Caníbal se dice adicto y enfermo emocional
Filiberto Cruz
Poco antes de que José Luis Calva Zepeda se presentara ante la rejilla de prácticas del Juzgado 21 de lo Penal, ubicado en el Reclusorio Oriente, para rendir su declaración preparatoria por el presunto homicidio de su novia, Alejandra Galeana, un hombre moreno llamó la atención de los medios de comunicación presentes en el lugar, para que atestiguaran la conversación que, telefónicamente, sostenía con una funcionaria del penal.
–¿Sandra? –dijo– ¿Tienes ahí al Caníbal? ¡Pásamelo!
El sujeto aguardó unos segundos y, luego, cuando al parecer Calva Zepeda ya se hallaba al otro lado de la línea, renudó la conversación:
–¿Ya tienes abogado?... No importa el dinero, lo hago por humanidad... ¿Te sientes culpable?
Minutos después, cuando la diligencia iniciaba, ese sujeto moreno habría de presentarse como Humberto Guerrero Plata, abogado defensor de El Caníbal de la Guerrero, quien pidió un momento con su representado para darle indicaciones sobre lo que debía hacer.
En el lugar también se hallaba Miguel Ángel Mancera, subrocurador de Procesos de la Procuraduría Justicia del DF, a la espera de lo que tuviera que declarar el inculpado.
“Sí quisiera hablar, pero no coordino bien mis ideas”, fueron las palabras con las que José Luis Calva Zepeda enfrentó el inicio del proceso penal que, en su contra, se emprendió por uno de los tres asesinatos que, hasta ahora, se le atribuyen.
–¿Y aún así quiere rendir su declaración preparatoria? –le inquirió el juez.
–No.
De esta forma, el hombre de 38 años, acusado de asesinar a su pareja sentimental para luego someter su cadáver a actos de mutilación y antropofagia, se acogió al artículo 20 Constitucional, el cual garantiza a cualquier procesado el derecho a reservarse su testimonio.
Antes, el impartidor de justicia le había informado que en su contra se alzaban acusaciones por homicidio y faltas a la norma de inhumación, exhumación y respeto a los restos humanos.
El proceso judicial fue rematado por el abogado defensor, quien pidió que a su cliente le fuera duplicado el tiempo legal para reunir pruebas en su favor, de tal forma que a partir de hoy el juez tendrá seis días para decidir si dicta o no auto de formal prisión en contra de Calva Zepeda.
Sin embargo, con la negativa a declarar no quedaban sellados los labios del sujeto que solía vender pasquines con coplas de su autoría en plazas públicas. De rendir sus datos generales no pudo salvarse.
Visiblemente nervioso, Calva Zepeda se declaró físicamente enfermo, presa de la drogadcción, el alcoholismo y de problemas sicológicos.
Una hora duró el primer capítulo del proceso judicial emprendido contra El Caníbal de la Guerrero, un legajo que no termina de crecer. De hecho, en el Estado de México ayer fue abierto un nuevo expediente en su contra, por su posible participación en el asesinato y mutilación de una mujer en Texcoco, lo cual, de comprobarse, constituiría el segundo homicidio en el que se le involucra en territorio mexiquense, y en el cuarto en su contador personal.
Fue capturado tras intentar eludir a la policía que indagaba la muerte de Alejandra. Saltó del balcón de su casa, pero su huída terminó al ser arrollado
Sí quisiera hablar, pero no coordino bien mis ideas.”
josé luis calva zepeda, presunto homicida con fines de antropofagia.