LUNES 23 de noviembre del 2009

El equipo maravilla

Ricardo Salazar

No era para menos. La Selección de España debutó en la Copa Confederaciones con una goleada del tamaño de su jerarquía como campeón europeo para seguir incrementando su racha imbatible y su cosecha de triunfos consecutivos.

La furia hizo lo que la Selección Mexicana no puede: cumplir con su tarea haciendo simplemente su trabajo. Para empezar, el técnico Vicente del Bosque no salió con una estrategia extraña e improvisada, un simple 4-4-2 que los mexicanos no pudieron interpretar y mucho menos ejecutar con un verdadero estratega como el sueco Sven Göran Eriksson.

Con la demostración del cuadro español queda demostrada mi teoría: el futbol moderno es de especialistas, cada quien en su puesto y cada uno desarrollando todas sus facultades para lograr un objetivo, anotar y posteriormente ganar, una sencillez para el sistema del “ahí se va” y la polivalencia del balompié mexicano.

La Selección Mexicana debería estar compitiendo en esa Copa Confederaciones de no haberse conformado con llegar a la final de la Copa Oro hace dos años. Un objetivo mediocre y limitado que se planteó el técnico nacional de aquella época.

Con 33 partidos sin perder, la Selección Española se adueñó de la segunda mejor racha imbatible de todos los tiempos a nivel de representaciones mayores. El récord le pertenece a Brasil con 35 encuentros sin derrota. Curiosamente el Scratch du Ouro inició su racha derrotando uno a cero a México el 16 de diciembre de 1993 en Guadalajara. Fueron 28 victorias y siete empates hasta el 21 de enero del 2006 en que perdió ante el equipo Tricolor, 2 a 0, en la final de la Copa Oro de Concacaf, destacando que la verde amarilla utilizó como base a su selección sub 23, pero conforme al reglamento de FIFA, se trató de una competencia para selecciones mayores, y cuenta.

Incluso, en ese periodo, el equipo dirigido por Mario Lobo Zagallo, ganó otros tres partidos contra el París Saint Germain, el Valencia y la selección olímpica de Rumania, pero esos tres desafíos no se contabilizan dentro de la categoría “A”.

En esa Copa Oro, Brasil rompió la marca del equipo maravilla de Hungría establecido 42 años antes. El famoso Wunterteam, dirigido por Gustav Sebes, que revolucionó al futbol modificando el viejo sistema táctico 3-2-5 al 4-2-4. Ganó el oro de los juegos olímpicos de Helsinki en 1952 con Grosics en la portería; Buzansky, Lórant y Lantos en la defensa; Bozsik y Zakarías como armadores en la línea media y cinco delantero letales: Budai, Kocsis, Hidegkuti, Puskas y Czibor.

Para 1953, Sebes retrasa a dos jugadores, un medio a la defensa y un delantero a la media, nace el 4-2-4 que todavía hizo más poderoso al conjunto magyar. Inglaterra lanzó el reto y en Wembley se celebró el juego del siglo, donde los húngaros se impusieron seis a tres a la madre del futbol llegando a 25 juegos sin perder. En consecuencia, Hungría llegó como la gran favorita para ganar la Copa del Mundo de 1954, arrasó con todos los rivales pero perdió la final contra Alemania Federal, en el llamado “Milagro de Berna”, tres a dos, culminando su racha histórica de 32 sin perder.

Detrás de Hungría, la argentina de Basile y la España de Clemente se quedaron con 31 sin perder y la Francia de Jaquet con 30.

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