SÁBADO 21 de noviembre del 2009

El Caníbal deslizó su locura entre líneas

Filiberto Cruz Monroy

“Niño, eterno Ser de Luz. Distancia más corta entre La Verdad y El Amor: Edad Eterna del Alma. Ser niño es ser feliz, es ser independiente de los demás para así poder conformar tu propio mundo”. Este es un fragmento del libro La noche anterior, el último que escribiera en libertad José Luis Calva Zepeda, a quien se investiga por el asesinato de tres mujeres con fines de antropofagia, al menos en un caso. Esta antología de relatos refleja los sentimientos encontrados hacia su madre: por un lado, el resentimiento que le tiene; por el otro, la necesidad de que ella lo acepte.

Documentos de la Procuraduría capitalina asientan que este hombre, de 38 años de edad, tuvo una niñez infeliz al lado de su madre, Elia Zepeda, y esto pudo ser una de las detonantes de su personalidad criminal.

Según expedientes, desde muy pequeño Calva Zepeda sufrió maltrato por parte de su madre, padeció abusos, rechazos y frustraciones, además de que su padre murió cuando tenía dos años de edad.Esta obsesión se refleja en el libro La noche anterior, cuyos seis relatos son protagonizados por Gabriel (quien aparece como niño, como joven y como adulto), así como por su madre.

“–¿Qué pasa contigo, Gabriel? –se lee en el cuento La luz que ciega– ¿Qué va a ser de tu vida? ¡No estudias, no trabajas! ¡Por las noches no sé dónde te metes! ¡Ya pasas de los veintitrés y estás echando a perder tu vida! ¿Qué es lo que te pasa hijo?

“–¡No me molestes, mamá! Tú no puedes entenderme, porque ya estás vieja! –es la respuesta.

En el cuento El canto del cenzontle, Calva narra un encuentro entre madre e hijo, quien confiesa la relación que inició con su primera novia y pregunta cómo puede saber qué es el amor.

“–Mira, cielo –responde la madre–, para el amor no existe un instructivo, ni escuela que lo enseñe, sólo debes saber escuchar el corazón”.

Según Patricia Payán, agente del Ministerio Público y especialista en perfiles criminales de la Procuraduría General de Justicia del DF, las relaciones sentimentales que iniciaba el también llamado Caníbal de la Guerrero dependían de la aprobación previa de su progenitora. De hecho, su novia Verónica Consuelo Martínez Casarrubia, cuyo cuerpo mutilado y semicocido fue hallado en el departamento de Calva, nunca le cayó bien a su madre.

El odio que experimenta José Luis Calva Zepeda hacia las mujeres también proviene de sus experiencias afectivas. A los 23 años, este hombre contrajo nupcias con una mujer de nombre Patricia Tenorio Hernández, con quien procreó una hija que actualmente tiene 15 años de edad. Este matrimonio terminó en separación.

Posteriormente, vivió siete años con Aidé Guzmán Espíndola, a quien conoció cuando él trabajaba en un templo haciendo “sanaciones”.

A este lugar acudió Aidé para realizarse una limpia; sin embargo, Calva Zepeda le pidió que en vez de pagarle con dinero, fuera la madre de sus hijos.

La pareja procreó dos niñas, de nombres Frida y Tamara, quienes actualmente tienen 10 y 8 años de edad.

Hasta este punto de su vida, El Caníbal de la Guerrero logró mantener una buena situación monetaria y emocional e, inclusive, fue copropietario de una empresa de seguridad privada, así como de una flotilla de taxis.

Sin embargo, en 2001 su socio lo defraudó, dejándolo con incontables deudas, y huyó a Estados Unidos llevándose consigo a Aidé y a las dos niñas procreadas con Calva Zepeda.

Para la especialista Patricia Payán, esta doble traición fue, quizás, otra de las detonantes de su personalidad criminal.

Además, señala, el hecho de no poder ver a sus hijas pudo haberle generado una fijación con los niños y particularmente con los bebés.

En el departamento de la colonia Guerrero ocupado por José Luis Calva Zepeda fue encontrada una cuna y ropas de bebé que pertenecieron a su mamá y hermanas.

También se observaron dos dibujos hechos por Calva con lápiz sobre las paredes representando a los personajes de caricaturas Tigger y Tambor. La Procuraduría del Distrito Federal presume que desde 2001 El Caníbal de la Guerrero quería tener otro hijo, sin embargo nunca lo pudo lograr.

Según el perfil criminológico realizado por la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, José Luis Calva Zepeda presenta un trastorno de personalidad que lo convierte en un peligro para la sociedad, se le califica como seductor y manipulador, así como de egocéntrico e intolerante.

