MARTES 24 de noviembre del 2009

El modelo de Newell

Leo Zuckermann

A Roberto Newell le gusta argumentar con los números por delante. El economista es actualmente el director general del Instituto Mexicano para la Competitividad, una organización no gubernamental y apartidista “cuyo objetivo es recomendar políticas públicas que sean factibles y que tengan un impacto cuantificable y significativo sobre la competitividad de México”. Newell participó el 26 de junio en los foros sobre la reforma petrolera en el Senado y, fiel a su costumbre, con los números por delante, presentó su postura.

Para Newell, las cuatro determinantes de la renta petrolera son el precio del bien, la cantidad producida, la inversión requerida y el momento en que se vende. Con estos cuatro factores hizo un modelo de valuación con distintos escenarios. En el escenario inercial, donde no cambian ninguna de las condiciones actuales, “el valor presente de la renta petrolera es casi equivalente al valor actual del Producto Interno Bruto (PIB)”. Pero, como la producción cae, “la contribución de Pemex al sostenimiento de las finanzas públicas también declina. La situación fiscal se hace delicada en 2012. Para esas fechas la pérdida acumulada del gobierno será alrededor de 20 mil millones de dólares. En este contexto, el hueco tendrá que llenarse con mayor deuda o mayores impuestos”.

El modelo inercial de Newell lleva a una conclusión contundente: “Actuar con lentitud y parsimonia tiene enormes costos para el país. Para que la urgencia quede clara conviene dimensionar el costo de más demoras. Cada año que pase sin reformas cuesta 100 mil millones de dólares. Mientras el debate permanezca sin resolverse, perdemos tiempo que vale oro. A los precios actuales, por cada barril que dejamos de extraer al día, dejamos de recibir 100 dólares diarios. Esto representa 36 mil 500 dólares al año por barril. Bajo estas condiciones, demorar aún más los cambios requeridos es inaceptable e irresponsable”.

Según Newell, la reforma petrolera debe sentar las bases para, por un lado, sostener la plataforma de producción de Pemex en tres millones de barriles diarios y, por el otro, reponer las reservas de petróleo hasta llegar en 2012 a una tasa de restitución de 100 por ciento. Una reforma de estas características incrementaría la renta petrolera a 117% del PIB actual equivalentes “a poner a trabajar mil 800 dólares en la cuenta de ahorro de cada mexicano”. Además, se resolvería la crisis fiscal que se avizora para 2012, se fortalecería la balanza de pagos, Pemex tendría la solvencia para pagar la deuda que debe y se elevaría la tasa de crecimiento de la economía en alrededor de un punto porcentual. En conclusión, Newell recomienda que el Congreso apruebe la minirreforma propuesta por el gobierno como un “primer paso fundamental para modernizar el sector energético”.

En un artículo de esta semana en Proceso, Jenaro Villamil reporta que son “agentes de trasnacionales los que avalan la propuesta calderonista” de reforma petrolera. Menciona que Newell trabajó para la consultora McKinsey. También dice que Adrián Lajous, ex director general de Pemex (quien también participó en el foro petrolero del Senado con una de las mejores ponencias), es actualmente miembro del directorio de Schlumberger y asesor de McKinsey. Los datos son correctos. ¿Y qué tienen de malo? ¿Acaso su historia laboral los descalifica para dar una opinión objetiva? Por el contrario. Yo trabajé unos años en McKinsey y puedo asegurar que si algo se aprende en esta empresa es que las recomendaciones tienen que estar sustentadas por análisis empíricos. Que los números hablen. Como los que presentó Roberto Newell en el Senado.

©Derechos Reservados Periódico Excélsior, S.A. de C.V., 2007. Bucareli No. 1, Col. Centro. C.P. 06000 México, D.F. Tel. + 52 (55) 5128 3000. Diseñado por Excélsior