Mezcla de poder entre demócratas y republicanos
Carmen Álvarez
El republicano Richard G. Lugar, quien ha sido presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y un profundo conocedor de los temas de seguridad en México, está siendo barajado en los círculos políticos de Washington como el posible Secretario de Estado del candidato demócrata Barack Obama.
Larry Birns, director del Council on Hemispheric Affairs, un centro de estudios privado, confirmó a Excélsior que no se descarta que el senador Lugar ocupe ese puesto si Obama hace valer su popularidad en el conteo oficial de los votos el 4 de noviembre.
“Lugar es un hombre de peso y de sustancia que frecuentemente participó en iniciativas bipartidistas cuando fue presidente de dicho comité”, dijo Birns.
Agregó que este senador de Indiana ha mantenido una larga y respetuosa relación de años con Joe Biden, el candidato demócrata a la vicepresidencia, quien actualmente encabeza el caucus para el control internacional del tráfico de narcóticos.
“Es bastante moderado en asuntos latinoamericanos, incluyendo a Cuba”, agregó Birns.
En junio del 2007, Lugar llenó los titulares de la prensa al declarar que la estrategia de Bush en Irak no funcionaba y que EU debía reducir el papel militar que juega en ese país.
Lugar coincidió así con el tono de un discurso que Obama pronunció en 2002 al calificar el plan Bush de invadir a Irak como una medida estúpida y precipitada que no tomaba en consideración los costos en sufrimiento y pérdida de vidas.
Lugar emerge también como un profundo conocedor de los problemas de México con el crimen organizado pues en su calidad de ex presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado elaboró un informe de 130 páginas sobre la Iniciativa Mérida, The Merida Iniciative: Guns, Drugs and Friends, del que entregó una copia a Biden y a Obama.
Entre los puntos más destacados del documento, figura su propuesta de frenar el tráfico ilegal de armas de Estados Unidos hacia México, a un ritmo promedio de dos mil armas por día.
Lo que en cifras desagregadas se tradujo en el ingreso ilegal a México de mil 221 armas de asalto tipo DRC con 202 mil 237 municiones; dos mil 342 armas de asalto tipo OC con 447 mil 441 municiones; de 528 granadas y 830 armas cortas DCR, de diciembre del 2006 a noviembre del año pasado.
“Con frecuencia esas armas se compran legalmente en exhibiciones principalmente de Arizona y de Texas”, dice el reporte.
El documento elaborado con el apoyo de Carl Meacham, el principal asesor de Lugar para asuntos latinoamericanos, propone un plan frenar el tráfico de rifles de 50 milímetros, granadas y de lanzagranadas que usan los paramilitares al servicio del crimen organizado.
También alerta sobre el tráfico de drogas duras a Estados Unidos: 12.7 toneladas de heroína fresca, un aumento de 58 por ciento en la producción con respecto a 2005.
Y es en este punto donde los politólogos de ambos lados del Río Bravo emitieron sus criticas a las propuestas de Lugar:
El Centro de Estudios Espinosa Yglesias que examinó la conveniencia de tener a Obama o a John McCain en la Casa Blanca recordó que la clase política estadunidense sólo parece dispuesta a enfrentar el problema del narcotráfico desde la perspectiva de la oferta, pero no de la demanda de los consumidores (que en Estados Unidos conforman el mercado más grande del mundo para los narcóticos).
“No puede, ni quiere, referirse al problema de la demanda existente”, estimaron siete académicos que hicieron dicha evaluación.
Un desequilibrio en la relación bilateral que Larry Birns del Council on Hemispheric Affairs enmarcó en términos más terrenales:
“Si Estados Unidos con toda su riqueza, con toda su tecnología y el tamaño considerable de su milicia es incapaz de impedir el suministro de drogas. ¿Cómo puede esperar que México, Bolivia, Perú, Colombia, etc., ayuden a evitar el paso de las drogas?”
Por otra parte, Mark Weisbrot, director adjunto del Center for Economic and Policy Research de Washington, puso en la mesa de discusión la posibilidad de que la crisis económica de Estados Unidos se traduzca en un recorte al financiamiento del Plan Mérida y de otros programas de ayuda estadunidense a América Latina.
Un tema que llevó al Centro de Estudios Espinosa Yglesias a la conclusión de que una mayoría demócrata en el congreso sería más benéfica para nuestro país y haría más fácil para el candidato demócrata la renovación de la Iniciativa Mérida para el siguiente año.