Una década de música y escena en la UNAM
Patricia Cordero
Realizar más coproducciones con otros países, promover residencias artísticas en México y ganar mayores espacios, son los retos que enfrenta el Festival Internacional Música y Escena a diez años de haber surgido, a decir de su directora Ana Lara.
La compositora planea que, a partir de 2009, artistas de otros países puedan pasar temporadas en México, para estar presentes en todo el proceso creativo de sus obras, desde la concepción hasta el montaje.
Además, dice que está en pláticas con la Secretaría de Cultura del DF para poder llevar las puestas en escena a espacios públicos más grandes.
“Me gustaría que pudiéramos hacer circuitos nacionales e internacionales, para que nuestro trabajo tenga una vida más larga, y que más gente pueda disfrutarlo”, afirma.
Lara eligió para la edición de su décimo aniversario cinco espectáculos que vinculan a disciplinas como el teatro, las artes plásticas y la danza con la música, siguiendo la pauta que han marcado desde hace una década.
“Ha cambiado. En el primer año hicimos un experimento para ver cómo iba a reaccionar la gente y poco a poco ha ido creciendo, no sólo el formato, sino la capacidad de abrirnos a otras experiencias, disciplinas y propuestas. El siglo XXI es de la interdisciplina y naturalmente iba hacia allá el arte”, considera.
El festival, que se realizará del 23 de agosto al 7 de septiembre, tiene como sede la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario de la UNAM, además del Teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes (Cenart).
Tres de las obras son coproducciones creadas especialmente para este encuentro, como Il cielo sulla terra, en la que participan Italia, Francia, Alemania y México.
Esta puesta en escena, que aborda el papel del arte en la política, es un claro ejemplo de lo que el Festival Internacional Música y Escena ha venido realizando desde que comenzó, al reunir video, danza, música en vivo, y niños y adultos como actores.
Luego viene Petrushka, de Igor Stravinsky, y Cuadros de una exposición, de Modest Mussorgsky, coproducción con Francia y Rusia, en la que la plástica se hace presente, con la invitación a una decena de artistas visuales para crear las marionetas que participan en el montaje.
Entre ellos están Magali Lara, Manuel Ahumada e Iker Vicente, quienes donaron su trabajo para la realización de esta obra, en la que participa el célebre pianista Mikhail Rudy.
Para los niños, está la puesta en escena Se busca familia, una comedia creada por Berta Hiriart con música de Eugenio Toussaint, que plantea como válido cualquier formato de familia.
La tercera coproducción es Fragmentos de Kafka, un espectáculo multidisciplinario en el que participan Bélgica y Argentina, con música de György Kurtág y textos del propio Franz Kafka, que invitan a sumergirse en su universo.
El ciclo se cierra con Lwáza, un espectáculo de tambores y danzas africanas que viene de Québec, Canadá, bajo la dirección de la coreógrafa y compositora Zab Maboungou.
El Festival Internacional Música y Escena cuenta con un presupuesto de casi 5 millones de pesos, aportados por la UNAM, el Cenart, las embajadas de los países participantes y la iniciativa privada.