DOMINGO 22 de noviembre del 2009

El beisbol mexicano está vivo

Diego Ayala

La Liga Mexicana de Beisbol (LMB) es la asociación profesional más antigua en México, pues fue fundada por unos periodistas en 1926. Tiene 82 años.

Alejandro Aguerrebere, cronista de beisbol y especialista en el tema, señala que a lo largo de ocho décadas de vida la LMB ha tenido muchos momentos positivos y negativos.

En entrevista asegura, sin temor a equivocarse, que la peor época en su historia, de la cual se siguen pagando las consecuencias, fue aquella huelga de 1980 en la Asociación Nacional de Beisbol (Anabe).

Ese episodio, recuerda, fue sin lugar a dudas “una herida mortal de la cual no se ha podido recuperar la liga, y que produjo la ausencia crónica del público. Esa huelga cambió todo el panorama y es lo que nos separa de tener una liga de calidad como la Major League Baseball (Ligas Mayores)”.

A su juicio la LMB es una liga atractiva, pero desde el punto de vista de tradición y espectáculo local. Sin embargo, no lo es a escala nacional.

A diferencia de las Ligas Mayores en Estados Unidos, donde los peloteros pueden llegar a ganar hasta más de cien millones de dólares por tres o cuatro temporadas, en Liga Mexicana los jugadores mejor pagados reciben mensualmente poco más de 100 mil pesos. Aguerrebere comenta que en México hay incluso una Academia de Beisbol, la cual constantemente surte de talento joven a los distintos equipos de la liga. Sin embargo, hay quejas de que esa “repartición” no es pareja, pues este año hay equipos con un nivel de juego ínfimo. Tal es el caso de Minatitlán, Oaxaca y Nuevo Laredo, por mencionar sólo a algunos.

Pero el beisbol mexicano puede dar mucho más. Actualmente República Dominicana y Venezuela están aportando más talento a Grandes Ligas que México, y son países que no cuentan con una liga clasificación Triple A, como la LMB.

De hecho, dice el entrevistado, ese es el debate existente hoy en día, porque la liga carece del nivel mencionado.

“No se sabe realmente si es una liga de desarrollo, es decir, semillero de talento de grandes ligas, o bien una liga que está jugando para su propia vida, una vida de espectáculo”, dice.

A decir de Aguerrebere, una muestra de que la LMB no es Triple A, es que si juega el mejor equipo de la liga contra cualquier equipo de Triple A de Estados Unidos, difícilmente le va a ganar, ya no se diga si juega contra cualquier equipo de Grandes Ligas.

“La calificación es una condición que logró Alejo Peralta, porque el nivel Triple A sí se tenía, pero no se ha podido mantener. Quizá sea hasta mejor que la LMB sea bajada a Doble A, donde está el verdadero nivel.

En cambio, la Liga Mexicana del Pacífico sí es una liga Triple A, pues no sólo juega con lo mejor de la LMB, sino con jugadores importantes de Grandes Ligas. Eso hace que el nivel sea mejor. Además es seguido por las cadenas de cable importantes como ES PN y Fox Sport.

Poco rentable
Aguerrebere dice que son realmente pocos los equipos de la LMB que se manejan con números negros. Estos son Vaqueros Laguna y los Leones de Yucatán.

Los Vaqueros, comenta, tienen un proyecto junto con la cadena de tiendas de autoservicio Soriana, para tener presencia de marca a escala nacional.

Otro equipo que funciona bien, pero es utilizado más como una plataforma publicitaria, es el de los Saraperos de Saltillo, cuyo dueño es Juan Manuel Chino Ley López, de la cadena de tiendas de autoservicio Casa Ley.

El Chino Ley es también dueño del equipo de los Tomateros de Culiacán, de la Liga Mexicana del Pacífico.

Si la liga mexicana no es rentable se debe, según el especialista, a varios factores. Entre los más importantes destacan la falta de ídolos y los constantes cambios de plaza por parte de los equipos, lo cual trae una falta de arraigo de los aficionados.

Siempre pierden

Según Aguerrebere, la mayoría de los equipos dependen sus ingresos del presupuesto estatal. Este fue el caso de los Tigres, que se fueron primero a Puebla y luego a Quintana Roo.

Carlos Peralta manda al equipo de su padre, los Tigres, a Puebla, donde el gobierno del “funcionario precioso” comenzó a apoyarlos.

No obstante estalla el escándalo de Mario Marín y Lidia Cacho y cesa la ayuda; además la gente nunca aceptó al equipo, pues en el estado ya están Los Pericos.

Peralta decide entonces emigrar a Cancún, Quintana Roo, donde al parecer el gobierno estatal no le cumplió algunas cláusulas para mantenerse allá, y se rumora su regreso al Foro Sol de la Ciudad de México.

“Sería un movimiento muy acertado, porque los Tigres siguen teniendo mucho arraigo en el Foro Sol y sería una inyección de frescura para la liga”, comenta.

Aguerrebere cuenta que existe un interés serio por parte de Wal-Mart, la cadena de tiendas de autoservicio más grande del mundo, en adquirir la franquicia de los Tigres y regresarlos al Distrito Federal.

Con este movimiento los Tigres pueden volver a ser un equipo insignia de la liga mexicana. A decir del entrevistado, la mayoría de los empresarios del béisbol en México siempre se quejan de que pierden dinero.

“Habría que preguntarles para qué quieren al equipo, si es para cuestiones fiscales, puede hasta ser benéfico perder dinero”, comenta.

 

Rescate con calidad y sin errores

Para empezar, dice Aguerrebere, debe haber en los uniformes ciertos estándares de calidad y cierta homogeneidad, como ocurre en Grandes Ligas.

En lo referente a las transmisiones de televisión y radio locales, los locutores cometen una serie de errores y emiten comentarios muy localistas.

También los ampayers cometen muchos errores que afectan el buen desempeño y el resultado del partido.

Incluso, Plinio Escalante, presidente de la liga, habló de la posibilidad de traer a México ampayers extranjeros, porque los locales están en el hoyo.

Otro de los obstáculos es la duración de los juegos, los cuales llegan a durar hasta cuatro horas. Escalante señaló que esa es precisamente una de las razones por las cuales los ejecutivos de televisión no toman el beisbol.

“Si sigue habiendo abusos por parte de los jugadores y ampayers, van a matar a la gallina de los huevos de oro”, dice tajante Aguerrebere.

Según el comentarista deportivo, los dueños de los equipos deben mejorar la promoción para atraer más personas a los estadios y ayudar así a aumentar la calidad de la liga.

“Por qué no pueden hacer otros empresarios lo mismo.

Alfredo Harp, por ejemplo, cuando compró Deportes Martí, se pensaba que iba a asociar el negocio a sus equipos de beisbol y que iban a vender souvenirs de los Diablos o boletos para ir al Foro Sol, pero no ha hecho nada.

Es un boquete. Los dueños de los equipos tienen mucho dinero para invertir, para comprar espacios en medios masivos. No lo hacen”, agrega.

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