Fractura de cártel provoca una repartición de Sinaloa
Lemic Madrid
CULIACÁN, Sin.- La fractura en la organización delictiva conocida como el cártel de Sinaloa ha dividido al estado. Un informe de las fuerzas federales revela la influencia que podría tener la nueva estructura, en cada municipio, de una de las mayores organizaciones mexicanas especializadas en el tráfico de drogas.
En el documento se establece que las células de operación lideradas por Joaquín El Chapo Guzmán, señalado por la revista Forbes como el segundo delincuente más buscado en el mundo, mantiene el liderazgo de las operaciones en siete municipios de esta entidad: Navolato, Sinaloa, Salvador Alvarado, Mocorito, El Fuerte, Choix, Culiacán, Badiraguato y la Angostura.
Ismael El Mayo Zambada, señalado como el principal operador financiero de lo que fuera la mayor alianza delictiva del país según la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés), refuerza la operación de El Chapo con su operación en siete regiones: La Angostura, Concordia, Culiacán, Elota, Escuinapa, Mazatlán, Rosario y San Ignacio.
Sin embargo, ninguno de estos grupos tiene la completa hegemonía delictiva en el estado; algunos informes de las fuerzas federales indican que, los hermanos Héctor y Arturo Beltrán Leyva han generado la ruptura de la alianza.
La hipótesis con mayores argumentos señala que El Chapo se negó a participar en el rescate de Alfredo Beltrán Leyva, alias El Mochomo, luego de que fuera capturado el pasado 22 de enero; otra versión indica que gente bajo el mando de Guzmán Loera, presuntamente, proporcionó información para que se concretara la detención de este hombre.
En el informe del gobierno federal se establece que los hermanos Beltrán Leyva encabezan las operaciones delictivas en cinco municipios de la entidad: Culiacán, Guasave, Mazatlán, Mocorito y Sinaloa. Sin embargo buscan más espacios en la entidad.
La batalla contra la delincuencia, en Sinaloa apenas inició. Esta semana arribaron a la entidad más de dos mil elementos de las fuerzas federales para aplicar un operativo de seguridad en los municipios de Culiacán y Navolato.
Sin embargo, se tienen detectados ocho focos rojos de alta presencia delictiva; entre ellos, se cuenta a Badiraguato, parte de la región serrana y San Ignacio.
Los informes del gobierno federal indican que, hay más puntos en los que habrá que poner atención por la movilidad de la delincuencia organizada.
“Como municipios conflictivos tenemos a Badiraguato, parte de la región serrana, el municipio de San Ignacio con otro tipo de problemática, ahí se tienen referencias que operan bandas que se autodenominan de gavilleros.
“Otro municipio que podríamos considerar con problemas puede ser el de Mocorito, Sinaloa, que también tiene una problemática fuerte y el de Guamúchil, que aparentemente trasciende con toda tranquilidad su estatus de vida, pero que de repente se generan algunos hechos importantes o de alto impacto y que es lo que se hace que se vuelva a atraer la atención de este municipio”, dijo el delegado de la Procuraduría General de la República (PGR) en esta entidad, Miguel Ángel Campos Ortiz.
En entrevista con Excélsior, el funcionario federal comentó que el combate a la delincuencia en esta entidad tiene una característica particular que podría complicar el combate de diversos hechos ilícitos: La delincuencia se ha integrado, por completo, a la vida civil de Sinaloa.
“Se ha ido perdiendo lo que es el control territorial donde operaban estos grupos y se han extendido hacia la sociedad. Se han ido involucrando, incluso con la sociedad, interactuando con la propia ciudadanía y eso ha generado mayor conflicto con una descomposición social.
“Ya las personas que se dedican a ese tipo de ilícitos conviven con la sociedad, ya no están aislados y es algo que se ha vuelto una costumbre y por eso se habla que forma parte de la cultura en lugares determinados. En este caso, la capital del estado”, dijo el delegado de la PGR.
En el seguimiento de las actividades del narcotráfico, se destaca en los informes de PGR, se ha detectado que los narcotraficantes disfrazan sus actividades intentando llevar una vida cotidiana.
“Se habla de personas que se dedican a algún tipo de actividad legal. Hemos detectado algunos casos donde aparentemente son estudiantes o trabajadores.
“(Sin embargo) al mismo tiempo se dedican a este tipo de conductas ilícitas, son actividades que se les puede denominar de pantalla y por ello es necesaria la participación de la ciudadanía”, señaló Campos Ortiz.
Se ha comentado que sin el apoyo de la sociedad, agregó el funcionario, difícilmente se van a tener resultados que sean aceptables en un corto o mediano plazo.
“Porque las personas que se dedican a cometer a estos delitos, tienen cara, lugar donde radican, tienen forma de moverse en las calles y que para la autoridad es más difícil ubicarlos.
“Como quiera que sea el representante de una autoridad pues tiene, en la mayoría de los casos, un uniforme que lo identifica como representante o integrante de una corporación policíaca y estas personas no pueden cometer sus hechos violentos y automáticamente esconder los vehículos, las armas y volver a salir a la calle con mayor tranquilidad a sabiendas de que se desconoce quiénes son los que participaron”.