Sugieren hispanos al embajador idóneo
Carmen Álvarez
Líderes hispanos como el ex secretario de Energía y también de Transporte durante la presidencia de Bill Clinton, Federico Peña, el actual alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, y el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, participan en la búsqueda del candidato idóneo para ocupar el cargo de embajador de Estados Unidos en México.
Lo anterior lo explica vía telefónica desde Washington Germán Trejo, coordinador nacional de la Comisión de Asuntos de Imigrantes de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC, por sus siglas en inglés).
“John Podesta, presidente adjunto del equipo de transición de la administración Obama, se reunió varias veces con Rosa Rosales, nuestra presidenta, y obviamente se hicieron pronunciamientos sobre varios temas, no solamente sobre quién va a ser el embajador de Estados Unidos en México”, dijo Trejo vía telefónica desde sus oficinas en la capital estadunidense.
Explicó que la posibilidad de influir directamente en la nominación de candidatos obedece a que el presidente Obama colaboró en esa organización como trabajador comunitario en Chicago antes de graduarse en Harvard, y a que reconoce la influencia decisiva de los hispanos en los procesos electorales de Estados Unidos.
Por eso, mediante el llamado Proyecto Presidencial Latino, LULAC está proponiendo sus candidatos a ocupar altos cargos en áreas como los servicios de salud, la educación o la coordinación del censo de 2010 en ese país.
Entre las propuestas de futuro embajador de ese país en México, Trejo informó que Tino Cuéllar, el profesor de leyes Stanford que encabezó junto con Alexander Aleinikoff, rector de la Universidad de Georgetown, el equipo de transición para la inmigración, y Loretta Sánchez, la representante del 47 distrito de California en la Cámara de Representantes, figuran entre los favoritos de las más importantes organizaciones hispanas como La Raza.
Federico Peña, el ex presidente adjunto de la campaña presidencial de Obama a nivel nacional, quien ha sido mencionado en México como uno de los favoritos para el cargo, se descartó.
Asistentes del abogado originario de Laredo, Texas, informaron a este diario que él no tiene intenciones de convertirse en el próximo embajador en México y que piensa permanecer en Denver, Colorado, donde fungió como el primer alcalde hispano (1983-1991).
Fuentes de la embajada de Estados Unidos en México explicaron que el cargo que dejó vacante en enero de este año Antonio Garza, quien llegó en noviembre de 2002, se ocupará en un par de meses, tal vez en junio o julio.
Trejo agregó que es probable que la nueva administración esté trabajando ya en la propuesta de un primer grupo de embajadores para diversos países.
En cuanto a las características del nuevo embajador, Trejo comentó que los hispanos quieren a alguien que además de conocer de política mexicana, tenga a su disposición el oído de Obama.
“Nuestro interés es interactuar con quienes toman las decisiones no sólo en Estados Unidos, sino también en México. Nos hemos reunido con los presidentes de los tres partidos más importantes pues hay un diálogo constante con quienes toman las decisiones en México”, dijo.
Y recordó que recientemente muchos miembros de la clase política mexicana fueron invitados por LULAC y otras organizaciones a la Gala Inaugural Latina para la toma de posesión del presidente Obama.
“Gente como el ex gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas, como el subsecretario de Educación, Fernando González, varios legisladores, varios alcaldes, e intelectuales.”
Y regresa sobre el perfil del nuevo embajador:
“Nuestra relación va a ser más hogareña que burocrática, se va a dar más en la residencia del embajador que en sus oficinas de Reforma. Así ha sido en el pasado y así lo seguirá siendo, más que tener una relación de escritorio vamos a tener una relación como nos gusta a los latinos, a los mexicanos, una relación personal de cooperación, de mutuo respeto y de mutuo acuerdo.”
Estados Unidos puede enviar a México a un embajador que parece más amistoso o que tiene una actitud más tratable en público, pero soñar con que venga un salvador no es bueno, no sirve de nada, dijo a Excélsior John Womack Jr.
“Estamos al comienzo de la administración Obama, es el primer pasito, y pues parece que sí, que el tono es más diplomático, pero anda tú a saber cuál es la realidad”, comentó en español desde sus oficinas de Boston el historiador de la Universidad de Harvard que ganó prestigio internacional con su tesis doctoral Emiliano Zapata y la Revolución en Morelos (1910-1920).
Hay que seguir las señales que vienen de Washington, del Departamento de Estado, del Pentágono, del Congreso, dijo.
Hay que estar atentos, agregó, a las presiones que vienen del Congreso estadunidense, porque históricamente los embajadores y ministros fueron a México a hacer lo que la gente de Washington les dijo que hicieran.
Lo que se decida hacer allá no depende del hombre ni de la mujer que ocupa el puesto, aclaró Womack durante la entrevista telefónica.
“Hubo embajadores que vivieron momentos críticos como Henry Lane Wilson durante la Revolución Mexicana, o Josephus Daniels, durante la Gran Depresión, que tuvieron ambiciones muy especiales y distintas del aparato político de Washington y que pudieron actuar de manera independiente. Pero no ha habido desde la Segunda Guerra Mundial, hasta donde yo sé, embajadores que han hecho ese tipo de política independiente”, recordó Womack.
Sobre la tendencia injerencista que dominó la política bilateral durante más de dos siglos de relación diplomática, desde el periodo del Destino Manifiesto del demócrata James Polk que emprendió la guerra expansionista de 1847, Womack destacó que hay muchas diferencias en la relación actual.
