El reto de México, eficiencia energética
Diana Fernández
En la búsqueda del uso inteligente de las fuentes energéticas hay dos elementos a trabajar y así lograrlo, estos son la oferta y la demanda, indica Gabriela Elizondo, especialista senior de Energía del Banco Mundial (BM).
Por ello, en México los programas de eficiencia energética que desarrollan los diferentes sectores y que tienen como objetivo combatir los efectos del cambio climático, cuentan con el apoyo del organismo, anota.
En el caso de la oferta, dice, se debe tomar en cuenta la seguridad energética, es decir, contar con las fuentes generadoras para abastecer las necesidades del país; respecto de la demanda, se requiere un mayor trabajo para garantizar el uso eficiente de esas fuentes.
En entrevista con Excélsior, Elizondo asegura que las diferentes iniciativas lideradas por la Secretaría de Energía (Sener), la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y el Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica (Fide) son muestra clara de que México ya está tomando acciones para un uso más responsable de los diversos combustibles, así como combatir el cambio climático.
Aunque reconoce que en los diferentes proyectos en marcha sobre eficiencia, presentan tres barreras fundamentales, las cuales, dificultan el desarrollo de políticas en el mundo y en el país.
Esas tres barreras a enfrentar son la capacitación, porque “hasta qué punto sabemos y estamos educados para saber qué se necesita”; otra es en el ámbito económica y finalmente una de carácter organizacional, anota Elizondo.
Para la experta, si no hay capacitación técnica y fondos disponibles en tecnología de ahorro energético, debe trabajarse para resolver cada una de estas barreras.
“Otro punto es cómo estructurar un programa y cómo se instrumenta. Internacionalmente la barrera más grande, por ejemplo de China, Brasil e India es la cuestión institucional y organizacional, es difícil porque conlleva una capacitación técnica profunda y un cambio de actitud”, recalca.
Ejemplifica cómo México ha ido derribando las barreras a través del impulso que la CFE junto con el Banco Mundial le dan al uso de la energía termosolar a través de concentradores cilíndrico-parabólicos.
Con esta tecnología, apunta, la Central de Ciclo Combinado Mexicali II, se produce calor y luego vapor, al incrementar la potencia de éste último en 30 megavatios, a la hora de máxima insolación.
Otro de los proyectos en el país para lograr ahorros de energía encaminados a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, es la sustitución de sistemas de enfriamiento de aire para las industrias y los hogares, agrega. Ese plan, vigente en varias localidades del país, lo desarrolla el Fide con el apoyo del Banco Mundial.
Así, a través de la diversificación de las fuentes, el país contribuirá a la seguridad energética, aunado a ello, la experta reafirma la idea de que México reducirá sus emisiones dióxido de carbono (C02).
Del trabajo de investigación Financing Energy Efficiency: Lessons from Brazil, China, India, and Beyond, de Bob Taylor, economista del sector Energía del BM, Gabriela Elizondo asegura que aquellos que más deben preocuparse por fortalecer los planes de eficiencia son esas economías emergentes.
En tanto, el autor dice que esas naciones doblarán su uso energético, por lo tanto, se incrementarán las emisiones de gases de efecto invernadero en menos de una generación humana (antes de 2030).
El mejoramiento en función de los costos podría bajar el uso de energía, al menos en 25 por ciento y las tecnologías avanzadas frenar su demanda diez por ciento antes de 2030. Según el autor, antes de ese año, serán responsables de 42 por ciento del aumento en la demanda energética global.
Elizondo apunta que México, podría aprender de los aciertos y errores de Brasil mediante el uso de biocombustibles.