SÁBADO 21 de noviembre del 2009

El inconsciente que está arriba de Dios

Carlos Barrón

Edgardo Patón Bauza tiene una vena canalla, porque se sintió cobijado por Rosario Central cuando inició su carrera como entrenador en 1998.

Fue heráldica del club al que le legó como defensa central más de 80 goles y de paso, es el máximo goleador de la institución en el Clásico más pasional para muchos conocedores del futbol, el Rosarino contra Newell’s.

A las puertas de ser campeón de la Copa Libertadores con el modesto Liga de Quito, un amigo le ha dicho que es un inconsciente por no valorar la cosmética creación de su trabajo.

“No es lo mismo llegar a una final de Copa Libertadores con Liga de Quito que con Sao Paulo o Boca, es más difícil, pero estoy satisfecho y orgulloso”.

Sin embargo, pase lo que pase, la gente ya le ha colocado un peldaño por encima de Dios: “No, no me dejo llevar”, dice entre risas: “usted sabe cómo son los hinchas, hoy dicen que estoy arriba de Dios pero son los mismos que pedían que me fuera cuando nada nos salía bien”, afirma en la concentración del equipo.

A Bauza se le enredan los recuerdos con los pensamientos. Todavía vibra en su memoria la partitura futbolística que le dieron a un equipo como el Fluminense, que resultó ser el mejor de la Copa Libertadores y al que barrieron con 4 goles en un tiempo.

Pero su corazón canalla lo reubica siete años atrás, cuando dirigía a este equipo y Cruz Azul le puso el pie en las semifinales.

“Esto que me sucede ahora hubiera querido que me pasara en esos años. Quedé muy frustrado después de perder con Cruz Azul; fue el último partido que dirigí. Había cumplido tres años de técnico y tenía una ilusión terrible.

“Lo bueno de mi equipo, la Liga, es que hasta ahora ha sabido sortear rivales muy peligrosos desde la fase de grupos como Arsenal, Libertad de Paraguay y Fluminense. Después nos tocó Estudiantes, San Lorenzo que gastó mucho en refuerzos y para variar, el América”, menciona sin contratiempos a la hora de recordar que este momento le asalta en la mejor madurez de su carrera, con una tranquilidad pasmosa antes de meterse al Maracaná.

El tiempo para Bauza es lentamente sabio. Si una vez un equipo mexicano le quitó la posibilidad de llegar lejos, le recompensó con la misma equivalencia. El Patón eliminó a un cuadro azteca como para llegar a la primera aduana de su sueño: la final.

“Son siete años, estoy más sereno en la toma de decisiones. En aquel año Cruz Azul era más equipo que Central.

“Ahora contra América, Liga estaba un escalón arriba”.

Después es otra historia. “Antes de salir del vestidor lo último que les diré a mis jugadores, como fue lo que les dije en el primer partido, es que no se traicionen, que no cambien su forma de jugar”. Entonces ya vendrán los bonos altos, los elogios y contratos. Ha desistido de una fuerte oferta de Rosario Central por repatriarlo, pero es un hecho su partida de Ecuador, pues Liga no podrá retenerlo.

Sin embargo, la herencia a estos jugadores hasta hace seis meses ignorados es sublime. Caso concreto, Guerrón, traspasado al Getafe por cuatro millones y medio de dólares.

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