Los candidatos a la presidencia de Irán
Esther Shabot
La incertidumbre que hoy marca al futuro de esa nación se ha visto incrementada estos días a causa del atentado terrorista perpetrado en una mezquita chiita en el sureste iraní que cobró 25 víctimas.
El 12 de junio próximo se celebrarán elecciones en Irán las cuales van a determinar si el presidente Ahmadinejad continúa en el puesto o es sustituido por alguno de los otros tres candidatos que participan en la contienda. Se trata de comicios cruciales en la medida en que Irán con su actual liderazgo constituye un elemento generador de fuertes tensiones en su región y el mundo. Seguramente la administración estadunidense de Obama está a la expectativa de quién gobernará Irán en los próximos cuatro años, ya que de eso depende buena parte de la posibilidad de desactivar la beligerancia que emana de este país, embarcado, como se sabe, en la adquisición de armamento nuclear.
Dos de los candidatos, Mir Hussein Mousavi y Mahdi Karroubi, son catalogados como reformistas. En especial el primero pertenece a la corriente del anterior presidente, Muhamad Jatami, cuya línea política fue sin duda bastante más moderada que la de su sucesor, Ahmadinejad. Se caracterizan así ambos por su intención de mejorar las relaciones con Washington y dialogar con el presidente Obama a fin de beneficiar con ello los intereses iraníes, aunque ninguno de los dos ha presentado planes detallados de cómo conduciría ese cambio. El cuarto contendiente, Mohsen Rezaei, es un conservador como Ahmadinejad, pero aparentemente sostiene posiciones menos radicales que éste de acuerdo con lo que declaró en una reciente entrevista otorgada por él a The Associated Press (AP).
Rezaei expresó en tal ocasión que pretendería hacer contacto con la administración de Obama y que estaba abierto a pláticas con Occidente sobre el tema nuclear, al mismo tiempo que proponía la creación de un consorcio internacional para monitorear el enriquecimiento de uranio en su país. “El tema de las relaciones Irán-Estados Unidos está en el aire, y mi intención es poner fin a este estado de no-decisiones… cambios fundamentales han ocurrido en la sociedad estadunidense y el presidente Obama es el resultado de esos cambios. Los americanos no concuerdan ya más con la política aventurerista de invadir otras naciones” dijo a la AP. Rezaei, de 57 años de edad y ex jefe de las poderosas Guardias Revolucionarias Iraníes, posee además un doctorado en economía y ha concentrado la mayor parte de sus críticas a Ahmadinejad en el área de la conducción económica de la nación, la cual se halla en un estado crítico debido a las crecientes cifras de desempleo y la alta inflación que actualmente alcanza 25 por ciento. Por tanto, ha ofrecido en su campaña poner orden a la desquiciada economía iraní, promover privatizaciones, garantizar la inversión externa y terminar con la interferencia gubernamental que según su opinión, ha sido nefasta.
Sin embargo, hay que señalar que aunque el discurso de Rezaei pueda parecer atractivo a Occidente, un triunfo suyo implicaría importantes complicaciones en las relaciones exteriores de Irán, ya que este personaje es demandado por la Interpol en conexión con el bombazo que en 1994 destruyó en Argentina el edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). Por otra parte, aun cuando no parece que este personaje pueda atraer a una gran cantidad de votantes conservadores —la mayoría de los cuales permanece leal al actual presidente y pugnará por reelegirlo— hay en el campo reformista la expectativa de que la porción de votos que le arrebate a Ahmadinejad sea suficiente como para poner por encima en el conteo final a Mousavi, el principal candidato reformista.
Y, por supuesto, la incertidumbre que hoy marca al futuro de Irán se ha visto incrementada estos últimos días a causa del atentado terrorista perpetrado en una mezquita chiita en el sureste iraní que cobró 25 víctimas mortales y que los observadores atribuyen a grupos sunnitas descontentos con la discriminación que el régimen practica contra ellos. Lo único que sí es claro en cuanto a las expectativas internacionales sobre el resultado de esta elección es que el triunfo de cualquiera de los tres candidatos que hoy le disputan la presidencia a Ahmadinejad ofrece un mejor panorama que el que se tendría si este último prolongara por cuatro años más su estancia en el poder.