LUNES 23 de noviembre del 2009

No se sorprendan, lo que vimos el sábado es el país

Ángel Verdugo

La derrota de un grupo de jugadores mediocres ante once salvadoreños que son la mejor muestra de los cambios registrados en el mundo durante los últimos 40 o 50 años, ha mostrado una vez más —por si hiciere falta—, cuál es el estado real que guarda México hoy en día.

El espectáculo de desorganización, marrullerías y vedetismo en el terreno de juego, se complementa con el pobre desempeño de un viejo que busca revivir glorias pasadas y la búsqueda casi obscena de dinero fácil de quien al ser buscado para que encabezara a un mal llamado equipo, puso condiciones como la de vivir en Miami y después, sin rubor alguno, se sentó con el Presidente para promover una mala campaña de promoción para que los turistas visiten México donde él, por si las moscas, prefiere no vivir. Ni el sueco que lo precedió hizo eso.

Los elementos que vimos en ese grupo de mediocres bien pagados, es México. El mismo desorden, individualismo y la búsqueda exagerada de beneficios a cambio de nada, es lo que vemos todos los días en todos los ámbitos de la vida del país; es el mismo panorama que usted encontrará en la política, la economía, la cultura y la academia. Es reflejo fiel del México que hemos construido

Tome a cualquiera de los que corrían sin método ni concierto, y verá al gabinete en pleno. Tome a los que desde la cancha hacían cuentas de los dólares que recibirían por “el llamado a la selección” y el símil es casi competo. Falta la cereza del pastel, que la constituye un entrenador que lo mejor que hizo fue fungir de “corre bolas”. ¿Verdad que era México en la cancha?

¿Por qué, se preguntan muchos, países a los cuales veíamos todavía hace unos cuantos años con desdén por su estado de atraso, hoy nos dan “veinte y las malas” no solo en fútbol? ¿Qué hicieron en este deporte y en muchas otras actividades, que en pocos años lograron igualarnos y como vemos, ser mejores que nosotros? Los estudios elaborados acerca de los efectos de la globalidad en los países atrasados que abrieron sus economías, muestran algo que no es de sorprender: Lo que a los países avanzados les costó decenios lograr, los recién llegados lo alcanzan en unos pocos.

La disponibilidad casi irrestricta de tecnología y capital, da por resultado que estos factores busquen regiones donde los inversionistas logran el mayor retorno por los riesgos que toman. Además, cruzado esto con los avances en materia de comunicaciones y difusión de avances en todos sentidos, no es de extrañar que Taiwán y Corea ayer y hoy El Salvador nos den una muestra de lo que puede alcanzar un país —y en qué tiempo— cuando toma las decisiones correctas. El país que nos derrotó, hace unos años se encontraba en una cruenta guerra civil y hace unos días celebró la asunción al poder de un Presidente elegido de manera democrática.

¿Los casos de estos tres países, son únicos? De ninguna manera; puede resultar aburrido mencionar a España, Chile, Costa Rica, Irlanda, Singapur y decenas más; incluso, si nos circunscribimos al futbol debemos reconocer los avances logrados por algunos países africanos que como dice un buen amigo aficionado al deporte de las patadas, “hace poco jugaban con cocos”.

México, no solo en futbol sino casi en todo va para atrás o si se quiere, se ha estancado pero en la medida que los demás avanzan, el efecto es el mismo: Nos vamos quedando rezagados. Es en el deporte y también en la política; es en el campo y en la educación; es en lo laboral y también en la visión del desarrollo que defendemos.

Falsos se ven los que se lanzaron a culpar al que solo busca unos cientos de miles de dólares para engrosar su chequera y los que desde el domingo mismo ya recurrían al “echarle ganas” y “con pasión todo se puede”. Cuánta cursilería exhibida desde el sábado.

A ver si un día dejamos de hacernos tontos; aceptémoslo, era México el que corría en la cancha.

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