MARTES 24 de noviembre del 2009

Rafael Fernández de Castro

La redada que se efectuó el lunes en Postville, Iowa, fue una verdadera pesadilla para los 390 inmigrantes a quienes detuvieron, la mayoría guatemaltecos y mexicanos. Pero la pesadilla no para allí, las detenciones en Postville transmiten verdaderos escalofríos a todos los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, entre 13 y 14 millones, de los cuales casi 80% son mexicanos y centroamericanos.

La redada de Postville se planeó con mucha anticipación. Periódicos locales, como The Tribune, destacan que desde octubre de 2007 se tenía todo organizado. De los detenidos, 93 son mexicanos, 290 guatemaltecos y, el resto, de Rusia, Israel y Ucrania. En el operativo participaron 15 agencias de policía del vecino país, encabezadas por Immigration and Customs Enforcement (ICE), de la Secretaría de Seguridad Interna. Es decir, ICE se cercioró de que nadie escapara. Y, para mitigar las críticas de abusos, se hizo acompañar de elementos del Departamento de Servicios Humanos.

Desde luego, hubo atropellos. La redada violó la norma internacional de permitir a los detenidos llamar a su consulado. La operación se efectuó a las 10 de la mañana del lunes. Autoridades del consulado de México en Boise, Nebraska, llegaron a las seis de la tarde, pues el consulado se ubica a unos 400 kilómetros de Postville. Los detenidos estaban en unos galerones en los que se exhibe el ganado, improvisados como prisiones temporales. Pero fue hasta la mañana siguiente cuando ICE permitió al consulado mexicano hablar con nuestros connacionales. Y, como me explican las autoridades del consulado, ya era tarde para prevenir que algunos paisanos firmaran declaraciones en su contra, por falta de información. Como aspecto positivo de la redada, a 56 personas se les dejó en libertad con la condición de presentarse ante un juez migratorio, pues tenían hijos o un enfermo a quienes atender.

La redada se realizó en la planta frigorífica Agriprocessors Inc., el rastro más grande del país, dedicado al procesamiento de la carne kosher —que cumple con los requisitos de las leyes judías en materia alimenticia—. La compañía ha tenido críticas por la manera en que sacrifica a los animales.

Postville ha ido cambiando su realidad demográfica. Stephen G. Bloom, de la Universidad de Iowa, explica cómo la nueva composición de la localidad está poniendo a prueba al gobierno y a la comunidad. Más de 60% de los estudiantes universitarios abandonan Postville en busca de mejores oportunidades laborales y la población de la tercera edad experimenta un incremento sin precedentes. Por ello, las empresas se han visto en la necesidad de reclutar mano de obra inmigrante. Existen dos grupos predominantes, los latinoamericanos y una comunidad de judíos ortodoxos llamados hasidim, provenientes de Nueva York. Es decir, son los judíos los que contratan a los latinoamericanos para laborar en sus empresas.

La pregunta, ¿por qué Postville?, si hay millones de indocumentados en Estados Unidos, no es fácil de responder. Me explican que algunos indocumentados estaban tratando de sindicalizarse. También podría decirse que el problema de la inmigración indocumentada en Iowa fue noticia nacional durante el arranque de las elecciones primarias en enero pasado, pues provocó acalorados debates entre los contendientes de cada partido. Sin embargo, Iowa, a diferencia de su vecino Nebraska, ha aceptado de buen agrado a los nuevos inmigrantes. En apenas una década, los indocumentados rebasan el medio millón y la mayoría son mexicanos. Abundan los michoacanos que han llegado provenientes de estados que han endurecido sus acciones contra la inmigración, como Arizona y California. En Nebraska ha habido importantes medidas contra los indocumentados, como la iniciativa del gobernador de no dejarlos estudiar en las universidades.

De los detenidos, la mayoría deberá abandonar el país. Sólo los que tienen un proceso de reunificación familiar iniciado podrán insistir en quedarse. Pero a todos los que hayan confesado haber utilizado documentos falsos para trabajar les aguarda la deportación, pues es un acto criminal. El consulado mexicano está acudiendo con abogados, para explicarles y asesorarles en materia legal, pero me explican que en la mayoría de los casos hay poco que hacer. Llama la atención que las autoridades consulares de Guatemala no hayan hecho su aparición, a pesar del alto número de detenidos de ese país.

Esta redada, como otras más que vendrán antes de la elección del próximo 4 de noviembre, van a abonar el miedo que ya sienten los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos. Estamos en un momento difícil en ese ámbito. El impasse de la reforma migratoria nos dejó mal parados. Se ha reforzado la seguridad en la frontera y en los lugares de trabajo, mientras que la regularización de indocumentados y los programas de trabajadores huéspedes brillan por su ausencia.

Paradójicamente fue a otro Presidente michoacano, Lázaro Cárdenas, a quien le tocó hacerle frente a una deportación y repatriación masiva, en la década de 1930. Calderón, el michoacano de hoy, tiene la enorme responsabilidad de crear condiciones que suavicen la ola antiinmigrante que atraviesa el país vecino del norte.

rfcastro@itam.mx

El consulado mexicano está acudiendo con abogados, para explicarles y asesorarles en materia legal, pero me explican que en la mayoría de los casos hay poco que hacer.

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