Stanley Jordan virtuso y ambientalista
Gabriel Medina Arenas
Francamente preocupado por el medio ambiente y el calentamiento global, el virtuoso guitarrista de jazz Stanley Jordan, quien tocó el viernes pasado en la Sala Carlos Chávez y ofreció una master class en la Academia de música Fermatta, compuso las canciones contenidas en su disco más reciente State of nature, de 2008.
“Estuve de vacaciones en varios lugares maravillosos e importantes para mí, pero además de belleza vi mucha destrucción y las lamentables huellas que deja el ser humano en todo lo que toca. Quise reflejar esa preocupación en mi disco. Estuve por ejemplo en la Bahía de Santa Cruz, en California, donde acostumbraba mucho a ir de niño con mis padres. Pero hoy es diferente, hay demasiadas focas, delfines, leones marinos y ballenas. Para los turistas está bien, porque se toman fotos con ellos, pero al hablar con expertos me dijeron que lo que sucede es que hay una sobrepoblación de estos animales, porque se están derritiendo los polos y entonces emigran a otros lugares con más comida, donde además pueden reproducirse. Esto es culpa del ser humano, la contaminación está ocasionando que el calentamiento global sea cada vez más grave”, explicó.
Jordan, quien ha trabajado con jazzistas de la talla del trompetista Dizzy Gillespie y el trompetista, pianista y productor Quincy Jones (Michael Jackson, Miles Davis, Frank Sinatra y Ray Charles), estudia una maestría en musicoterapia en la Universidad Estatal de Arizona.
“Desde muy joven me di cuenta del poder curativo de la música. Por ejemplo cantar o tocar un instrumento de viento como el saxofón ayuda a personas con problemas respiratorios y asma, la batería es un muy buen ejercicio para casi todo el cuerpo y además es un buen auxiliar para la coordinación sicomotriz. La música ayuda a la gente a expresar sus emociones, a unirla con otros, a la memoria, a organizar su mente y hasta a personas con síndrome de Down”, afirmó el hombre de 49 años.
Unos 60 estudiantes y ex alumnos de la Academia de Música Fermatta, de donde surgieron talentos como Natalia Lafourcade, Liquits, y Ximena Sariñana, pudieron recibir consejos de Jordan, quien les enseñó, entre otras cosas, su famosa técnica de “tapping” (tocar las cuerdas con los dedos como si fueran martillos, en vez de rasguearlas) a dos manos, que desarrolló gracias a que antes era pianista. Otros exponentes del tapping en la guitarra, pero a una mano, son Eddie Van Halen, Steve Vai y Joe Satriani.
La música ayuda a la gente a expresar sus emociones, a unirla con otros, a la memoria, a organizar su mente y hasta a personas con síndrome de Down.”