus cuadros dirigentes y, por lo tanto, no contar con candidatos frescos, que pudieran mostrar algo nuevo; de haber mantenido a un personaje como Adalberto Madero en la presidencia municipal de Monterrey; de haber subestimado la presencia del priismo en el estado y al candidato de ese partido, Rodrigo Medina. Y también, y no es un dato menor, debido a la incontinencia verbal de alguno de sus candidatos (Mauricio Fernández Garza, que como persona es excelente, mas tendrá que reflexionar sobre cuándo y cómo hacer declaraciones públicas respecto al tema de las drogas: van dos elecciones que terminan golpeadas, por declaraciones suyas sumamente desafortunadas). Por el contrario, el PRI trabajó bien, evitó rupturas y aplicó a rajatabla el modelo Peña Nieto, como una suerte de experimento piloto para 2012 y todo indica que tendrá resultados positivos.
La otra cara de ese experimento es Sonora. El incendio de la guardería ABC, con su secuela de 48 muertos y de interminables errores del gobierno estatal, acabó con la cómoda ventaja que llevaba Alfonso Elías Serrano, candidato del PRI, del Verde y (en un dato importante para comprender la alineación de fuerzas) y también por Nueva Alianza. Si EduardoBours hace seis años ganó con apenas 800 votos de diferencia (en una elección que los encuestadores también observaban entonces como con una sólida ventaja para el PRI y que no fue tal) ahora estaremos ante un panorama similar. Habrá que ver si el PAN, con la candidatura de Guillermo Padrés, logra capitalizar los errores del priismo y el desapego del gobernador y del partido local con las fuerzas nacionales del tricolor. Pero nadie puede asegurar hoy cuál será el resultado en Sonora, aunque esa elección se ha convertido en el principal objetivo del blanquiazul.
Otros comicios que serán muy complejos son los de San Luis Potosí. No tendría que haber sido así: la plaza estaba absolutamente asegurada para el PAN, pero al partido en el poder parecen haberlo traicionado, una vez más, sus diferencias internas. El gobernador Marcelo de los Santos (que nunca ha tenido una buena química con el presidente Calderón) no apoyó a uno de sus viejos rivales internos, AlejandroZapata Perogordo y, por el contrario, directa o indirectamente le entregó al PRI un candidato que no tenía: Fernando Toranzo Fernández, que pasó, sin escalas, del gabinete del gobernador panista a la candidatura del PRI, así que las encuestas muestran que la elección será muy cerrada y, después de ella, vendrá una inevitable batalla política, porque las traiciones y los golpes bajos se han dado a la luz del día.
Algo similar, aunque de otra magnitud, está sucediendo en Querétaro. Acción Nacional no tendría por qué padecer problemas para retener la candidatura. Manuel González Valle fue un buen presidente municipal de la capital (donde se concentra el grueso de los votos) y debería ganar por amplio margen. Pero éste se ha ido acortando en forma drástica por la buena campaña del priista, cercanísimo a Manlio Fabio Beltrones, José Calzada, y debido a las divisiones internas en el PAN que, con todo, debería ganar la elección, aun que hoy nadie podría afirmarlo en forma terminante.
No habrá sorpresas en Campeche, donde el candidato del PRI, Fernando Ortega Barnés, tiene una ventaja muy amplia sobre Mario Ávila Lizárraga, que se ha incrementado por múltiples desatinos del panismo local, que no se ha podido recuperar del fallecimiento de Juan Camilo Mouriño. Tampoco las habrá en Colima, pese a que el PRI tiene un candidato muy cuestionado en la persona de Mario Anguiano Moreno, a quien se acusa de relaciones con el narcotráfico, ya que su hermano, Humberto Anguiano, está condenado a diez años de prisión por traficar con metanfetaminas y, su primo, Rafael Anguiano, está preso en Los Ángeles, por venta de drogas. Anguiano fue candidato contra viento y marea, incluso con la implícita desaprobación de Beatriz Paredes, y será difícil que pueda ser alcanzado por la panista Martha Leticia Sosa.
Por lo pronto, habrá que atender casos especiales de denuncias serias contra algunos candidatos en los estados, como la de Héctor Murguía en Chihuahua y la de Eduardo Leyson Castro en Sinaloa, beneficiado éste con más de 25 millones de pesos por el Fobaproa y con un adeudo insoluto de medio millón de dólares con el Eximbank.
Obviamente, ninguno de esos dos partidos alcanzará a tener la mayoría absoluta en San Lázaro.