Un 15 de mayo cualquiera, un padre de familia le manda a uno una epístola de reprobación, ciertos gobernadores se esconden por temor a los grupos magisteriales disidentes y Elba Esther Gordillo desayuna en Los Pinos.
Un lector me envió un mensaje electrónico para criticar mi artículo de la semana pasada. Me censura porque afirmé que las pérdidas de clases en Oaxaca, Michoacán y Guerrero ya no espantan. Asegura que son motivo de vergüenza para los padres y un descaro de profesores que se dicen de izquierda. Me cuenta que, contra sus convicciones y su débil economía, se vio forzado a mandar a sus dos hijas a escuelas privadas. Él y su esposa desean que sus niñas se desarrollen, mas consideran que la educación pública no ofrece oportunidades de crecimiento.
Cuando expresé que nadie se asusta de que se pierdan días, me refería a que ya parece la normalidad en esos estados, no que los padres de familia se resignen, pero sí que poco pueden hacer contra los docentes que cierran las escuelas. Las organizaciones de esos padres son endebles y los gobiernos de esas entidades también. La desventura es que los profesores huelguistas, “defensores de la escuela pública”, expulsan a la educación privada a quienes pueden pagar por ella. Y no es raro que algunos de los dirigentes más extremistas inscriban a sus hijos en escuelas particulares.
Me pregunto qué incentivos pueden encontrar los gobernadores de esos tres estados —o de algunos otros donde hay conflicto magisterial crónico, aunque de menores proporciones— si no poseen los recursos institucionales y de poder para actuar. ¿Qué pueden hacer cuando el Presidente —que es de otro partido— concuerda con Elba Esther Gordillo, le otorga canonjías y le agranda su poder? Los gobernadores no van a arriesgar porque para ellos los pleitos con las secciones sindicales son de perder mucho y no ganar nada. Se equivocó quien se hacía ilusiones de que los gobiernos perredistas, por ser de izquierda, tendrían capacidad para negociar con los líderes radicales. El poder, ilegítimo, pero poder al fin, que les otorga la movilización constante, fortalece a los dirigentes, aunque perjudique a la educación.
Un oaxaqueño amigo mío, una vez me comentó que los plantones de la Sección 22 (y hoy también los de la APPO) ya son parte del paisaje urbano. Oaxaca no se entendería en mayo sin los maestros en el zócalo. ¡Qué desgracia! Los dirigentes de esa sección del SNTE ya anunciaron que no van a prorrogar el calendario escolar y que, con el fin de informar a los padres de familia su decisión, hoy, 20 de mayo, van a parar labores. Será el día número 31 de pérdida de clases de los niños del estado de Oaxaca, nada más en este calendario escolar, de acuerdo con las cuentas de nuestra corresponsal, Patricia Briseño. Eso sin valorar el receso que forzó la epidemia de la influenza humana que, según los paristas, “inventó” el gobierno.
En su nota del sábado pasado, Lilian Hernández (Excélsior, 16 de mayo) informa de la ceremonia del Día del Maestro, en Los Pinos: “Mientras Gordillo admitía que la ACE no ha cumplido los objetivos, Calderón, en cambio, aseguró que este pacto está más vigente que nunca. ‘La alianza no ha mermado la voluntad del gobierno y, estoy seguro, tampoco la voluntad de la maestra y el maestro para poder alcanzar el reto de elevar la calidad de la educación’, apuntó, tras enfatizar que urge consolidar el concurso para la asignación de plazas docentes”.
Con algo de ganas de que las cosas sucedan, uno podría interpretar que el Presidente quiere forzar una meta concreta de la ACE: organizar el concurso para la asignación de plazas docentes. Parece ser que por fin se dio cuenta de que el discurso de Gordillo, cada vez más inarticulado, es para consumo mediático. Sus vicarios en la Comisión Rectora se encargan de atrasar, modificar y hasta boicotear ese asunto crucial. Ya veremos si los dirigentes del SNTE entendieron el mensaje.
En su columna del mismo sábado, mi estimada colega, Ivonne Melgar, reseña la ironía de que Elba Ester Gordillo, la invitada a la casa del Presidente, diera la bienvenida a Margarita Zavala, la esposa del mandatario; además de otras incoherencias que expresó la lideresa del SNTE. Sin embargo, hay que reconocer que la señora Gordillo es audaz. Si bien no podía pronunciar palabras domingueras como epidemiológica u otras de uso común, por ejemplo, pobreza, no le tembló la voz si de adornarse se trataba. Cito de nuevo a Lilian Hernández: “[EEG] manifestó que un ‘Estado bien dotado de poder’ podrá enfrentar todas estas crisis inéditas, siempre y cuando tenga una política que no recicle grupos, intereses, ambiciones y que no facilite la corrupción”.
¡Esto sí es novedad! Un observador ingenuo podría leer que Gordillo casi le dice al Presidente que la jubile, que se dote de poder, que ya deje de reciclar su liderato y los privilegios que ella y su camarilla han detentado en 20 años de corrupción sin límites. Pero dudo que exista ese lector inocente.
Un oaxaqueño amigo mío una vez me comentó que los plantones de la Sección 22 (y hoy también los de la APPO) ya son parte del paisaje urbano. Oaxaca no se entendería en mayo sin los maestros en el zócalo. ¡Qué desgracia!