MARTES 24 de noviembre del 2009

Vuelven a cubanos mina de oro

Georgina Olson

Diez mil pesos es la cantidad que hasta noviembre del año pasado pagaba un migrante cubano indocumentado como multa para asegurarse de que le darían “el oficio de salida”, con el que era liberado de la estación migratoria; después tenía 30 días para dejar el país. Pero, de acuerdo con abogados especializados, durante años las autoridades de las estaciones migratorias han visto a la migración cubana “como un negocio”, pues en realidad a ellos no les corresponde cobrar la multa y no existía sustento legal para fijarla en 10 mil pesos.

“Técnicamente, siendo muy legalistas, Migración no está autorizado para establecer esa multa; ésta es el perdón de la pena. Sin embargo, Migración aplica dentro de su esfera de competencia esa multa, porque considera que es la única forma que tiene para sancionar a los migrantes, aunque sea una multa que a ella no le sea permitido establecer”, dijo a Excélsior Elba Coria, subcoordinadora del Área de Defensoría de Derechos de la ONG Sin Fronteras.

Y cada vez son más los cubanos que atraviesan territorio mexicano para llegar a Estados Unidos tratando de esquivar a la Guardia Costera estadunidense. De acuerdo con el Departamento de Estado, el año pasado entraron por Florida cuatro mil cubanos, mientras que por la frontera con México pasaron alrededor de diez mil; muchos de ellos tienen familiares en la Unión Americana que los contactan y los apoyan financieramente a lo largo de su travesía.

Si al Instituto Nacional de Migración (INM) no le corresponde cobrar la multa, ¿a quién?

Según Coria, le correspondería a un juez penal establecer esa multa aunque en la legislación mexicana no está prevista una sanción monetaria para la persona que entra ilegalmente al país y ésta debería oscilar entre 300 y cinco mil pesos. No diez mil. Cabe destacar que, en el caso de los centroamericanos, es muy raro que se les dé la oportunidad de pagar y obtener un oficio de liberación.

Para Diego Lorente, director general de Sin Fronteras, no es posible concebir “cómo un Estado que no tiene ánimo de lucro, puede adoptar políticas distintas entre unos inmigrantes y otros, porque sabe que unos van a tener una capacidad económica mayor los cubanos que los demás”.

En noviembre del año pasado, el INM emitió un oficio en el que notificaba que las multas ya no serían de diez mil, sino de cinco mil pesos, cantidad que, según Coria, sí está dentro de los rangos de multa que prevé la Ley General de Población (entre 300 y cinco mil pesos).

En la mayoría de los casos, a los migrantes cubanos les cobran la multa más alta, la de cinco mil pesos.

Fermina Rodríguez, coordinadora general del Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, explica que cuando los migrantes son detenidos, los llevan a una estación migratoria y la autoridad central envía de regreso un oficio en el que fija el procedimiento a seguir; en la mayoría de los casos, especifica la multa que deben pagar los inmigrantes detenidos.

Una vez que el migrante cubano paga la multa, pueden pasar semanas e incluso meses hasta dos para que les llegue el oficio de salida y tendrán 30 días para dejar el país, aunque en semanas pasadas las autoridades mexicanas y las cubanas acordaron que el tiempo de salida se reduciría a 15 días.

Esto contrasta con los casos de los centroamericanos, a quienes, como explica Fermina Rodríguez, “los deportan en dos días, como en el caso de los hondureños, o en un día, como a los guatemaltecos”.

¿Qué pasa con un cubano que huye de su país y llega a México sin papeles? Los que salen con destino a Quintana Roo, si son detenidos en altamar, son “deportables”. Si entran a México por tierra, provenientes de Guatemala o Belice, son “no deportables”.

Cuando a un grupo de cubanos que vienen de Guatemala los detienen agentes del INM, los llevan a la estación migratoria de Tapachula y de allí se envía un oficio a las oficinas centrales de migración en el DF.

