SÁBADO 21 de noviembre del 2009

El costo de elegir ser mamá

Ana Paola Lara y Jessica Castillejos

No procrear, un duelo

No alcanzar la maternidad o rechazarla llevan a la mayoría de las mujeres a converger en duelos, aunque en el primer caso se trate de una decisión aparentemente consciente.

Incluso la infertilidad en las parejas puede ser causa de ruptura, si no hay expectativas en común.

Cuando las posibilidades de la medicina moderna y la adopción se agotan se sugiere acudir a terapia, para mostrarle a la mujer que puede ser productiva y dar vida de otra forma: enfocándose a su trabajo u otras actividades, explicó Susana Zarco Villavicencio, sicóloga del Instituto de Investigaciones Psicológicas y Sociales.

“Claro que dicha situación implica un duelo, luego se potencializa a la persona en otras cosas”, añadió.

La elección de no tener hijos en las mujeres puede deberse a la falta de tiempo o una prioridad de la vida laboral.

Zarco Villavicencio advirtió que, a pesar de ser una decisión aparentemente consciente, resulta importante conocer el origen de ésta, pues con el tiempo muchas pueden llegar a sentirse “incompletas”.

En algunas ocasiones las causas que las orillan a elegir no tener descendencia derivan de procesos sicológicos, como un rechazo a la feminidad, conflictos con la figura materna, vacíos emocionales o miedo a repetir conductas.

“Hay que ver qué no está funcionando, para ver si realmente es una decisión, y de ser así, la mujer pueda sentir satisfecha”, explicó la especialista.

Otras no son madres por elección, sino por motivos biológicos o por descuidos a su salud.

En México 20% de las parejas que desean ser padres presentan conflictos de infertilidad, expuso Carlos Maquita Nakano, director general del centro de reproducción asistida RED CREA. .

“En la mitad de los casos encontramos más de una causa de infertilidad y se puede decir que el porcentaje de factores masculinos y femeninos que la provocan también se reparten en un 50 y 50 por ciento”, explicó.

Las dificultades pueden obedecer a causas externas relacionadas con el estilo de vida, como tabaquismo, alcoholismo, drogadicción, dietas, estrés y obesidad, incluso “40 por ciento de los casos donde las mujeres no ovulan adecuadamente es por sobrepeso”. También hay factores internos: deficiente producción de óvulos y espermatozoides e infecciones de transmisión sexual.

El ginecólogo obstetra indicó que los tres factores más frecuentes para no lograr el embarazo son la insuficiente o ineficiente producción espermática, que representa 80% de los casos masculinos y en las mujeres la inadecuada ovulación y obstrucción de las trompas de falopio.

Otros factores menos frecuentes en los varones son que hayan padecido paperas, enfermedades de transmisión sexual o golpes en los genitales, que representan 5% de los casos, así como el uso de anabólicos, que afectan la producción espermática, y la exposición de los órganos reproductivos a altas temperaturas.

“Los hombres que manejan mucho, por la posición en que se encuentran, elevan la temperatura de los genitales, y estos requiere estar a temperatura más bajas que los femeninos, por eso son externos.”

En lo que respecta a las mujeres, indicó que actualmente 30% tiene endometriosis, y alrededor de 20% presentan problemas de infertilidad, que en su mayoría tienen solución a través de la cirugía.

Aclaró que los índices de infertilidad no van en aumento, contrario a los mitos urbanos.

“Los próximos años sí va aumentar el número de personas con dificultades para tener hijos, pero esto será porque los jóvenes de hoy son la mayoría de la población, y ellos serán la próxima generación reproductiva.”

De acuerdo con Maquita Nakano, “lo más importante es tener mucha perseverancia, no hay que tirar la toalla”, indicó.

Hay otro escenario. Hoy en día mujeres retrasan su maternidad por cuestiones de desarrollo personal, económicas o porque no encuentran una pareja. Sin embargo, después de los 30 años disminuyen las posibilidades para embarazarse, aunque algunos estudios plantean la evolución biológica para ese fin.

“El mayor rango de las mujeres que acuden a consulta está entre los 30 y 38 años, que además tiene que ver con una situación alarmante, que es que para llegar con el especialista adecuado las parejas tardan en promedio cuatro años, perdiendo muchas oportunidades por la falta de información”, precisó el especialista.

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