MARTES 24 de noviembre del 2009

Veinte mil y contando…

Enrique Aranda

Tres meses cumplidos después del arribo de algo más de 10 mil efectivos militares y agentes federales a Ciudad Juárez, que derivó en la caída de los índices de criminalidad y en lo que ya muchos locales califican como “una paz ficticia y temporal”, lo único cierto es que esta localidad es, cada vez en mayor medida, una ciudad abandonada por quienes en ella nacieron e hicieron ahí su vida…

Y esto, porque si bien la violencia en la otrora próspera población chihuahuense declinó “hasta 70%”, como inexplicablemente presume el titular de Seguridad Pública federal, en los últimos meses también, según estimaciones de autoridades locales, no menos de 20 mil familias han dejado sus domicilios ahí para trasladarse, las más, a El Paso, donde se han instalado en forma ilegal, en busca de una seguridad que, el gobierno de este lado, simple y sencillamente no les garantiza.

Ello, en adición a que, si bien la comisión de los llamados “delitos mayores” —ejecuciones y plagios— muestra una importante caída, no pasa lo mismo, por ejemplo, con la extorsión a bares, restaurantes y comercios, además de directivos de empresas que se ven obligados a pagar “cuotas” por la preservación de su seguridad y la mínima para el negocio….

Hoy, entonces, es posible observar cómo en la norteña ciudad existen conjuntos habitacionales prácticamente abandonados por quienes, insistamos, cruzaron ya ilegalmente la frontera —ya que si bien cuentan con un permiso para hacerlo sin problemas, es claro que el mismo no les autoriza a establecerse en EU—, por lo que ahora deben lidiar con agentes migratorios que, refiere alguno de los implicados, han puesto los ojos en áreas de la vecina población y otras más lejanas, donde la renta de inmuebles se ha disparado por la demanda de juarenses dispuestos y con capacidad para buscar un sitio más seguro para la familia, “al menos mientras sabemos qué es lo que va a pasar; porque un día se van a ir los soldados…”

Muchas versiones existen, por cierto, de que el alcalde de extracción priista, y cuyo nombre ni siquiera vale citar, vive con su familia “apenas pasando la línea” y cada día encabeza la larga fila de vehículos que transportan a quienes “vienen por horas a Juárez para trabajar”.

Veinte mil familias desarraigadas por autoridades incapaces de garantizar seguridad a sus ciudadanos. Veinte mil, más las que se acumulen esta semana…

Asteriscos

* Singular fue el encuentro de familiares de alumnos del Colegio Asunción, que se prolongó hasta la madrugada del sábado en Los Pinos, donde el presidente Felipe Calderón y Margarita Zavala recibieron a los padres de los compañeros de grupo de su hijo menor para, entre otras cosas, ofrecerles una disculpa “por las molestias” que causa ahí la seguridad. Bien.

* Hay inquietud en sectores panistas de Baja California Sur, particularmente en Comondú, por la supuesta persecución de que es objeto el reportero Martín Valtierra, titular en la revista Contrastes, por el alcalde Joel Villegas y familia a quienes, en diversas ocasiones, Valtierra ha denunciado por presunto enriquecimiento ilícito.

* Avanza la depuración en el Instituto Nacional de Migración donde, esta semana, la comisionada Cecilia Romero promovió el ejercicio de la acción penal en contra de Óscar Arias, jefe de departamento, y el agente migratorio Pipino Cuevas Márquez, por sus presuntos vínculos e involucramiento en el tráfico de indocumentados.

Veámonos aquí el miércoles con otro asunto De Naturaleza Política.

En Ciudad Juárez es posible observar cómo existen conjuntos habitacionales prácticamente abandonados.

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