Una familia acumula odio
Andrés Guardiola
LEÓN. El rechazo del alcalde esta ciudad, Vicente Guerrero Reynoso, a las recomendaciones de la Procuraduría de los Derechos Humanos de Guanajuato (PDHG) por el caso de Jesús Armendáriz Saldaña, no sorprendió a la madre del presunto asaltante muerto la noche del 26 de octubre de 2007, pero sí provocó un profundo rencor en ella.
“La verdad, la verdad, no sé ni qué decir. Al final, una disculpa no hubiera resuelto ya nada. Una disculpa no creo que sea suficiente… Es que no sé ni qué decir, pero la verdad que no me sorprende”, expresó la señora María Elena Saldaña Muñoz.
En entrevista, opinó que cuando se trata de errores que comete el gobierno, “entre ellos mismos se tapan”, pero cuando la falta es cometida por un ciudadano de clase baja, en él recae todo el peso de la ley. “Lo que se está viendo no es justo y, la verdad, no reconocen la forma brutal de cómo acabaron con mi hijo. A los que tienen dinero los tratan de lo mejor, y a los que tienen bajo nivel los tratan… ¿cómo lo trataron? De lo peor, lo aplastaron, se divirtieron”.
Y es que la negativa del presidente municipal de esta ciudad a acatar las recomendaciones que le hiciera el ombudsman Manuel Vidaurri Aréchiga, también ha enardecido a toda la colonia Ampliación San Francisco, dentro del cinturón de miseria que se ubica en el sur de esta ciudad.
“Acabo de ver la televisión con las palabras de ese hombre (el presidente municipal leonés) y se mira tan cruel que, se lo juro, yo jamás volvería a votar por él”, prometió la madre de dos menores de edad.
La señora recibió a Excélsior en su hogar, acompañada de sus hijos Juan Carlos y Fátima Karina, quienes lamentaron lo ocurrido a su hermano.
Luego de darse a conocer el video en el que se mostraba la agonía de Armendáriz Saldaña, la señora aseguró que el joven había logrado comunicarse vía teléfono celular con una tía, de quien se despidió y le anunciaba lo que le había ocurrido.
“Háblale a mi mamá. Dile que me apañaron allá en Villa de las Flores, que al rato voy, que me espere”, habría dicho el joven durante la conversación con su familiar.
De acuerdo con la tía de la víctima, durante la conversación escuchó que este gritó: “¡Ya párale, güey, ya párale! ¡ya me diste un cuetazo en el cuello!”.
Para la señora Saldaña Muñoz, este hecho es una prueba de que su hijo podría haber sobrevivido, en caso de haber recibido atención médica, pero los policías que lo habían lesionado optaron por dejarlo morir.