Otro rasgo que llama la atención es el hecho de que, aunque no asiste a oficios religiosos, se cree un elegido de Dios.

En varias de sus obras, como Instintos caníbales o Réquiem por un alma en pena, José Luis Calva Zepeda finalizaba con las siguientes palabras: “Dedico estas palabras a la creación más grande del universo (que soy yo)”.

Los expertos consideran que esta actitud podría ser un mecanismo de defensa creado por la mente del asesino para no sentirse tan vulnerable ante la sociedad. Ejemplo de esto son también parte de sus declaraciones hechas en el Hospital de Urgencias Médicas de Xoco, donde permaneció internado.

En ellas asegura que fue Dios quien lo salvó de la muerte, luego de que se arrojara al vacío desde un cuarto piso para huir de la policía. Luego intentó escapar a pie, pero fue atropellado por un taxi.

Otro indicio de su fijación con la figura de “Dios” queda expuesto en uno de los muros del departamento de Mosqueta, en el que El Caníbal trazó a mano con lápiz una representación de la Última Cena de Jesucirsto.

Cuando los investigadores le cuestionaron el hecho de que sólo dibujó los platos, sin los apóstoles, y al centro una silueta humana con los brazos extendidos, Calva contestó que representaba la última cena y que los apóstoles estarían representados por los comensales que se sienten a su mesa.

Según los expertos, el dibujo y la explicación ofrecida revelan que Calva Zepeda llegaba incluso a pensar que él era un dios.

Los analistas refirieron que este tipo de actitudes son normales en un asesino serial, quienes en muchos casos afirman que platican con dios o con el diablo.

Por otra parte, en el departamento de Calva Zepeda también se encontraron varias figuras religiosas “tipo calendario de cartera”, con las cuáles realizaba conjuros y limpias.

Además, destaca su obsesión con la limpieza espiritual y física. El Caníbal de la Guerrero se lavaba los genitales varias veces al día, antes de tener sexo y después, e incluso al llegar a su casa.

También refiere que les hacía limpias con alcohol y diversas hierbas a sus parejas sentimentales para quitarles los pecados.

 

Relacionan a Calva con cinco asesinatos

Aunque hasta ahora sólo se procesa a José Luis Calva Zepeda por un asesinato en el Distrito Federal y se le investiga directamente por otro cometido en territorio del Estado de México, se le relaciona con al menos otros tres homicidios.

En 2004, fue encontrado en un panteón de Chimalhuacán, Estado de México, el cuerpo desmembrado de Verónica Consuelo Martínez Casarrubia, con quien El Caníbal de la Guerrero tuvo una relación sentimental.

Por este caso, el Ministerio Público mexiquense ya tiene abierta una averiguación previa en la que se menciona a Calva.

Dos años después, en diciembre de 2006 y también en el Estado de México, fue ubicado el cuerpo decapitado de una mujer, quien hasta la fecha no ha sido identificada y cuyos restos aparecieron diseminados en los municipios de Texcoco, Chimalhuacán y Ecatepec.

En ese mismo periodo, fue hallado en la delegación Gustavo A. Madero el cadáver una mujer desmembrado en 15 partes, la cabeza tampoco fue encontrada.

Además, en febrero de 2007, en la zona de Tlatelolco, se encontró el cuerpo descuartizado de una sexoservidora sólo conocida como La Jarocha.

La última de las víctimas de Calva Zepeda fue Alejandra Galeana Garabito, de 32 años de edad, cuyo cuerpo fue encontrado mutilado en el clóset del departamento que alquilaba en la calle de Mosqueta, colonia Guerrero, y al que acudieron policías judiciales el 8 de octubre pasado para buscar a la mujer, dos días después de que fuera reportada su desaparición.

Se presume, que al menos en el caso de Alejandra Galeana, el asesino probó su carne, luego de que en el lugar de los hechos se encontrara una pierna de la mujer en refrigeración y en la estufa carne humana cocinada tomada del antebrazo del cadáver.

Además, en la mesa del departamento se halló un plato con la misma carne, un limón exprimido, una sopa Maruchan y salsa Valentina.

A José Luis Calva también se le relaciona con dos averiguaciones previas por abuso sexual contra dos niñas, así como con el asalto a un cuentahabiente y otros hechos delictivos menores.

 

La ruta

Con el hallazgo de un cadáver mutilado en el departamento de José Luis Calva Zepeda, inició una de las indagaciones policiacas más seguidas:

21 de octubre.- Juan C. Monroy se declara cómplice de Calva en el asesinato de una mujer en el Estado de México, en 2004.

11 de octubre.- Ingresa al hospital Xoco por las heridas sufridas en su fallido escape.

27 de octubre.- El indiciado escucha las acusaciones en su contra y se reserva su derecho a declarar.

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