DOMINGO 22 de noviembre del 2009

Disenso PRI-PAN confirma cirugía mayor a la reforma

Leticia Robles De La Rosa

Los cuatro puntos que constituyen la columna vertebral de la iniciativa presidencial para reformar Petróleos Mexicanos (Pemex) no lograron el consenso del PRI, pese a los esfuerzos gubernamentales y panistas.

Estas cuatro aristas concentran la “cirugía mayor” anunciada por el tricolor, y en Acción Nacional observan cómo se desdibuja el planteamiento original para abrir más áreas de la industria petrolera nacional a la participación del sector privado.

Las refinerías-maquiladoras, ductos y almacenes privados; los contratos sin licitación y la autonomía de gestión de Pemex a 11 años no van, anuncia Francisco Labastida Ochoa, presidente de la Comisión de Energía del Senado y uno de los negociadores de la reforma petrolera.

Sí habrá contratos incentivados o de premio para regular la participación del sector privado, pero se centrarán en empresas nacionales y se les quitará la discrecionalidad, para frenar el contratismo, a partir de una nueva redacción, agrega el priista en entrevista con Excélsior.

Aclara que no habrá destierro del sector privado en la industria petrolera, pero de ninguna forma el capital privado podrá entrar a Petróleos Mexicanos.

Las diferencias del PRI con el PRD, acepta, se concentran en los contratos incentivados y la separación de Pemex y Hacienda; con el PAN, las diferencias están en cada una de las cinco iniciativas enviadas al Senado, pero las irreconciliables están en la Ley Reglamentaria del artículo 27 Constitucional.

El PRI va por empresas estatales o filiales para realizar la refinación en el país, explica Labastida Ochoa.

El 27 de mayo pasado, el ex director general de Pemex, Francisco Rojas, informó durante su participación en el foro del Senado que una filial de Pemex es la Compañía Mexicana de Exploraciones, SA de CV; de acuerdo con información de esta empresa, 60 de su capital es del gobierno mexicano y el 40 restante pertenece a la empresa francesa Schlumberger.

Juan Bueno, senador del PAN y ex director de Pemex Refinación, se pregunta “¿para qué creamos una empresa paraestatal más, mejor que lo haga Pemex directamente?”.

Otro punto de disenso fuerte es el referente a ductos y almacenamiento de hidrocarburos, pues para el PRI es un asunto de seguridad energética y no pueden estar en manos privadas, ya que se abre el riesgo de que los privados puedan abusar de esta asociación; el PAN argumenta que se crearían los mecanismos legales para evitar esos excesos, a fin de garantizar precisamente la seguridad energética.

De acuerdo con la información obtenida con legisladores panistas involucrados en la negociación entre el PRI y el PAN, ante el rechazo abierto del tricolor para permitir que el sector privado sea dueño de refinerías y maquilen gasolina a Pemex, en Acción Nacional se aceptó esa posición, pero insisten en que los empresarios puedan ser socios.

“Pemex puede construir una refinería, no hay duda, tiene dinero para hacer una refinería, porque a final de cuentas se consigue financiamiento de las Afores o en el mercado, el problema es que necesitamos hacer cuatro o cinco refinerías en los próximos 10 años.

“La pregunta es si Pemex tiene capacidad para hacerlo. Yo particularmente pienso que para hacer de un golpe cuatro o cinco refinerías Pemex no tiene capacidad, sí hay que hacer una o dos, quizás, pero no cuatro o cinco que son las que necesitamos para empezar a exportar producto con valor agregado y dejar de importar gasolinas. Hacer una empresa espejo sí está bien, pero para qué hacemos un espejo, que las haga Pemex, no hay ningún problema”, precisa Juan Bueno.

Francisco Labastida explica la posición de su partido ante la autonomía financiera de Pemex.

“Cuando se dice que Pemex no está dentro del presupuesto, no se dice que Pemex no pague impuestos y derechos; o sea, Pemex seguiría pagando las contribuciones que la Ley Federal de Derechos le establece, y en este sentido, la renta petrolera quedaría a disponibilidad de la nación y para los beneficios de apoyar la educación, la salud, la construcción de infraestructura del país, estados, municipios, etcétera.

“Lo que plantea la iniciativa del Presidente es darle a Pemex desde el principio la facultad de que haga transferencias dentro de su presupuesto. Qué significa esto, que el monto total de gasto se lo plantearía Hacienda, quedaría incluido dentro del presupuesto, pero no le tendría que autorizar si construye un tubo, si perfora un pozo.

“Es un techo y, dentro ese techo, él puede decidir y distribuir en qué lo hace, que es lo fundamental. Entonces se busca un equilibrio entre lo macroeconómico y el funcionamiento microeconómico de la empresa. Hasta ahí nosotros estamos de acuerdo.

“Sucede que la iniciativa presidencial establece la autonomía a 11 años, para que pueda utilizar sus recursos excedentes, propios de la empresa, que los tiene en su tesorería, que son superiores a los 300 mil millones de pesos. Nosotros planteamos que los plazos sean más cortos”, asegura.

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