Crónica: Desvergüenza y desmemoria hicieron reacción
Leticia Robles De La Rosa
¡No tienen vergüenza ustedes!, le espetó Marcelo Ebrard a Marco Antonio Adame.
Tú no tienes memoria, le reprocharon Adame y Juan Manuel Oliva.
Ayer, en el campo de batalla entre izquierda y derecha en que se convirtió el patio central del Senado de la República, el fuego lo abrieron los panistas.
“¿Dónde estaban hace 20 años los que dicen oponerse a esta medida? ¿En qué trinchera política y en qué defensa de la nación?”, se preguntó Oliva, gobernador de Guanajuato.
“¿Qué es lo que impide un análisis más amplio? ¿Vergüenza del propio pasado? ¿Amnesia?”, preguntó Marco Antonio Adame, gobernador de Morelos, para reprocharle por qué el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, situó la crisis de Pemex sólo a partir de 2000, cuando el PAN llegó al gobierno federal, y no hizo referencia a los gobiernos del PRI.
“Es una vergüenza proponer la modificación del artículo 27 constitucional en una ley secundaria y venirse a extrañar aquí que eso provoque un gran debate. ¡No tienen vergüenza ustedes!”, respondió molesto el perredista.
Al guanajuatense le respondió:
“Hace 20 años estaba en la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, y lo reto a usted a que, en toda mi carrera política, mi servicio público, me digan cuándo apoyé yo la privatización del sector petrolero?”.
En su turno, Juan Manuel Oliva volvió al punto.
“Marcelo, yo nada más quise hacer una aclaración. Yo no pregunté de qué vivías, de qué trabajabas, cómo te ganabas la vida. Yo pregunté de trincheras políticas”, le lanzó.
Y esta vez el PRI no fue convidado de palo.
Fidel Herrera, gobernador de Veracruz, echó la lazada.
“Creo que con la más libérrima de las decisiones y las convicciones por la identidad de su lucha, habría sido un honor quien hace 20 años militara en el Revolucionario Institucional. Yo era correligionario de Marcelo Ebrard. Espero que sigamos coincidiendo en muchas trincheras de la defensa de la nación y es un verdadero honor ser del PRI”, le dijo a Ebrard.
Agradeció entonces Adame.
“Habrá que solicitar a la crónica parlamentaria que dé cuenta del pial que le ha tirado Fidel a Marcelo”, en clara referencia a la suerte charra que lanza la soga al caballo para llevarlo al corral.
Marcelo Ebrard, con un discurso seguro, retador, fue el centro del ataque de los panistas y del tarjeteo de legisladores, como Carlos Navarrete y Dante Delgado.
Un tarjeteo que, como siempre, no fue exclusivo. Hasta parecía juego infantil de balompié por la cantidad de tarjetas que salían de legisladores y asesores hacia los gobernadores, quienes en algunos casos llevaban escrito en computadora respuestas al debate.
Arturo Núñez, senador del PRD, aprovechó el cambio en el guión del debate, que no incluyó preguntas y respuestas entre legisladores y gobernadores, para deslizar el reproche del tarjetazo, aunque no hizo referencia a los que sus correligionarios enviaban a Ebrard.
Pero al micrófono o a capela, Marcelo Ebrard respondió a reproches y sostuvo mini debates a gestos y a voz un poco alta con los panistas, como lo hizo con el diputado Juan José Rodríguez Prats, con quien discutió si Manuel Ávila Camacho había o no intentado por primera vez privatizar Pemex.
O con Oliva, que lo tenía pegado al hombro derecho y hablaba en corto, mientras el guanajuatense sonreía. Ebrard observó con incomodidad cómo Oliva le extendió la mano a Fidel Herrera, sentado a su lado izquierdo, y casi recargaron el saludo en su pecho para sellar la coincidencia y, sobre todo, para la foto.
Y la pugna de los gobernadores se trasladó a los senadores. Pablo Gómez llamó “ignorante” al gobernador Oliva y los perredistas celebraron.
Correspondió al panista Gustavo Madero provocar la celebración panista.
“El jefe de Gobierno cuestiona a dónde se fueron los recursos excedentes; que al gasto corriente, dice. Respetuosamente, yo le sugiero que revise su chequera, la chequera del Gobierno del Distrito Federal. Gracias a la reforma fiscal, a la cual se opusieron oportunistamente quienes ahora reciben el cheque engordado, reciben más dinero.
“Para muestra un botón. En 2007 el Gobierno del DF recibió 11 mil 317 millones de pesos de participaciones en el primer trimestre; ahora recibirá 15 mil 85 millones de pesos; un 28% más. Enrique Krauze definió el síndrome de El Mesías Tropical, pero no nos advirtió que podía ser contagioso”, esta vez le espetó Madero a Ebrard, quien no le contestó.
Un debate que empezó y concluyó, sin embargo, con otro protagonista. Fidel Herrera, quien abrió la discusión con un micrófono descompuesto y dejó entrever sus temores a un “mal augurio”; incluso especuló que quizás estaba destinado a Ebrard.
Y al final, varios trabajadores del Senado lo esperaban a la salida. “Gobernador, me puede escoger un billete de la lotería”, le pidió uno de ellos a quien en diciembre le pegó a un gordo millonario.
El mandatario sólo sonrió, pero con ello heló las esperanzas de quienes querían hacerle la misma petición.