LUNES 23 de noviembre del 2009

Bienvenidos una vez más al mundo de la imagen pública, en el que la imagen de la titularidad permea en la institución y la de ésta en sus miembros. Esto quiere decir que es inevitable que la imagen de Carlos Slim influya en la percepción que se tenga de Telmex, que la de Beatriz Paredes influya en la del PRI, que la de Javier Aguirre se transmita a la Selección Mexicana y que por eso el difunto padre Maciel haya afectado tanto a los Legionarios de Cristo. En dirección inversa, la imagen que usted tenga del PRD afectará a todos los perredistas, la de Bimbo a sus ejecutivos y la de Televisa a sus artistas. Así funciona la imagen pública y se entiende fácilmente puesto que se trata de un axioma de percepción que se constituye por sí solo en una proposición tan clara y evidente que se admite sin necesidad de demostración. Simplemente porque así somos cuando percibimos. Siga leyendo.

Imagen del PAN…

El partido azul siempre ha sido percibido como un caballero cuarentón que trabaja en una empresa a la que asiste vestido de traje oscuro, que maneja un Chevrolet y tiene una familia con la que pasa los fines de semana. Es de estilo tradicional, defiende la propiedad privada y el libre mercado, por lo tanto es percibido como capitalista y se le asigna la derecha. Pero de pronto el PAN decide cambiar de estrategia y a través de su titular Germán Martínez se convierte en una institución rijosa que está dispuesta a subirse al ring con cualquiera. Don Germán se revela en el periodo electoral como un personaje insultativo, agresivo, irónico, arrogante y por momentos prepotente. Es evidente que él sigue una estrategia aconsejada por asesores que consideran que cuando se está abajo en las preferencias electorales se debe iniciar una campaña de guerra y desprestigio contra el rival más fuerte. En verdad Germán Martínez no es así, esa no es su esencia y esa es la razón por la que se le percibe farsista, pero es un líder obediente. Aunque la realidad sea otra, la estrategia le ha dado resultado y ya le bajó puntos al PRI, sin embargo sigue abajo en las preferencias detectadas en las encuestas. Ahora bien… ¿cuál es el daño que la estrategia está causando a la imagen pública de la institución? Al panista tradicional no le ha gustado la deformación de su imagen, que lo rebaja a una categoría que no es la suya. Esperemos los resultados.

Imagen del PRI…

El partido tricolor se percibe como un hombre obeso, de bigote, vestido de chamarra de piel, que usa lentes oscuros cuando se sube a su Cadillac Escalade. Come en sitios caros solicitando un privado, fuma puros y bebe cognac. Los problemas los soluciona con artimañas que pacta en lo oscurito, nunca con pleitos abiertos. Pero al PRI ahora lo preside una mujer inteligente que sabe que las preferencias se cargan a su institución debido a que la gente que ya probó el cambio hoy está decepcionada y se guía por el refrán que dice: “Más vale malo por conocido que bueno por conocer” (nunca lo he entendido). Por eso ha preferido mostrarse como víctima y mejor ofrecer un lado propositivo que confrontativo. ¿Está doña Beatriz llevando un beneficio a la imagen del PRI presentándolo ahora como una institución sensata y experimentada? Los priistas están de acuerdo con el beneficio, veremos si se refleja en los resultados.

Imagen del PRD...

El arquetipo del perredista es el de un joven treintañero tardío que usa barba, pelo largo, pantalón de mezclilla, zapatos con suela de goma y camisetas con la efigie del Che Guevara. Se traslada en una Nissan estaquitas. Está inconforme de todo y con todos los que no piensan como él, especialmente odia a quien tiene el capital, pero le gustaría tenerlo. Fuma Faros, bebe ron cubano, lee biografías de personajes izquierdistas y es bueno para los golpes y el danzón. El PRD es identificado más con la fuerte imagen de Andrés Manuel López Obrador que con la de sus fundadores ex priistas, sin embargo, se ha ido distanciando de los amarillos porque ellos ya no lo quieren después de los errores de imagen pública que terminaron con la simpatía y el refinamiento que había adquirido. Sin embargo, sigue permeando su imagen en el PRD aunque ya emigró a los partidos del Trabajo y Convergencia a los que ha levantado. Desde ahí da órdenes a Marcelo Ebrard (a quien no le conviene esa imagen), impone candidatos virtuales chafísimas y le pide a la gente que en Iztapalapa vote por el PT, porque eso significa que va a ser por la candidata “legítima” del PRD la cual, aunque aparece en las boletas, no deben votar porque ganaría otra que no está en las boletas pero que es la “oficial”. Es lógico que, por estos y otros dislates, el PRD ya haya desconocido por completo a su líder fáctico, pero… ¿con quién lo sustituirán? El perredista se sabe debilitado y dividido pero por ahora no sabe qué hacer ni con quién ir. Están perdidos y para ellos todavía falta lo peor, a los resultados me remito.

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