Dejados de lado…
Enrique Aranda
Al margen del devastador impacto que la difusión de noticias sobre presuntos actos de corrupción, o el involucramiento de alguno(s) de sus candidatos o familiares con el crimen organizado, causó en los más altos círculos del panismo, tres semanas escasas antes de los comicios, llamativas farolas amarillas comenzaron a encenderse en el “búnker azul” de Coyoacán y en otros importantes centros de decisión blanquiazul… la emblemática “Casa Grande” incluida.
Y no sólo por denuncias como la que involucra al aspirante a edil en San Pedro Garza García, Nuevo León, Mauricio Fernández, en supuestas negociaciones con el cártel de los Beltrán Leyva, o por la detención del hijo de su candidato en Ciudad del Carmen, José Ignacio Seara, como presunto responsable de secuestro, que ponen en entredicho la esencia del discurso anticrimen de campaña y del gobierno sino también por la falta de unidad “y compromiso” que en la búsqueda de metas muestran panistas que hoy se dicen “agraviados, ignorados, dejados de lado…” por sus liderazgos.
El hecho que ahora irrumpe como un fenómeno novedoso, sin embargo, no parece serlo tanto. Y no lo es, porque el mismo comenzó a incubarse desde la selección de candidatos donde, más que procesos de elección interna, el administrador de las huestes azules privilegió las designaciones, favoreciendo con ello a los cercanos o conocidos —no podía ser de otra forma— en detrimento de muchos que, en algún momento, se sintieron con derecho a pujar por una nominación.
En aquellos días, de manera consistente, núcleos representativos del blanquiazul abogaron por una mayor apertura en el proceso de selección lo que, al margen ser ignorado, dio paso a confrontaciones de fondo entre los diversos grupos que, en San Luis Potosí, tanto como en Querétaro, Sonora, Nuevo León, Colima y media docena de entidades más, continúa poniendo en entredicho la tradicional unidad panista y, peor, refrenando la participación de los mismos en las campañas de los elegidos.
Por ello, algunos de ellos producto de la “guerra sucia”, es que el panismo más maduro y comprometido acredita la pobre presencia e involucramiento de la sociedad con quienes hoy buscan el voto, para hacerse de una curul en la LXI Legislatura federal, que promete convertirse en una de las más exigidas, polémica y “jaloneada” de las últimas décadas.
Pese a ello, sin embargo, no son pocos quienes consideran que cualquier apuesta por mejorar al partido que se convirtió en gobierno sólo deberá hacerse pasadas las elecciones del 5 de julio pues, actuar hoy en sentido contrario, sería como jugar al fracaso de los comicios, y de la estrategia panista para reconfirmar su presencia mayoritaria en el Congreso. Al tiempo.
Asteriscos
* Inexplicable, para los más, la convocatoria a reunión extraordinaria de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) para abordar el sin duda complejo asunto de la crisis del sector turismo que, bajo las firmas del duranguense Ismael Hernández y el michoacano Leonel Godoy, llama a estar en Morelia el próximo 22, dos semanas exactas antes de los comicios. ¿Reunión de trabajo o trampa mediática?
* Creciente preocupación en las cúpulas empresariales —el CCE de Armando Paredes, por ejemplo— ante el agravamiento de una crisis que, ya hoy, permite pronosticar caídas en la economía de hasta 8% anual, con pérdidas de 650 mil empleos y bajas de 15% a 25% en inversión extranjera directa o remesas, por sólo citar algunos ejemplos.
Veámonos aquí el miércoles con otro asunto De naturaleza política.