LUNES 23 de noviembre del 2009

La controversia en torno a las elecciones presidenciales pasadas nació la misma noche del 2 de julio de 2006. Tal como estaba previsto, el presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, salió a dar un mensaje en cadena nacional. Todo el mundo esperaba que diera a conocer al ganador de la contienda. Sus palabras, sin embargo, no pudieron ser más anticlimáticas. Anunció que, debido a lo cerrado de la elección, los mexicanos tendrían que esperar unos días más para conocer quién había ganado la mayoría de los votos. Pidió a los candidatos y a los partidos políticos “actuar con responsabilidad”.

Su exhortación, sin embargo, cayó en oídos sordos. Con escasos diez minutos de diferencia, Andrés Manuel López Obrador, el candidato de la coalición Por el Bien de Todos, declaró a los medios de comunicación que, “de acuerdo con nuestros datos, ganamos la Presidencia de la República”. Acto seguido, Felipe Calderón, candidato del PAN, respondió con su respectiva conferencia de prensa. Anunció que, según los conteos rápidos y el programa de resultados preliminares del IFE, “hemos ganado desde el momento en que se publicó el primer dato”.

Una contienda con dos ganadores, después de una larga y reñida campaña, es la peor forma de concluir la noche de la elección. Como se anticipaba, a la incertidumbre seguiría el conflicto y al conflicto la controversia. La incertidumbre terminaría el 6 de septiembre, cuando el Tribunal Electoral, rodeado por manifestantes enfurecidos, declaró presidente electo a Felipe Calderón. El conflicto duraría al menos un año más. Con la aprobación de la reforma electoral entre septiembre y diciembre de 2007, se le podría declarar formalmente superado.

Sin embargo, la controversia continúa. A poco más de dos años de la elección presidencial de 2006, han salido cerca de 15 libros sobre el tema. Dos de los cinco candidatos a la Presidencia han dado a conocer su versión de los hechos. López Obrador publicó La mafia nos robó la Presidencia, en 2007. Más tarde, ese mismo año, Roberto Madrazo Pintado, el candidato de la Alianza por México, presentó al público La traición.

El debate en torno a las elecciones presidenciales de 2006 también ha convocado a distinguidos periodistas y académicos. Dos libros que destacan por la evidencia empírica analizada y las conclusiones disímiles a las que llegan son El mito del fraude electoral en México de Fernando Pliego y Hablan las actas de José Antonio Crespo. Pliego pone al descubierto la falta de pruebas detrás de las acusaciones de fraude. Por su parte, Crespo concluye que la actuación de las autoridades electorales dejó la sombra de la duda con respecto al verdadero ganador de la elección.

Luis Carlos Ugalde toma la palabra en esta discusión pública con Así lo viví, libro en el que presenta su testimonio de la elección más competida de la historia moderna de México. Se trata de un texto polémico por venir de quien viene: el presidente de la institución que organizó el proceso electoral de 2006. Ello ha llevado a algunos a descalificarlo de entrada como inoportuno y a otros como necesariamente parcial. Pero antes de “matar al mensajero” convendría al menos escuchar el mensaje.

Hay de entrada cierta humildad implícita en el título del libro. Se trata de un “así lo viví”, no de un “así fue”. El texto narra la historia de la elección presidencial tal como la vivió el árbitro en la cancha. A diferencia de otros libros que se enfocan en aspectos específicos del proceso, Ugalde presenta una visión que comprende desde la integración del Consejo General del IFE en 2003, hasta la reforma electoral de 2007, que precipitó su renuncia.

Así lo viví es más que una memoria. Ciertamente, contiene anécdotas e historias narradas desde la perspectiva de uno de los protagonistas. Pero, detrás de la trama que Ugalde hilvana hay una investigación seria y acuciosa. Las frases, los hechos y los dichos reportados tienen su respaldo en fuentes primarias: periódicos, revistas, versiones estenográficas, etcétera.

Por otro lado, a diferencia de una memoria, Así lo viví tiene una tesis que constituye el hilo conductor a lo largo de la narración. Ugalde sostiene que el IFE fue víctima de algo que podría llamarse la “transferencia de la culpa”. La causa del conflicto generado después de las elecciones fue el comportamiento de los actores políticos antes y durante la campaña presidencial. Pero al final resultaba conveniente para todos ellos que el IFE cargara con la responsabilidad.

Al IFE le tocó lidiar con el peor escenario posible: defender una elección cerrada en la que gana el partido gobernante. A pesar de que el trabajo técnico y logístico fue mejor que en ninguna elección anterior, los rencores sembrados a lo largo del camino hicieron que el barco naufragara en lo que Ugalde denomina la “tormenta perfecta”.

En mi opinión, Así lo viví es una aportación importante para construir la historia de 2006. Tiene además el mérito nada menor de ser un libro bien escrito, de lectura fácil y, en ocasiones, entretenida.

Consejero electoral del IFE

Al IFE le tocó lidiar con el peor escenario posible: defender una elección cerrada en la que gana el partido gobernante. A pesar de que el trabajo técnico y logístico fue mejor que en ninguna elección anterior.

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