“¡Lo de Polk ya es del siglo antepasado, de hace mil años, es hablar del Virreinato probablemente! Polk sí fue un presidente guerrero, conquistador, pero eso ya no va a pasar. Estados Unidos no quiere conquistar a México militarmente porque no quiere pagar los costos. Ya lo ha conquistado financieramente, es dueño de los bancos”, dijo.
Pero a ver qué sucede ahora, añadió, si el gobierno estadunidense nacionaliza Citigroup —dueño de Banamex—, porque entonces el embajador tendrá bastantes líos en sus manos.
“¡Porque entonces el gobierno de Estados Unidos va a ser el dueño de una parte de la banca mexicana!”, exclamó.
No hay que olvidar, agregó, que México forma parte de un montón de problemas enormes que ya tiene Estados Unidos, porque todo se relaciona con todo, porque no hay políticas independientes.
Sobre la esperada nacionalización de la insolvente banca estadunidense, que dejaría a la administración Obama como dueña de buena parte del sistema financiero mexicano, Chris Whalen, especialista en riesgo bancario y ex editor del Mexico Report —una publicación de política mexicana que circuló en los noventa en el Capitolio—, consideró que es el momento de recomprar Banamex a Citigroup, que ya perdió el valor que antes tenía.
Sobre la política de seguridad para América del Norte, Laura Carlsen, del Americas Program, un centro de análisis de política internacional de la capital estadunidense, consideró que ese es el componente más peligroso de la política bilateral.
“Pone la política bilateral en manos del Pentágono, mediante una estrategia que busca extender la frontera de Estados Unidos hacia el norte con Canadá y hacia el sur con México, obligando a sus dos socios del Tratado de Libre Comercio a asumir la agenda de seguridad nacional del gobierno de Bush, con la participación militar de México en la lucha estadunidense contra el terrorismo global”, dijo.
La Iniciativa Mérida, explicó, tiene componentes que van más allá del paquete policiaco-militar para confrontar al crimen organizado.
“Si uno la ve bien, a detalle, descubre que incluye a la migración, a la lucha contra el terrorismo en el modelo de Bush, a la seguridad de las fronteras y el crimen organizado y controlar la disidencia interna de México para poder proteger el acceso a los recursos naturales, principalmente. Eso es lo que más nos preocupa”, dijo Carlsen durante una breve visita a la Ciudad de México.
Patricia de los Ríos, quien junto con Marcela Terrazas y Basante prepara un libro sobre las nuevas tendencias de la relación bilateral, recordó que la relación entre ambos países se ve influenciada también por muchos otros actores.
“Hay 300 millones de cruces en la frontera cada año. Entonces la relación bilateral no pasa necesariamente por los gobiernos sino también por esos millones de relaciones y de decisiones individuales y familiares que se toman cada día y que seguirán sucediendo independientemente de quién ocupe la Casa Blanca.”
Excélsior buscó al ex embajador en México, Jeffrey Davidow (1998-2002), y autor del libro El oso y el puercoespín, que analiza la relación bilateral, pero sus asistentes informaron que prefería no hablar sobre el sucesor de Garza.
Antonio Garza, en entrevista con este diario, unos días antes de dejar la embajada, le envió un mensaje a su sucesor:
“Quien sea, primeramente, sé que va a encantarle el país. En segundo lugar, le diría que sepa que lo que se hace cada día importa —en términos de esta relación es importante— y, en tercer lugar, diría que lo disfrutara. Realmente es la oportunidad más extraordinaria en la vida, una que he amado cada día. Nunca ha pasado un día en el que no quisiera venir a trabajar, porque sabía que éste no era sólo un honor, sino una oportunidad para avanzar en la relación entre EU y México, que ha sido parte de mí y ha sido muy importante para mí desde el primer día que puedo recordar.”
Tino Cuéllar
Experto en migración y leyes.
Mariano Florentino Cuéllar es un veterano de la era Clinton y formó parte del equipo que consiguió la reelección del demócrata en 1996.
Creció en la ciudad fronteriza de Calexico, en California, donde se empapó del tema migratorio.
Obtuvo su licenciatura en la Universidad de Harvard, estudió leyes en Yale y sacó su doctorado en Ciencias Políticas en Stanford, donde imparte clases de leyes desde 2001.
A sus 36 años participó como uno de los principales asesores de Barack Obama, para asuntos relacionados con migración.
Hasta hace poco, algunos medios lo ubicaban como el próximo responsable del Departamento de Inmigración y Ciudadanía (USCIS por sus siglas en inglés).
Loretta Sánchez
Especialista en finanzas
La congresista Loretta Sánchez representa el Distrito 47 en la Cámara de Representantes, fue electa en noviembre de 1996.
Loretta nació y creció en California.
Antes de incorporarse al Congreso trabajó para el Condado de Orange y colaboró en Fieldman Rollap y Asociados, una empresa de asesoría financiera.
Fue socia en la compañía Booz, Allen y Hamilton, donde fue encargada de planes financieros para gobiernos locales y empresas.
Con esa experiencia comenzó su propio despacho en Santa Ana.
Estudió Economía en la Universidad Chapman en Orange, California, se graduó en 1982. En 1984, estudió una maestría en Administración de Empresas, en la Universidad Americana en Washington, D.C.