El asunto es que hay muchos cubanos deportables, de los detenidos en altamar, que quedan en un limbo legal, pues cuando la autoridad mexicana entrega a La Habana una lista de las personas que deportará, el gobierno cubano no los acepta a todos y eso ocurre, porque hasta el momento no existe un acuerdo migratorio entre ambas naciones.

“El gobierno mexicano le pasa una lista al cubano en la que le dice: ‘Estos son todos los ciudadanos cubanos repatriables’ y solicita autorización para la repatriación. Lo que pasa a veces es que Cuba autoriza el regreso, pero no de todos. Dice: ‘Manda a éstos y a éstos otros regrésalos”, explicó Coria.

Rodríguez, quien constantemente va a las estaciones migratorias a prestar asesoría legal a los detenidos, observa un trato marcadamente diferente entre cubanos y centroamericanos.

“En la estación migratoria hacen platillos diferentes para cubanos y para centroamericanos. Recientemente les dieron de comer a los centroamericanos pollo con verdura rallada y frijoles negros y a los cubanos, arroz blanco con frijoles y una platillo de carne de res guisada” comentó.

La coordinadora del Fray Matías de Córdoba asegura que el trato a los hijos de los indocumentados dentro de las estaciones migratorias es diferenciado: “A los centroamericanos no les dan leche para sus hijos y a los cubanos sí. Y si en la noche quieren más leche, las mamás cubanas tienen tickets que cambian en la cocina”.

Para Lorente, Coria y Rodríguez, este trato diferenciado se da en parte porque los cubanos en general son gente con niveles altos de educación, que conocen y saben defender sus derechos.

“Los cubanos siempre se quejan. De hecho, migración no los quiere mucho porque siempre exigen derechos, siempre se organizan para reclamarle a la autoridad y siempre tienen una actitud que no es sumisa, es una migración educada en su gran mayoría, cosa que no pasa con la población centroamericana, que tiende a ser mucho más sumisa”, asegura Coria.

Ha habido casos en los que los inmigrantes cubanos han logrado ponerse en contacto con la CNDH o con reporteros en México, e incluso en Estados Unidos, para denunciar violaciones a sus derechos dentro de las estaciones migratorias.

El otro elemento característico de muchos cubanos es que desarrollan una relación peculiar con los agentes migratorios, pues en general cuentan con más recursos económicos. De acuerdo con Coria, hay muchos casos en los que el inmigrante cubano “le da dinero a un policía para que le haga el favor de comprarle algo; el centroamericano nunca va a poder hacer eso. A diferencia del centroamericano, que no tiene dinero, el cubano tiene suficiente para comprar tarjetas para hablar por teléfono” y explicó que incluso llegan a tener celulares en las estaciones migratorias.

Quienes viven cerca de la estación migratoria de Tapachula narraron a Excélsior que incluso han visto a agentes migratorios acompañar a cubanos, en camionetas con aire acondicionado, a cobrar los envíos de dinero para pagar la multa o, una vez que han recibido el oficio de liberación, los llevan a su hotel en camioneta.

Sobre estas circunstancias de trato diferenciado y el hecho de que el INM no les dice abiertamente a los cubanos ni a los centroamericanos cuál es su situación legal y que a sus abogados jamás se les muestra un expediente además de la incertidumbre que viven los cubanos después de que realizan el pago de la multa sin que se les de un comprobante, Lorente comenta:

“Hay disparidad de criterios, inseguridad jurídica, porque no hay que olvidar que todas estas especialidades que se les aplican a los cubanos no están en ninguna ley, sólo están en las circulares de migración”.

En cuanto a el trato que reciben los cubanos señaló: “Lo que a nosotros no nos gusta es este discurso de decir que los cubanos son privilegiados en cuanto a su situación porque tengan esa capacidad económica...no queremos que se dé el efecto contrario, que se acabe con estos privilegios de los cubanos y que se les apliquen las mismas restricciones que al resto. Lo que queremos es seguridad jurídica para todos los cubanos y para todos los de todas las nacionalidades que lleguen a México”.

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