DOMINGO 22 de noviembre del 2009

Piden reducir importación

Diana Fernández

Reducir las importaciones de granos y reactivar el sector productivo para asegurar el autoabastecimiento, son las vías para contener el impacto de la crisis alimentaria global en la economía mexicana.

Guillermo Knochenhauer, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), indicó que bajo el supuesto de que el país no sufre de desabasto, las medidas tomadas por el gobierno federal atienden más a la coyuntura que a la problemática estructural del precio de los alimentos.

El subsidio que el gobierno otorga a los alimentos, dijo, para que los precios sean más asequibles al consumidor final sólo es una parte de la solución para atender la crisis, pero por más de 25 años no se han incorporado mecanismos para mantener una seguridad alimentaria.

“El error fue haberle apostado a las importaciones de alimentos, en vez de actuar como China e India. Éstos se concentraron en el autosuficiencia de alimentos básicos.”

El que haya un mercado mundial de alimentos, apuntó, no necesariamente asegura el abastecimiento de un país.

El Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria señala en un análisis que México en 20 años pasó de la autosuficiencia a la dependencia alimentaria, lo cual pone al país en una situación débil frente a los productores internacionales.

Guillermo Knochenhauer indicó que pensar que la seguridad alimentaria depende de la capacidad de importación, es un grave error. La distribución es más barata cuando la producción es doméstica.

“La segunda razón, avalada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), es que no hay mejor estrategia contra la pobreza que la producción alimentaria. Es la que mayor impacto tiene sobre el empleo y el ingreso.”

Para el entrevistado si se lleva a cabo una reestructuración en este aspecto no habría que invertir gran parte del presupuesto en subsidios para los alimentos, los cuales pueden al largo plazo perjudicar la economía al crear un “muro de contención que no podrá sostenerse indefinidamente”.

Knochenhauer recalcó que si hubiera una producción nacional de alimentos no se dependería de las importaciones de EU y habría un mayor control sobre los precios.

De acuerdo con información de la Secretaría de Agricultura (Sagarpa) el alza en los precios del maíz —principal alimento del país— se explica por su creciente uso para producir etanol, la participación de fondos especulativos en las bolsas, la debilidad del dólar, una menor superficie sembrada en EU y la expectativa de menores inventarios.

Sergio Garcilazo Lagunes, director de Administración y Negocios Internacionales de la Universidad Panamericana, contrario a la apreciación de Knochenhauer, dijo que con la disminución de los subsidios en los alimentos se debe establecer una política de orientación a los productores agrícolas para que sean más rentables y así garantizar la producción de alimentos.

Con recursos, agregó, se puede incentivar al campo para que sea competitivo a escala intenacional.

“Al subsidiar los alimentos se distorsionan los precios y no tenemos el pecio real de éstos.”

Los expertos consideraron que hay otras medidas que no generan una carga al presupuesto y sí le darían al país seguridad alimentaria y prevenir una hambruna.

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