SÁBADO 21 de noviembre del 2009

“Los libros de texto deben incluir el 68”

Virginia Bautista

Es indispensable un “registro justo” del Movimiento Estudiantil de 1968 en los Libros de Texto Gratuitos, pues una lucha social con 40 años de trascendencia “tiene a su alcance una gran herencia educativa, que sólo puede llegar a la conciencia a través de los libros”, afirma Carlos Monsiváis.

“No se puede seguir entregando todo a la buena fe de las conmemoraciones. Se necesita que el 68 esté en el proceso explicativo que cada nación tiene de sí misma y para mí este proceso se localiza en los Libros de Texto, por eso su inclusión es ahora una exigencia”, dice en entrevista el cronista.

El también ensayista, quien acaba de publicar El 68. La tradición de la resistencia (Era), señala que el gran pendiente del “acontecimiento social, cultural y político más connotado de la segunda mitad del siglo XX mexicano” es la implantación de la justicia en todo. “México es un país fundado en la desigualdad y mientras eso no se vaya acotando no se podrá avanzar”.

Quien en 1968 con 30 años de edad trabajaba en Radio UNAM, donde tenía el programa El cine y la crítica, destaca que en ese año da comienzo, y en forma multitudinaria, la defensa de los derechos humanos en el país.

“Si se revisan los puntos del pliego petitorio, se evidencia que todos (los puntos) tienen que ver con los derechos humanos: el retiro de los granaderos; que termine el delito de disolución social, porque estaba destinado a la represión; castigo a los responsables; indemnización a las víctimas; libertad a los presos políticos. No son demandas ideológicas, sino derechos humanos. El pliego fue muy racional, perfectamente atendible, y sólo rechazable desde la perspectiva de una autoridad que no quiere saber de autocríticas”, explica.

Las críticas al autoritarismo presidencial fue otro de los legados importantes de ese simbólico año, prosigue el escritor de 70 años. “Actualmente se ha reducido el autoritarismo presidencial, pero no el de la clase gobernante. Hicieron lo que quisieron con el Fobaproa, qué ha pasado con todos los empresarios defraudadores, con lo del IPAB –otro de los grandes saqueos–, con lo de Acteal.

“La impunidad prosigue. Si bien el presidencialismo está desecho y ya la impunidad presidencial por lo menos sufre los acosos de una crítica que se multiplica, la capacidad de la sociedad de rectificar rumbos desastrosos es mínima y a ratos inexistente”, añade.

El autor de Días de guardar, sobre el 68, y Los rituales del caos aclara que este movimiento fue lo opuesto a una cultura juvenil, la dominante en ese momento. “No son jóvenes que se han profesionalizado como jóvenes, sino jóvenes que quieren ser ciudadanos. Pueden tener los gustos que quieran y hacer lo que quieran, pero si se trata de su función social tienen que ser ciudadanos, porque la palabra jóvenes no expresa nada”.

El entonces coordinador del suplemento La cultura en México, ante la ausencia del periodista Fernando Benítez y el poeta José Emilio Pacheco, destaca la “estimulante respuesta masiva” de los artistas e intelectuales en apoyo a la lucha. “El primer manifiesto lo firman Juan Rulfo, Jaime Sabines, Margo Glantz, Vicente Rojo, Manuel Felguérez, José Luis Cuevas y Lilia Carrillo, entre otros”.

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