Es parcial juicio del conflicto palestino-israelí en "Waltz with Basir"
EFE
Cannes, Francia, 14 may.- El director israelí Ari Folman ha traído a Cannes una interesante reflexión en forma de documental animado sobre el papel de Israel en la matanza de palestinos en Sabra y Chatila (Líbano) en 1982, pero insuficiente, al no ahondar en la responsabilidad de los israelíes.
"Waltz with Basir", en competición oficial en el Festival de Cannes, tiene una inteligente estructura documental con testimonios en su mayoría reales y recogidos por el director, que cuenta en primera persona su experiencia como soldado en aquella época, tras la invasión israelí del Líbano.
Muestra sus remordimientos y los de sus compañeros por lo que describe como un papel pasivo en la matanza perpetrada en los campos de refugiados de Sabra y Chatila, donde al menos 800 civiles, en su mayoría mujeres y niños, murieron a manos, únicamente según la película, de falangistas cristianos.
Los falangistas buscaban venganza tras el asesinato en atentado de su líder, el presidente electo Bechir Yemayel.
La teoría que defiende Folman es la oficial mantenida por Israel, que culpó de la matanza a los falangistas cristianos y se limitó a responsabilizar a Ariel Sharon -entonces ministro de Defensa- sólo de forma indirecta, ya que los soldados israelíes, que tenían esos campos bajo su control, no la evitaron.
Sin embargo, Sharon se vio obligado a dimitir de su puesto en 1983 por su responsabilidad en las matanzas y desde 2001 está siendo investigado por la Justicia belga como acusado de crímenes contra la Humanidad.
En la película aparece Sharon (su voz) y su papel es de conocedor pasivo de lo que ocurría, al igual que el resto de los personajes, que más de 20 años después de esos hechos muestran remordimiento por su falta de acción y repudian la matanza.
Lo más original del filme es su estructura. Copia las caras de las personas en realidad y hace de ellas personajes animados, más cerca del cómic que de los dibujos animados.
Y lo hace como un documental, mezclando imágenes ficticiamente reales con testimonios de protagonistas de la historia que cuenta.
Con un planteamiento puramente cinematográfico, el director juega con los colores y apenas sale de la gama de grises en las escenas de guerra, para utilizar en la última secuencia, posterior a la matanza, imágenes reales de aquel momento.
Una música bien elegida -incluso se permite el guiño de usar la canción de "Enola Gay", que el grupo Maniobras Orquestales en la Oscuridad dedicó en 1980 al avión de ese nombre que lanzó la bomba atómica de Hiroshima- y que acompaña con buen criterio una historia que 26 años después de que ocurriera sigue estremeciendo.
"Waltz with Basir" ha sido la segunda película en competición que se ha proyectado en esta edición recién comenzada de Cannes.
Para mañana están previstas "Leonera", del argentino Pablo Trapero, y "Uç Maymun", del turco Nuri Bilge Ceylan.
eva