LUNES 23 de noviembre del 2009

El genoma de la corrupción

Martín Moreno

El 11 de mayo, Felipe Calderón recibió, en Los Pinos, los resultados del Mapa del Genoma de los Mexicanos. Interesante, sin duda. Pero los organizadores le ocultaron información. Y no precisamente de carácter científico.

Resulta que, detrás de ese mapa, hay una serie de irregularidades financieras, manejo inadecuado de recursos y presunta corrupción, en la construcción de la sede permanente del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen), cuya creación se aprobó por el Congreso federal el 29 de abril de 2004, durante el sexenio foxista.

El presupuesto inicial para esa construcción fue de mil 287 millones 876 mil pesos. Sin embargo, se presenta una serie de problemas con los recursos asignados.

Por ello, tanto el Órgano Interno de Control de la Secretaría de Salud (OICSS) como la Auditoría Superior de la Federación (ASF), auditaron las operaciones en esa construcción durante 2006. Aún más: una tercera auditoría fue ordenada por el secretario, José Ángel Córdova, y corrió a cargo de la firma privada Lorsa, S. A. de C. V., que incluyó los años 2005, 2006 y 2007.

¿Qué revelan las tres auditorías? Un manejo irresponsable en los recursos destinados a la construcción de la sede del Instituto, base fundamental para el tratamiento y la prevención de cáncer, diabetes, hipertensión, obesidad e infecciones entre los mexicanos. Casi nada.

La cloaca en la construcción del Inmegen fue algo que se le escondió al Presidente de la República. ¿Quién se está enriqueciendo con esos dineros públicos?

La auditoría 10/07 del OICSS arroja las siguientes irregularidades:

1) Obra pagada en demasía, fuera de especificación, y cargos y pagos indebidos a la empresa Construcciones e Instalaciones Modernas, S. A. de C. V.

2) Irregularidades en el proyecto ejecutivo de obra y en el proceso de la licitación pública nacional número 122997001-018-05.

3) Pagos anticipados y excedentes efectuados a la empresa encargada de la supervisión de la obra, sin justificación, por casi 13 millones de pesos.

4) Obra pagada anticipada a su ejecución por 107 millones de pesos.

5) Irregularidades en las bitácoras de obra.

6) Deficiencias en los registros contables y presupuestales de la obra.

7) Incremento en el costo de la obra del edificio sede del Instituto y deficiencias en el registro de cartera de proyectos de inversión de la Secretaría de Hacienda.

8) Se determinaron siete observaciones. No se solventó ninguna.

Por su parte, la ASF reporta las siguientes anomalías:

1) Falta de instalación en la obra de un equipo de investigación por 13 millones 700 mil pesos.

2) Omisión de reintegro de recursos a la Tesorería, debido a subejercicio de los mismos, por 55 millones 498 mil pesos.

3) Pagos improcedentes o en exceso por 44 millones 907 mil pesos.

4) Obra pagada no ejecutada o preestimada por 195 millones 105 mil pesos.

5) Trabajos deficientes de soldadura por cinco millones de pesos.

La ASF emitió 33 observaciones y 33 recomendaciones en torno a la obra; ocho promociones de intervención de la Instancia de Control; ocho solicitudes de aclaración-recuperación; cuatro pliegos de observaciones y cuatro promociones de responsabilidad administrativa sancionatoria. La cuantificación de las observaciones es de 323 millones de pesos.

De la auditoria técnica de Lorsa, los resultados son de escándalo:

No se ha cumplido con los objetivos y las metas originales para la construcción del nuevo edificio del Instituto y se ha incurrido en deficiencias de planeación en el proyecto e irregularidades en los procesos de licitación.

Incumplimiento en la normatividad y la verificación, recepción y finiquito de los trabajos.

Se observaron diversos pagos en exceso de trabajos no acreditados, sin soporte documental y sin justificación, así como pagos anticipados que no se justificaron.

Se auditaron 15 contratos y se determinaron 465 observaciones, 83 de ellas relevantes.

Proyecto ejecutivo modificado al inicio y durante la obra.

Posible daño patrimonial por 133 millones 819 mil pesos.

¿Qué tal?

Y más extraño es que el director general del Inmegen, Gerardo Jiménez Sánchez, omitiera la gravísima situación financiera que rodea al Instituto, sobre algo tan importante como el mapa del genoma. No se puede hablar de avances integrales cuando el proyecto de investigación está ligado a irregularidades, abusos al erario y corrupción.

¿O acaso será que, en el fondo, ese es el genoma de los mexicanos: la corrupción?

A ver si lo investigan.

Archivo confidencial… Ociosas, y hasta de risa, resultan las críticas de líderes del PRD, incluido el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard —así como las manifestaciones públicas que “ciudadanos michoacanos” realizan en el DF en apoyo a los alcaldes detenidos—, cuando exigen que haya más “coordinación” entre el gobierno federal y los estatales y que, prácticamente, les den el pitazo a la hora de realizar operativos contra narcopolíticos. ¿Qué ocurriría si así fuera? Pues que la mayoría de las acciones, sencillamente, se frustrarían debido a que la infiltración del narco ha llegado hasta la médula en muchos estados, mientras el DF está bajo control de cárteles de la droga e infestado de miles de narcotienditas. “¿Cuántas veces me preguntaban si habría coordinación con el gobierno federal? Pues ahora es: ¿habrá coordinación con las entidades?”, plantea Ebrard en una postura maniquea. Marcelo debería decir que una cosa es que, por conveniencia política y lealtad a AMLO, no quisiera en principio ninguna relación con el gobierno de Calderón, y otra, muy diferente, es la estrategia contra el crimen organizado, que justifica una discreción absoluta. De carcajada lo de Ebrard.

Auditorías revelan que hubo un manejo irresponsable de recursos destinados a construir la sede del Inmegen.

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